Washington, 17 de enero de 2026-Total News Agency-TNA- La administración de Donald Trump sostuvo durante meses un canal de diálogo reservado con Diosdado Cabello, uno de los hombres más poderosos del chavismo, mientras avanzaba en la planificación del operativo que culminó con la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero en Caracas. Según confirmaron fuentes diplomáticas y de inteligencia, esos contactos se iniciaron en los primeros días del actual mandato presidencial estadounidense y se extendieron incluso después de la detención del exmandatario venezolano por fuerzas norteamericanas.
De acuerdo con personas familiarizadas con las conversaciones, el mensaje de Washington hacia Cabello fue directo y explícito: evitar el uso del aparato de seguridad del Estado —incluidas las fuerzas policiales, militares y las milicias afines al oficialismo— para reprimir o atacar a la oposición política en el contexto posterior al operativo. Ese entramado de poder coercitivo, que históricamente ha respondido al ministro del Interior, quedó en gran medida intacto tras la captura de Maduro, lo que incrementó la preocupación estadounidense por un eventual escenario de desestabilización.
Lo llamativo del proceso es que Cabello figura en la misma acusación por narcotráfico utilizada por la Casa Blanca para justificar el arresto de Maduro, pero no fue detenido durante la operación. Para Washington, su figura representa al mismo tiempo un problema y una pieza inevitable en la compleja transición venezolana: su capacidad de movilización interna podría generar un nivel de caos que la administración Trump busca evitar, especialmente en un momento en que intenta sostener a la presidenta interina Delcy Rodríguez como garante de una salida controlada.
Con 62 años y una trayectoria que lo ubica como la segunda figura más influyente del chavismo durante décadas, Cabello consolidó su poder desde los tiempos de Hugo Chávez. Exmilitar y dirigente clave del partido gobernante, extendió su influencia sobre los servicios de inteligencia civiles y militares, dedicados al control interno, y mantiene vínculos estrechos con los colectivos armados que han sido utilizados en el pasado para enfrentar protestas opositoras.
Las conversaciones con Estados Unidos no incluyeron, al menos de manera explícita, definiciones sobre el futuro gobierno venezolano. Tampoco existe confirmación plena de que Cabello haya cumplido las advertencias formuladas desde Washington. En el plano público, el ministro del Interior prometió lealtad a Rodríguez tras la captura de Maduro, aunque ambos han mantenido históricamente una relación marcada por desconfianzas y rivalidades dentro del núcleo de poder del régimen.
Mientras Rodríguez avanza en la consolidación de su autoridad, colocando dirigentes de su confianza en puestos estratégicos y negociando con Estados Unidos un incremento de la producción petrolera, Cabello continúa siendo un factor de peso. Ambos compartieron durante años espacios clave como la Asamblea Nacional y la conducción partidaria, pero nunca fueron aliados políticos naturales.
Las dudas sobre la transición permanecen abiertas. Elliott Abrams, exrepresentante especial de Trump para Venezuela durante su primer mandato, sostuvo que una transición democrática real implicaría, tarde o temprano, la salida de Cabello del esquema de poder. En su visión, ese sería el gesto definitivo de ruptura con el régimen anterior.
Estados Unidos ofreció en 2020 una recompensa millonaria por la captura de Cabello, acusado de integrar el denominado Cartel de los Soles, una red de narcotráfico vinculada al Estado venezolano. Esa recompensa fue incrementada con el paso de los años, aunque el dirigente chavista siempre negó las acusaciones.
Tras el operativo del 3 de enero, sectores políticos en Washington cuestionaron por qué Cabello no fue arrestado junto a Maduro. En paralelo, aunque el ministro denunció públicamente la intervención estadounidense y llamó a la resistencia, en las últimas semanas se registró una disminución de los controles y detenciones en las calles de Caracas.
Tanto la Casa Blanca como el gobierno interino venezolano anunciaron la liberación de presos políticos, un proceso que Cabello supervisa desde el Ministerio del Interior. Organismos de derechos humanos advierten, sin embargo, que las excarcelaciones avanzan con extrema lentitud y que cientos de personas continúan detenidas de manera arbitraria.
Fuentes consultadas: Reuters, Euronews, Council on Foreign Relations, CBS News, organizaciones de derechos humanos internacionales.

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