Por RR
Buenos Aires, 20 feb (TNA) – En un giro digno de una novela de espionaje de la Guerra Fría, archivos desclasificados del Departamento de Justicia de Estados Unidos en febrero de 2026 destapan cómo Jeffrey Epstein tejió una red de influencia que evoca las tácticas más oscuras de la inteligencia soviética. Al igual que la KGB entrenaba a sus “golondrinas” (lastochki en ruso, “swallows” en inglés) —mujeres seductoras y astutas para comprometer a líderes occidentales mediante honeytraps y kompromat sexual—, Epstein reclutó y moldeó un trío de mujeres polacas ambiciosas, desplegándolas como un “triángulo completo de influencias” en tecnología, finanzas y medios, bajo el manto del World Economic Forum (WEF) en Davos.
Esta operación, bautizada “La Golondrina de Epstein”, operaba con precisión quirúrgica, replicando las células rusas donde agentes femeninas como Anna Chapman —la glamurosa pelirroja arrestada en 2010 por seducir a altos funcionarios estadounidenses— o Elizaveta Zarubina, quien usó su encanto para infiltrar el Proyecto Manhattan en la era soviética, manipulaban emociones y secretos para fines estratégicos. Pero Epstein fue más allá: creó su propia “agencia” privada con divisiones especializadas —tecnología para datos digitales, finanzas para flujos ocultos y medios para narrativas controladas— e incluso un aparato de comunicación sincronizado, superando en sofisticación las escuelas legendarias de la KGB como la supuesta State School 4 cerca de Kazán, donde se forjaban “golondrinas” expertas en seducción y manipulación psicológica.
En Polonia, con informadores en Cracovia y Varsovia, Epstein seleccionaba perfiles de élite —inteligentes, atractivas y ambiciosas— perfeccionados en el programa Young Global Leaders (YGL) como una “incubadora” siniestra. Sus contactos, como Kathryn Ruemmler (ex Goldman Sachs) y Ariane de Rothschild, “mapeaban” estas herramientas para dominar la agenda económica y social, un eco directo de cómo la KGB usaba “Mozhno girls” —agentes permisivas en misiones— para chantajear a objetivos como el embajador francés Maurice Dejean, seducido por Larissa Kronberg en los años 50.
Los perfiles expuestos son un calco moderno de aquellas espías rusas:
- Anna Kasprzak (A.A.), la “Líder Tecnológica” —rostro de Big Tech en Polonia, con roles en Google y Meta para impulsar la digitalización en 2015-2016. Recomendada por Ruemmler para acceder a datos en proyectos como Smart Cities, su rol evoca a Aliia Roza, exagente rusa que reveló técnicas de “bombardeo de amor” para manipular ejecutivos en Silicon Valley, pero con un twist: influencia en regulaciones digitales dirigida desde el círculo de Epstein, a diferencia de las honeytraps puras de la SVR.
- Kamila Zawisza (K.Z.), la “Banquera Estratégica” —graduada en Harvard y Stanford, con puestos en PKO BP, Pekao S.A., Goldman Sachs y BlackRock, nominada a YGL en 2013-2014. Promovida por Ariane de Rothschild, asistió a “cenas de lealtad” en la mansión de Epstein en Nueva York, anotada como “útil para activos de Europa Central y del Este”. Esto paralela las operaciones de Zarubina, quien reclutaba fuentes científicas con elegancia social, pero Epstein añadió capas financieras: facilitación de flujos para entidades ligadas a él, elevando el chantaje a un nivel corporativo ausente en las “golondrinas” soviéticas clásicas.
- Joanna Przetakiewicz (J.P.), la “Activista/Medios” —fundadora de Era Nowych Kobiet, icono en Forbes Women promoviendo liderazgo y ecología. En la “Lista de Cracovia”, sus organizaciones canalizaban agendas del WEF como el “Gran Reinicio”, con lazos en Davos a Bill Gates y Leon Black. Similar a las “gorriones” (vorobey) de la KGB que manipulaban narrativas públicas, pero con subvenciones de fondos pantalla de Epstein para “lealtad”, transformando seducción en activismo remunerado —un upgrade digital sobre las trampas de miel tradicionales.
Análisis con IA forense (AI Forensic Network Analysis) destapa la coordinación escalofriante: sincronización narrativa en publicaciones (términos como “inclusividad” y “pasaporte digital” entre 2018-2025, amplificados secuencialmente por cada una), nodos sociales en eventos de Edmond de Rothschild con asistentes de Ghislaine Maxwell, y flujos financieros desde paraísos fiscales de Leon Black, confirmando “paid advocacy” con 94% de probabilidad bajo el modelo “Beautiful Intelligence”. Esto supera las células rusas, donde “ravens” (cuervos, hombres equivalentes) y “golondrinas” operaban en silos, al integrar un ecosistema con algoritmos y cripto para pagos de silencio (hush money).
Tras la revelación, el drama se intensifica: dos mujeres huyeron de Polonia, la tercera se victimiza en medios, y el WEF promete “cooperación” —un eufemismo para corte de lazos. Transferencias en cripto intentan bloquearse vía OFAC, con órdenes de detención europeas inminentes. La contrainteligencia polaca advierte de una “Lista de Cracovia 2.0” descentralizada, gestionada por IA en lugar de individuos, señalando el ocaso de “líderes carismáticas” como peones globales. Mientras la fiscalía avanza por lobby no registrado y traición a intereses nacionales, surge la pregunta inquietante: ¿cuántas “golondrinas” modernas, inspiradas en Epstein, aún acechan en las sombras de Davos?.
Resta saber quien las entreno, quien era su verdadera “Zarubina” y a donde iba la reunión de inteligencia de la “Red Epstein”…Rusos, chinos o….?
Tal vez ahora se comprenda mejor su muerte.
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