Buenos Aires-19 de Febrero de 2026-Total News Agency-TNA- En plena jornada de paro general de la CGT contra la reforma laboral, el Fondo Monetario Internacional (FMI) se alineó públicamente con el enfoque del Gobierno de Javier Milei y sostuvo que el paquete de cambios en discusión en la Cámara de Diputados apunta a reducir la informalidad y a impulsar la creación de empleo. El respaldo, expresado por la vocera del organismo Julie Kozack en conferencia de prensa, llegó en el mismo momento en que el sindicalismo buscó demostrar capacidad de bloqueo con una huelga de 24 horas y con protestas focalizadas de organizaciones sociales y fuerzas de izquierda.
“Continúan los esfuerzos para profundizar las reformas estructurales en Argentina. Se han implementado medidas laborales destinadas a reducir la informalidad, pero también, y de suma importancia, a impulsar la creación de empleo. Estas medidas se están debatiendo actualmente en el Congreso”, afirmó Kozack, según lo informado en Washington. El mensaje del organismo multilateral operó como una señal política hacia el mercado y hacia el arco parlamentario: el FMI no solo avala la estabilización macro del programa, sino que pretende ver continuidad en el frente de reformas, incluso cuando el costo social y gremial aumenta.
La funcionaria, sin embargo, introdujo una advertencia que el Gobierno viene escuchando desde el inicio del ajuste: el tránsito entre el viejo esquema y el nuevo no es neutro. “Mitigar adecuadamente los costos de transición asociados a estas reformas también será importante para Argentina”, señaló Kozack, en un reconocimiento explícito del malestar que hoy expresa la calle y de los efectos distributivos de la reconfiguración laboral. La frase, en clave del FMI, funciona como recordatorio de que un plan de reformas requiere amortiguadores sociales y previsibilidad para evitar que el conflicto erosione la gobernabilidad o la ejecución del programa.
El respaldo del Fondo no se limitó al plano laboral. Kozack elogió las compras de divisas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y las encuadró como un componente central para recuperar estabilidad externa. De acuerdo con su evaluación, desde el inicio de 2026 el BCRA adquirió más de US$2.000 millones, una dinámica que el organismo consideró positiva para reconstruir “buffers” de reservas y sostener el acceso futuro a financiamiento privado. La vocera vinculó esa acumulación al ancla fiscal, subrayando que la consistencia del superávit y la continuidad del esquema monetario-cambiario son claves para que el país pueda responder mejor a shocks.
En el plano internacional, el Fondo también celebró los movimientos de apertura comercial y los entendimientos en negociación con Estados Unidos y con la Unión Europea en el marco del Mercosur, al interpretarlos como una vía para ampliar mercados y atraer inversiones. Para el Gobierno, ese guiño externo es relevante porque la reforma laboral se discute bajo la promesa de que la normalización macro y la desregulación crearán condiciones para nuevas plantas, proyectos y empleo privado, una narrativa que hoy choca con el freno sindical y con un clima de conflictividad visible.
Otra de las aristas sensibles abordadas por el FMI fue la polémica en torno al INDEC y la decisión oficial de postergar la implementación de una nueva canasta para medir inflación. Consultada sobre el tema, Kozack indicó que el organismo trabaja con las autoridades para salvaguardar la calidad, precisión y transparencia de los sistemas estadísticos argentinos y remarcó que contar con datos oportunos, creíbles e imparciales es esencial tanto para formular políticas sólidas como para sostener la confianza pública. El punto es particularmente delicado porque, en un programa con metas y revisiones periódicas, la robustez del sistema estadístico impacta directamente en la credibilidad del sendero fiscal, monetario y social.
Finalmente, la vocera se refirió al estado de las conversaciones técnicas por la segunda revisión del acuerdo y la consulta del Artículo IV 2026. Según explicó, la misión reciente mantuvo “excelentes” intercambios con el equipo económico y el diálogo continúa hasta alcanzar un entendimiento a nivel staff, paso previo a la elevación del informe al Directorio. La aprobación de esa instancia es la que destrabaría un desembolso cercano a US$1.000 millones, en momentos en que el Gobierno busca consolidar reservas y reforzar el horizonte financiero del programa.
Con el paro como telón de fondo, el respaldo del FMI profundizó la polarización del debate: para la Casa Rosada, el aval externo refuerza el argumento de que la reforma es condición para formalizar empleo y atraer capital; para la CGT y sectores opositores, el pronunciamiento confirma que el ajuste y la reforma responden a una agenda de condicionalidades. En el Congreso, esa tensión se traduce en una votación que será leída como test de fuerza político, económico y social de la etapa.
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