Buenos Aires, 18 de enero de 2026 – Total News Agency-TNA-El Gobierno nacional avanzó en el blindaje del cronograma legislativo en el Senado con el objetivo de aprobar la ley de reforma laboral durante la primera quincena de febrero, en una estrategia política que combina negociación técnica, contactos reservados con la oposición dialoguista y la convocatoria a sesiones extraordinarias.
Consumada la primera mitad de enero, y en paralelo a la agenda territorial del ministro del Interior, Diego Santilli, el oficialismo en la Cámara alta fijó fechas tentativas para llevar el proyecto al recinto entre el martes 10 y el jueves 12 de febrero. Para ello, el Poder Ejecutivo deberá antes convocar formalmente a un nuevo período de sesiones extraordinarias, una decisión que en la Casa Rosada evalúan activar desde el lunes 2 de febrero, aunque sin descartar que se extiendan durante todo el mes.
El camino legislativo quedó bajo la coordinación de la jefa del oficialismo en el Senado, Patricia Bullrich, quien diseñó una instancia previa de trabajo técnico destinada a canalizar los reclamos de modificación planteados por sectores de la oposición dialoguista y por el sindicalismo. Esa comisión, a cargo de la abogada Josefina Tajes, comenzará a funcionar desde este lunes y tendrá como tarea unificar sugerencias, objeciones y propuestas alternativas al texto aprobado en comisión en diciembre pasado.
En ese marco, también serán analizados los planteos elevados por la Confederación General del Trabajo, que, pese a mantener una postura crítica frente a la reforma, busca sostener canales de diálogo con el oficialismo. En contraste, el kirchnerismo mantiene por ahora una actitud de silencio y distancia del debate, una postura que genera incomodidad incluso dentro de otros espacios peronistas con representación en el Senado.
A partir del lunes 26 de enero, Bullrich iniciará una ronda de reuniones presenciales con senadores de la oposición dialoguista, en un intento por consolidar los apoyos necesarios antes de llevar el proyecto al recinto. La actual jefa del bloque libertario controla un interbloque de 21 senadores, pero para habilitar el tratamiento en sesión se requieren al menos 37 voluntades, lo que obliga al oficialismo a buscar respaldos en otros espacios.
En ese esquema, La Libertad Avanza apunta principalmente a la Unión Cívica Radical, que cuenta con diez bancas, al PRO, reducido a tres senadores, y a bloques provinciales que no siempre responden de manera lineal a sus gobernadores. Desde al menos una fuerza del interior ya anticiparon su acompañamiento, lo que sugiere que existen acuerdos políticos previos que exceden el debate estrictamente técnico del articulado.
Una vez definidos los eventuales cambios al dictamen de mayoría, el oficialismo deberá resolver la estrategia para la sesión en el recinto, tanto en la votación en general como en el tratamiento artículo por artículo. Esa tarea quedará en manos de Bullrich, quien además de conducir el bloque libertario será la miembro informante del proyecto en su carácter de presidenta de la comisión de Trabajo y Previsión Social.
Desde el entorno oficialista se muestran cautelosamente optimistas. “Percibo un buen acompañamiento tanto del PRO como de la UCR. Estamos avanzando con calma; en leyes de este tipo hay que mirar la película completa y no la foto coyuntural”, señaló un actor relevante de las negociaciones parlamentarias.
En paralelo, en el Senado se encendieron alertas por una situación administrativa que generó malestar transversal. El prosecretario de Coordinación Operativa de la Cámara alta, Manuel Ignacio Chavarría, fue designado recientemente como autoridad de la Entidad Binacional Yacyretá, pero solicitó una licencia sin goce de sueldo en lugar de presentar su renuncia. La decisión fue cuestionada internamente, ya que implicaría mantener bajo su órbita contratos, personal y beneficios operativos del Senado como mantener chofer, una situación que distintos legisladores consideran incompatible.
Con este panorama, el oficialismo apuesta a cerrar los acuerdos políticos en las próximas dos semanas para llegar a febrero con un escenario controlado y avanzar en la sanción de una de las reformas estructurales más sensibles de la agenda del presidente Javier Milei, antes del inicio de las sesiones ordinarias del Congreso el 1 de marzo.
Fuentes consultadas:
Fuentes parlamentarias del Senado; declaraciones de legisladores oficialistas y opositores; comunicados internos del Congreso.
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