Tel Aviv, 21 de enero de 2026-Total News Agency-TNA-. Las Fuerzas de Defensa de Israel atraviesan una creciente crisis de salud mental entre sus filas como consecuencia de la prolongación de la guerra en Gaza, la persistencia de enfrentamientos en el frente norte con Hezbolá y el despliegue militar en Siria. Informes oficiales y estudios médicos revelan un incremento significativo de los casos de trastorno de estrés postraumático (TEPT), depresión y conductas suicidas entre soldados y reservistas, un fenómeno que comienza a generar preocupación estructural dentro del sistema de defensa israelí.
De acuerdo con datos recientes del Ministerio de Defensa, los diagnósticos de TEPT entre militares aumentaron cerca de un 40% desde septiembre de 2023, tras el ataque de Hamás al sur de Israel y el inicio de la ofensiva en Gaza. Las proyecciones oficiales advierten que la cifra podría crecer hasta un 180% para el año 2028 si se mantiene el actual ritmo de despliegue y exposición al combate. Actualmente, de los más de 22.300 soldados y miembros del personal de seguridad que reciben tratamiento por heridas de guerra, seis de cada diez presentan síntomas compatibles con estrés postraumático.
La guerra, que comenzó tras el ataque del 7 de octubre de 2023, se expandió rápidamente hacia otros escenarios. Al conflicto en Gaza se sumaron los intercambios de fuego con Hezbolá en la frontera con Líbano y operaciones militares en territorio sirio, lo que implicó la movilización masiva de tropas regulares y reservistas. Según cifras oficiales israelíes, más de 1.100 militares murieron desde el inicio de las hostilidades.
El impacto psicológico no se limita a quienes combatieron en Gaza. Soldados que fueron atacados durante la irrupción de Hamás en bases militares del sur del país también presentan cuadros severos de trauma. Muchos de ellos continúan en servicio activo o fueron reinsertados en la vida civil sin un proceso terapéutico adecuado, lo que agrava los síntomas.
El sistema de salud israelí comenzó a reflejar esta situación. Maccabi, el segundo mayor proveedor de atención médica del país, informó en su balance de 2025 que el 39% del personal militar bajo su cobertura solicitó asistencia en salud mental, mientras que el 26% manifestó síntomas de depresión. Paralelamente, el Ministerio de Defensa incrementó el presupuesto destinado a tratamientos psicológicos y psiquiátricos y registró un aumento cercano al 50% en el uso de terapias alternativas.
Organizaciones civiles y ONG especializadas también ampliaron su intervención. Iniciativas como HaGal Sheli, que utiliza el surf con fines terapéuticos, reciben a cientos de soldados y reservistas afectados por el trauma de combate. Otros exmilitares recurren a terapias asistidas con animales, como perros entrenados para acompañamiento emocional.
Especialistas advierten que el trauma que enfrentan los soldados tiene múltiples dimensiones. Psicólogos clínicos que trabajan con veteranos señalan que, además del miedo extremo vivido en situaciones de combate —incluido el temor constante a morir—, existe un fuerte componente de daño moral. Este último está asociado a decisiones tomadas bajo presión extrema que derivaron en muertes de civiles, una carga psicológica que muchos soldados describen como imposible de procesar o revertir.
El acceso a la ayuda estatal, sin embargo, presenta obstáculos. Para recibir reconocimiento oficial y cobertura completa, los soldados deben someterse a un comité de evaluación del Ministerio de Defensa, un proceso que puede extenderse durante meses. Profesionales del área sostienen que esta burocracia desalienta a muchos a buscar asistencia temprana, aumentando el riesgo de autolesiones o suicidio.
Un informe parlamentario israelí difundido en octubre reveló que entre enero de 2024 y julio de 2025 se registraron 279 intentos de suicidio entre militares, una cifra muy superior a la de años anteriores. El documento indica que los soldados de combate concentraron el 78% de los casos de suicidio en Israel durante 2024.
La presión psicológica se ve agravada por la continuidad de las operaciones. El ejército israelí mantiene presencia en más de la mitad de la Franja de Gaza, donde los enfrentamientos persisten pese a una tregua parcial respaldada por Estados Unidos. En el sur del Líbano, las tropas continúan desplegadas mientras se implementa un proceso de desarme de Hezbolá, y en Siria Israel ocupa zonas ampliadas desde la caída del régimen de Bashar al-Assad. A ello se suma el aumento de las tensiones con Irán, que reavivan el riesgo de un nuevo conflicto regional de gran escala.
Con las instituciones de salud mental desbordadas y un número creciente de soldados expuestos a combates prolongados, la crisis psicológica comienza a ser considerada uno de los principales desafíos estratégicos internos para Israel, en un escenario donde la guerra parece lejos de una resolución definitiva.
Fuentes consultadas: Ministerio de Defensa de Israel, informes parlamentarios israelíes, estudios médicos nacionales, Maccabi Healthcare Services, organizaciones de apoyo a veteranos, medios internacionales y agencias de noticias.

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