Buenos Aires-13 de Febrero de 2026-Total News Agency-TNA La Cámara Federal de Casación Penal resolvió este viernes mantener las condiciones impuestas para el cumplimiento de la prisión domiciliaria de la ex presidente Cristina Kirchner y rechazó los planteos de su defensa para que se le retire la tobillera electrónica y se amplíe el régimen de visitas, en una decisión que, además, dejó sin efecto las sucesivas “chicanas” judiciales orientadas a erosionar los controles de ejecución de la pena. El fallo, dictado por la Sala IV, confirmó por mayoría lo dispuesto previamente por el Tribunal Oral Federal 2 en el marco de la condena por la Causa Vialidad, y sostuvo que el monitoreo electrónico y las restricciones de visitas no constituyen un agravamiento ilegítimo, sino herramientas legales de control dentro del régimen excepcional de detención en domicilio.
La resolución fue adoptada por los jueces Gustavo Hornos y Diego Barroetaveña, con disidencia de Mariano Borinsky, según surge de la decisión judicial conocida este viernes. La defensa de la ex mandataria había insistido en que la tobillera era innecesaria por la ausencia de incidentes, por el “bajo riesgo de fuga” y por la custodia permanente que tiene en el edificio donde cumple arresto domiciliario, en San José 1111, en la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, la mayoría de la Sala IV reafirmó que el control electrónico es la regla general en los supuestos de prisión domiciliaria y que su eficacia preventiva no se invalida por el hecho de que el condenado no haya incumplido, sino que justamente se verifica en la ausencia de desvíos.
El pronunciamiento se conoció luego de una nueva ofensiva de los abogados Carlos Beraldi y Ary Llernovoy, quienes pretendían no solo el retiro del dispositivo de monitoreo, sino también la flexibilización del régimen de autorizaciones para visitas y la ampliación del uso de la terraza del edificio. La Casación ratificó el esquema que exige autorización judicial previa, individual y fundada para el ingreso de personas que no integren el círculo familiar inmediato o el equipo profesional indispensable, con un límite de hasta tres personas por encuentro, dos veces por semana y por un máximo de dos horas. También mantuvo las pautas que ordenan y acotan el acceso diario al aire libre en la terraza, tal como había dispuesto la ejecución de la pena.
La discusión sobre las visitas se había reactivado a partir de un episodio que el tribunal de ejecución interpretó como desnaturalización del régimen, cuando Cristina Kirchner recibió a un grupo numeroso de economistas y la imagen del encuentro fue difundida públicamente. Para la mayoría, ese antecedente justificó precisar y reforzar las condiciones de control para evitar que la domiciliaria se convierta, en los hechos, en una dinámica incompatible con el carácter restrictivo de una pena privativa de libertad, aun cuando se cumpla fuera de una unidad penitenciaria.
En sus fundamentos, la Sala IV encuadró la prisión domiciliaria como una modalidad excepcional y enfatizó que no equivale a libertad plena. En esa línea, consideró que el monitoreo electrónico no se sustituye por la custodia policial: una tiene finalidad institucional de protección, la otra cumple un objetivo judicial específico de fiscalización del cumplimiento de la condena. Además, el tribunal rechazó la tesis defensiva de que el régimen vigente responde a presiones mediáticas, y señaló que el debate público no es prueba de injerencia indebida sobre los jueces, en tanto las decisiones se sostengan en argumentos jurídicos verificables.
La disidencia de Borinsky planteó una lectura más flexible: propuso hacer lugar al recurso y eliminar la tobillera, ampliar el uso de la terraza y suprimir la autorización judicial previa para cada visita. No obstante, su postura quedó en minoría. En los hechos, el pronunciamiento consolida un mensaje central: la ex presidente deberá mantener la tobillera electrónica pese a los intentos reiterados de modificar el cuadro de control y de ampliar márgenes de movimiento y sociabilidad en el domicilio.
Con esta decisión, la situación procesal y de ejecución de pena queda, por ahora, sin cambios: Cristina Kirchner continuará bajo monitoreo electrónico y con restricciones de visitas y de uso de áreas comunes, mientras su defensa evalúa los próximos pasos recursivos. Para el tribunal, el núcleo de la cuestión es que la domiciliaria no puede vaciarse de contenido mediante presentaciones sucesivas que busquen, por vía indirecta, un régimen más laxo que el previsto por la normativa y las facultades de control judicial.





