Tokio, 19 de enero de 2026-Total News Agency-TNA-La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, anunció este domingo la disolución de la Cámara Baja del Parlamento y la convocatoria a elecciones legislativas anticipadas para el próximo 8 de febrero, en una jugada política destinada a reforzar su liderazgo, asegurar una mayoría propia y encarar un escenario internacional cada vez más complejo, marcado por la disputa estratégica con China en torno a Taiwán y el debate interno sobre un mayor gasto en defensa.
Según confirmó la propia jefa de gobierno en conferencia de prensa, la disolución formal del Parlamento se concretará el 23 de enero, mientras que la campaña electoral comenzará el 27 de ese mes. De este modo, Japón afrontará un proceso electoral inusualmente breve, de poco más de diez días, que culminará con la votación y el recuento de sufragios el 8 de febrero.
Takaichi, quien asumió el cargo el 21 de octubre de 2025 y se convirtió en la primera mujer en la historia en liderar el Ejecutivo japonés, busca capitalizar el alto nivel de popularidad que registra desde su llegada al poder. Su objetivo central es lograr una mayoría sólida en la Cámara Baja que le permita gobernar sin depender de alianzas frágiles y avanzar con mayor margen político en reformas económicas y estratégicas.
Actualmente, el oficialismo está encabezado por el Partido Liberal Democrático, que gobierna en coalición con el Partido de Innovación de Japón, pero cuenta con una mayoría ajustada que limita la capacidad de maniobra del Ejecutivo. La primera ministra dejó en claro que el resultado de estas elecciones será determinante para su continuidad política, al señalar que pone “su futuro en juego” y que será la ciudadanía la que defina si debe seguir al frente del gobierno.
El trasfondo internacional ocupa un lugar central en la convocatoria. Las crecientes tensiones entre China y Taiwán se han convertido en un factor clave para la política de seguridad japonesa. Tokio observa con creciente preocupación las aspiraciones de Pekín de avanzar sobre la isla, a la que considera parte inalienable de su territorio, una postura que Japón rechaza y que ha deteriorado aún más las relaciones bilaterales.
En este contexto, el debate sobre el fortalecimiento de las capacidades militares japonesas gana peso en la agenda electoral. Sectores del oficialismo sostienen que el país debe incrementar de manera sostenida su presupuesto de defensa y modernizar sus fuerzas armadas para responder a un entorno regional cada vez más inestable en el Indo-Pacífico. La discusión incluye desde la adquisición de nuevo equipamiento hasta una reinterpretación más flexible de los límites impuestos por la Constitución pacifista de posguerra.
Además del frente geopolítico, la campaña estará atravesada por desafíos económicos internos, como el control de la inflación, la sostenibilidad del crecimiento y el impacto del contexto internacional sobre la industria y el comercio japonés. Takaichi pretende presentarse como una líder capaz de ofrecer estabilidad política y claridad estratégica frente a un escenario global incierto.
La decisión de disolver el Parlamento y llamar a elecciones anticipadas confirma la voluntad de la primera ministra de consolidar poder en un momento clave para Japón. El resultado del 8 de febrero no solo definirá la composición de la Cámara Baja, sino también el rumbo político del país frente a la rivalidad con China, el futuro de Taiwán y el rol que Japón está dispuesto a asumir en materia de seguridad regional.





