Buenos Aires, 26 de enero de 2026 – Total News Agency-TNA-La llegada a Ushuaia de un avión de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos que trasladaba a una delegación de congresistas norteamericanos desató en las últimas horas un fuerte revuelo político, mediático y en redes sociales, en un contexto de alta sensibilidad local. Sin embargo, fuentes oficiales y diplomáticas coincidieron en que se trató de una misión estrictamente civil y política, sin ningún componente militar operativo, y que la magnitud del debate respondió más a especulaciones y tensiones internas que a hechos concretos.
La aeronave involucrada fue un Boeing C-40 Clipper de la Fuerza Aérea estadounidense, un modelo habitualmente utilizado para el traslado seguro de autoridades civiles, legisladores y funcionarios de alto rango. El vuelo partió desde la Base Andrews, cercana a Washington, realizó escalas técnicas y arribó primero a Aeroparque, para luego continuar viaje hacia Ushuaia. Su presencia llamó la atención por el porte militar del avión y por la falta de comunicación oficial previa por parte del Gobierno nacional.
Según confirmaron fuentes diplomáticas y de Defensa, a bordo viajaba una delegación bipartidaria de miembros del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. La visita se enmarca en la agenda política y técnica habitual entre ambos países y forma parte del vínculo estratégico que la administración de Javier Milei mantiene con el gobierno de Donald Trump. La misión incluyó reuniones con funcionarios y actores clave para abordar temas vinculados a medio ambiente, permisos regulatorios, gestión de residuos, procesamiento de minerales críticos, investigación en salud pública y seguridad médica.
De acuerdo con la Embajada de Estados Unidos en la Argentina, la visita no tuvo ningún componente militar ni contempló el uso de instalaciones castrenses en Tierra del Fuego. Tampoco se trató de un despliegue de tropas ni de ejercicios conjuntos. El uso de un avión de la Fuerza Aérea respondió exclusivamente a criterios de seguridad para el traslado de congresistas, una práctica frecuente en la diplomacia estadounidense.
El episodio, no obstante, se produjo en un momento particularmente delicado para Ushuaia y la provincia de Tierra del Fuego. Coincidió con la reciente intervención del puerto local dispuesta por el Gobierno nacional, una medida que profundizó el enfrentamiento político entre la administración libertaria y el gobernador Gustavo Melella. Desde la Casa Rosada se justificó la decisión en presuntas irregularidades administrativas millonarias, acusaciones que el gobierno provincial rechazó de plano.
Ese clima de confrontación contribuyó a amplificar las interpretaciones sobre el arribo del avión. Ante la falta de información oficial inmediata, sectores políticos locales y dirigentes kirchneristas difundieron imágenes de la aeronave y alimentaron versiones sobre supuestas concesiones estratégicas a Washington, eventuales movimientos militares encubiertos o incluso maniobras vinculadas a disputas geopolíticas con China. Ninguna de esas hipótesis fue respaldada por datos verificables.
En el ámbito del Gobierno nacional, las consultas periodísticas se cruzaron entre distintos organismos, con Cancillería señalada como responsable de brindar explicaciones. La ausencia de una comunicación clara y temprana facilitó que el episodio tomara una dimensión mayor a la real, en un escenario atravesado por desconfianza política y lecturas ideologizadas.
Fuentes del Ministerio de Defensa y del ámbito diplomático insistieron en que la visita de congresistas estadounidenses a la Argentina no es un hecho excepcional y que se repite con regularidad bajo distintas administraciones. Subrayaron además que no existe presencia militar extranjera permanente en Ushuaia ni autorización vigente para operaciones castrenses en la zona.
El contexto regional también aportó elementos al debate. En los últimos días, funcionarios estadounidenses reiteraron su respaldo político y financiero al gobierno de Milei. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, volvió a elogiar al presidente argentino y definió a la Argentina como un actor central de la estrategia de Estados Unidos en América Latina, lo que reforzó la lectura política del episodio, aun cuando la visita a Ushuaia tuvo un carácter técnico y civil.
En definitiva, el aterrizaje del avión militar estadounidense en Ushuaia respondió a una misión política institucional de congresistas civiles y no a un despliegue militar ni a una operación estratégica encubierta. El episodio dejó en evidencia cómo, en un contexto de polarización interna y tensiones federales, hechos administrativos y diplomáticos habituales pueden convertirse en detonantes de un revuelo sobreactuado, más vinculado a la coyuntura política local que a la realidad de los acontecimientos.
Fuentes consultadas: Embajada de Estados Unidos en la Argentina, Ministerio de Defensa, Cancillería argentina, Clarin y medios provinciales de Tierra del Fuego, declaraciones oficiales de funcionarios estadounidenses.

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