Washington, 23 de enero de 2026 – Total News Agency-TNA-Estados Unidos avanzó en las últimas horas con un despliegue militar de gran escala en Medio Oriente que refuerza de manera significativa su capacidad de ataque directo sobre Irán, en un contexto de creciente tensión regional, amenazas cruzadas y una crisis interna cada vez más profunda dentro de la República Islámica. El movimiento se produce mientras el presidente volvió a enviar mensajes ambiguos pero contundentes sobre una posible acción futura, al señalar que “la ayuda está en camino” para el pueblo iraní.
Desde el Air Force One y a través de la red social Truth Social, Trump confirmó el envío de una “armada naval masiva” hacia la región, incluyendo al grupo de ataque de un portaaviones, bajo el argumento de una medida preventiva. Aunque el mandatario afirmó que espera no tener que utilizar ese poder militar, dejó abierta la puerta a una escalada al advertir que “habrá que ver qué pasa”.
De acuerdo con evaluaciones difundidas por medios israelíes y agencias internacionales, Estados Unidos se encuentra en la fase final de preparación regional para una eventual ofensiva contra . Informes coincidentes indican que el volumen de fuerzas desplegadas supera incluso el observado durante la Primera y la Segunda Guerra del Golfo y la posterior invasión a Irak, lo que refleja una postura de máxima presión estratégica.
En ese marco, el grupo de ataque del portaaviones USS Abraham Lincoln se desplazó hacia el este del mar Arábigo y se prepara para ingresar al golfo de Omán, posicionando el poder aéreo naval estadounidense dentro del alcance directo del territorio iraní. Los cazas embarcados, incluidos F-35C Lightning II y F/A-18E/F Super Hornet, cuentan con capacidad para alcanzar objetivos estratégicos en profundidad, entre ellos instalaciones nucleares y sitios vinculados a misiles balísticos.
El despliegue naval se completa con destructores dotados de misiles Tomahawk y submarinos de ataque, lo que configura una capacidad de lanzamiento de centenares de misiles de crucero. A esto se suma una amplia presencia aérea en bases regionales, con escuadrones de F-35, F-15E, F-16 y A-10, respaldados por plataformas de inteligencia, vigilancia, reabastecimiento y transporte estratégico, que garantizan operaciones sostenidas y monitoreo permanente.
Mientras tanto, ajusta su propio dispositivo defensivo ante la posibilidad de una represalia iraní. Las Fuerzas de Defensa de Israel se preparan para escenarios de mayor severidad y el gobierno evalúa la aprobación de un llamado a filas de hasta 280.000 reservistas, con horizonte temporal hasta marzo de 2026. Desde el estamento militar israelí remarcaron que, por ahora, no se modificaron las instrucciones a la población civil, aunque se mantiene un estado de alerta elevado.
En paralelo, el anunció el despliegue de activos aéreos rápidos en la región, confirmando la presencia de aviones de combate Typhoon en la base de Al Udeid, en Qatar, como parte del refuerzo aliado frente al deterioro del escenario de seguridad en Oriente Medio.
La presión externa coincide con un agravamiento de la situación interna en Irán. El príncipe Reza Pahlavi denunció una represión sistemática del régimen contra su propia población y afirmó que decenas de miles de manifestantes habrían muerto desde el inicio de las protestas. En ese contexto, el país atraviesa su tercera semana consecutiva de apagón casi total de Internet, con apenas señales marginales de conectividad y denuncias sobre intentos oficiales de simular una normalización del servicio.
A esto se suma la confirmación de presuntas ejecuciones de manifestantes, que profundizan el aislamiento internacional de Teherán y refuerzan las denuncias por violaciones masivas a los derechos humanos. En paralelo, servicios de seguridad israelíes investigan una posible filtración de inteligencia sensible relacionada con Irán, que habría sido utilizada para realizar apuestas en mercados predictivos internacionales, un episodio que genera preocupación adicional sobre la seguridad de la información clasificada en medio de la crisis.
En el plano diplomático, se multiplican las señales de reconfiguración regional. Estados Unidos evalúa una retirada total de sus fuerzas en Siria, mientras se registran presiones sobre Líbano para avanzar hacia negociaciones directas con Israel en materia política y de seguridad. Todo ocurre bajo la sombra de una posible decisión de Washington que, aunque todavía no fue anunciada formalmente, mantiene en vilo a gobiernos, mercados y cancillerías de todo el mundo.
Fuentes consultadas: Reuters; Canal 12 de Israel; Kann News; BBC; Fox News; The Wall Street Journal; emisora pública de Israel.

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