Buenos Aires, 18 de enero de 2026 – Total News Agency-TNA-Nuevas pericias telefónicas incorporadas recientemente a la causa por la muerte del fiscal Alberto Nisman contradicen de manera directa la declaración judicial realizada en 2017 por la ex procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, quien había asegurado que no mantuvo contacto alguno con el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner luego del fallecimiento del fiscal. El material técnico ahora analizado revela una intensa y sostenida comunicación entre la entonces jefa de los fiscales y distintas dependencias del Poder Ejecutivo en los días clave posteriores al hallazgo del cuerpo.
Al momento de la muerte de Nisman, Gils Carbó ocupaba una posición central en el sistema judicial: era superior jerárquica tanto del propio Nisman como de la fiscal Viviana Fein, a cargo inicialmente de investigar las circunstancias de su fallecimiento. En su declaración testimonial ante la Justicia, la ex procuradora negó haber mantenido vínculos con el Ejecutivo y afirmó incluso no tener contacto personal ni indirecto con la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Sin embargo, los entrecruzamientos telefónicos desclasificados en las últimas semanas muestran decenas de comunicaciones entre Gils Carbó y la Casa Rosada, así como con el Ministerio de Justicia que en ese momento conducía Julio Alak. Las pericias indican que solo el 6 de febrero de 2015, diecinueve días después de la muerte de Nisman y en plena efervescencia de la investigación, la ex procuradora habló tres veces con el despacho presidencial. Además, se registra otra llamada el 19 de febrero desde la misma dependencia.
Las comunicaciones con el Ministerio de Justicia fueron aún más frecuentes. Los registros técnicos dan cuenta de contactos distribuidos en al menos nueve jornadas distintas, incluyendo el día siguiente al hallazgo del cuerpo, cuando los peritos todavía trabajaban en la escena del crimen. En la mañana del 19 de enero de 2015, Gils Carbó mantuvo tres llamadas consecutivas con esa cartera, una de ellas de más de doce minutos.
Ese mismo día, durante la madrugada, el ministro Alak y el entonces secretario de Seguridad Sergio Berni, con la participación telefónica de la presidenta, elaboraron el primer comunicado oficial del Gobierno, que sugería que la puerta del departamento de Nisman estaba cerrada desde el interior. Horas más tarde, ese dato sería desmentido por el cerrajero que intervino en el lugar, quien declaró que la puerta estaba abierta y sin llave, un elemento que debilitó de manera decisiva la hipótesis inicial de suicidio.
Las pericias también revelan un pico de comunicaciones el 2 de febrero de 2015, jornada en la que Gils Carbó habló once veces con líneas oficiales. Ese día, el juez Ariel Lijo recibió la denuncia presentada por Nisman contra la entonces presidenta por presunto encubrimiento en la causa AMIA, que luego sería desestimada por el juez Daniel Rafecas, reabierta por la Cámara Federal y finalmente elevada a juicio oral, instancia en la que Cristina Fernández de Kirchner permanece procesada.
Según los investigadores, el patrón de llamadas coincide con momentos críticos de la investigación y refuerza la hipótesis de una interferencia coordinada desde distintos ámbitos del Estado para orientar el caso hacia la tesis del suicidio. En paralelo, agentes de inteligencia declararon que la fiscalía de Fein era vigilada por espías de la ex SIDE, entonces intervenida por Oscar Parrilli y Juan Martín Mena.
El análisis no se limita a las comunicaciones personales de Gils Carbó. También se detectaron cientos de llamados de colaboradores directos de la Procuración, entre ellos su entonces director de Coordinación Institucional, Lisandro Pellegrini, y su jefe de Comunicación, Luis Villanueva, con líneas asignadas a la Casa Rosada y al Ministerio de Justicia. Parte de esos contactos se produjeron mientras se realizaban procedimientos relevantes en el departamento de Nisman o audiencias clave con testigos.
La fiscalía avanza ahora sobre un volumen de información inédito, que incluye el análisis de llamadas correspondientes a más de sesenta nuevas líneas telefónicas y un caudal de datos estimado en un terabyte. Según pericias de la Policía Federal, muchas de esas comunicaciones triangulaban con líneas asociadas a agentes de inteligencia militar. En ese marco, ya fueron citados a declarar decenas de efectivos que prestaron servicios durante la gestión de César Milani al frente del Ejército.
Para los investigadores, los nuevos elementos refuerzan la sospecha de que existió un plan sistemático para interferir en la investigación del crimen de Nisman, un fiscal que había denunciado a la presidenta apenas cuatro días antes de aparecer muerto. La línea de investigación sobre la interferencia institucional, ahora respaldada por pruebas técnicas, vuelve a colocar a la ex procuradora general en el centro de una causa que sigue abierta y cargada de implicancias políticas y judiciales.
Fuentes consultadas:
Clarín; expedientes judiciales; pericias de la Policía Federal; fuentes del Ministerio Público Fiscal.
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