Ginebra, 19 de enero de 2026-Total News Agency-TNA-Un funcionario de alto rango de la Misión Permanente de la República Islámica de Irán ante la Oficina de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales en Ginebra abandonó su cargo y presentó una solicitud de asilo político en Suiza, en lo que analistas y opositores describen como un nuevo signo de la creciente fractura interna dentro del régimen teocrático de Teherán.
Alireza Jeyrani Hokmabad, quien ostentaba el rango de ministro consejero y se desempeñaba como número dos de la delegación iraní ante la sede europea de la ONU, presentó formalmente su petición de refugio junto a su familia ante las autoridades suizas tras dejar sus funciones diplomáticas en Ginebra, según informaron fuentes diplomáticas citadas por medios internacionales. Jeyrani había ingresado a la misión en 2017 como asesor y con los años había consolidado un papel clave en las relaciones económicas y comerciales de Irán con organismos multilaterales de la ONU. No obstante, decidió no regresar a su país alegando temores por su seguridad personal y por el deterioro de la estructura política en la República Islámica.

Representantes del gobierno suizo, incluidas instancias del Ministerio Federal de Asuntos Exteriores y la Secretaría de Estado de Migración, no han emitido declaraciones públicas sobre la solicitud de asilo de Jeyrani ni sobre el estado de su tramitación. La falta de confirmación oficial se suma a la cautela con que Berna gestiona pedidos de protección relacionados con casos diplomáticos y políticos de alto perfil.
El gesto del diplomático iraní se produce en un contexto de intensas protestas y convulsión social en Irán, donde sectores de la sociedad civil y amplios segmentos de la población se han manifestado en contra del liderazgo clerical y la élite gobernante. Fuentes de la oposición y comentaristas externos han interpretado la deserción de Jeyrani como parte de un patrón más amplio de desgaste interno dentro de la estructura estatal iraní, aunque otros analistas advierten que una sola alta deserción diplomática no necesariamente anuncia un colapso inmediato del régimen.
Varios países europeos, según informes, han observado un incremento en el número de diplomáticos iraníes que exploran o presentan solicitudes de asilo ante autoridades de países en los que están acreditados, motivados por temores de represalias al volver a Irán, así como por la escalada de la presión internacional en respuesta a las protestas y a las políticas internas del gobierno de Teherán. Aunque estas gestiones suelen manejarse discretamente, fuentes diplomáticas indicaron que algunos gobiernos estarían considerando flexibilizar los criterios de aceptación de estas solicitudes, en particular cuando existen indicios de riesgo personal o político.
Analistas en relaciones internacionales señalan que una deserción de este calibre, en la que un alto diplomático opta por solicitar protección fuera de su país de origen, tiene un impacto simbólico significativo. Con el estratégico papel que juega Irán en el escenario regional y global, la decisión de un funcionario con experiencia en foros multilaterales como los vinculados a Naciones Unidas puede influir en la percepción externa sobre la estabilidad interna del régimen y su capacidad para mantener la cohesión de su servicio exterior.
La misión diplomática iraní en Ginebra, que actúa como enlace principal con numerosos organismos multilaterales y foros internacionales —incluidos aquellos centrados en comercio, desarrollo e inversión—, ha enfrentado presiones adicionales en los últimos meses. Además de las tensiones internas, la comunidad internacional ha intensificado la atención sobre las violaciones de derechos humanos en Irán y las demandas de mayor respeto a las libertades civiles por parte del gobierno central en Teherán.
Mientras tanto, la situación de Jeyrani en Suiza sigue siendo objeto de atención diplomática. A la espera de una resolución formal de su solicitud de asilo, el caso podría sentar precedentes sobre cómo los gobiernos occidentales responden a peticiones de refugio de funcionarios de alto rango provenientes de estados con tensiones políticas internas. El resultado de este proceso será observado de cerca por la comunidad internacional, grupos de derechos humanos y actores políticos tanto dentro como fuera de Irán.





