Buenos aires-23 de Febrero de 2026-Total News Agency-TNA-. En la antesala del discurso de apertura de sesiones ordinarias de Javier Milei, el Senado se prepara para un movimiento político que, más allá de los nombres, expone un cambio de época dentro del peronismo: tres senadores del espacio que hasta ahora convivía dentro del interbloque del Partido Justicialista formalizarán su salida y profundizarán una fractura que venía madurando en silencio. La decisión, empujada por gobernadores con vínculo pragmático con la Casa Rosada, recorta el poder de veto histórico del PJ en la Cámara alta y, al mismo tiempo, deja un mensaje interno contundente: el kirchnerismo se desintegra como conducción unificada, Cristina Fernández de Kirchner ya no es escuchada como antes y la disciplina vertical que supo ordenar al bloque empieza a quebrarse por la presión del territorio, los recursos y la supervivencia provincial.
La ruptura se aceleró tras el avance de la reforma laboral y se materializa con una escena concreta: Carolina Moisés (por Jujuy), Guillermo Andrada (por Catamarca) y Sandra Mendoza (por Tucumán) dejarán el interbloque que conduce José Mayans, un golpe simbólico y numérico que reduce el espacio justicialista y reconfigura el tablero de mayorías. Los tres senadores integraban Convicción Federal, una bancada de perfil “federal” que hasta ahora convivía con el núcleo más duro del kirchnerismo y con otros aliados provinciales. La salida, en los hechos, abre la puerta a una bancada peronista más fragmentada, con gobernadores negociando en paralelo y con el oficialismo cada vez más cerca de números clave para leyes sensibles.
Detrás del movimiento aparecen tres mandatarios provinciales con relaciones aceitadísimas con el Gobierno nacional: Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán). Ninguno se mueve por afinidad ideológica con La Libertad Avanza; se mueven por necesidad de gestión y por un diagnóstico compartido: sin obra pública nacional como motor y con transferencias más ajustadas, cada provincia debe conseguir oxígeno caso por caso. En ese esquema, la unidad del peronismo deja de ser un valor y pasa a ser un costo, especialmente cuando el kirchnerismo insiste en una lógica de confrontación total que choca con la urgencia de destrabar fondos, avales y acuerdos.
La cuenta fiscal explica buena parte del quiebre. Un informe de un centro de análisis fiscal midió en enero una caída real interanual de 6,6% en las transferencias automáticas a provincias y a la Ciudad de Buenos Aires, empujadas por la baja del consumo y del IVA, una señal de que el flujo de caja que sostiene gastos corrientes y obras se volvió más tirante. Con recursos escasos, el margen de maniobra de los gobernadores depende de la negociación con la Nación. Y en esa negociación, el Senado —y el comportamiento de sus senadores— se transforma en moneda de cambio.
El caso de Catamarca es ilustrativo. Jalil busca destrabar el financiamiento del acueducto Albigasta, una obra hídrica clave compartida con Santiago del Estero, vinculada a un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo que requiere una garantía nacional. Sin ese aval, el proyecto queda frenado. En paralelo, en movimientos recientes, Catamarca obtuvo el control de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD), un activo de enorme peso por su incidencia en utilidades derivadas de explotaciones mineras, y el oficialismo lo leyó como una señal del “toma y daca” federal que reemplazó a la política de bloque.
En Tucumán, Jaldo también mostró que la cercanía con la Casa Rosada tiene retornos concretos. En el pasado reciente, la provincia recibió un giro excepcional de Aportes del Tesoro Nacional, en una cifra que fue leída como el mayor envío individual de la gestión libertaria. En Salta, el vínculo de Sáenz con Nación se tradujo en un lugar destacado dentro de las transferencias discrecionales. En este contexto, la ruptura del Senado no es una aventura: es el correlato legislativo de una estrategia de gobernadores que priorizan gobernabilidad y caja por encima de la obediencia a una conducción nacional debilitada.
El quiebre también desnuda un problema político más profundo: la intervención del PJ en varias provincias, la imposición de armados desde Buenos Aires y el desgaste del liderazgo de la convicta Cristina Fernández de Kirchner como figura capaz de ordenar a todos. En Jujuy y Salta, la intervención partidaria dejó heridas abiertas y expulsiones cruzadas; en otros distritos, el relato de “resistencia permanente” empezó a sonar desconectado de la realidad local, especialmente donde el electorado castiga el conflicto y premia la gestión. En ese clima, la reforma laboral fue el catalizador final: tocó el corazón simbólico del peronismo —la representación del trabajo— y expuso que ya no existe una sola interpretación interna sobre cómo pararse frente al Gobierno.
En el Senado, la fractura tiene efectos inmediatos: el PJ pierde cohesión, se achica y queda más expuesto a operaciones de pinza del oficialismo, que negocia ley por ley con aliados provinciales y fuerzas satélite. Para Milei, el quiebre le llega servido para su puesta en escena institucional: podrá exhibir que el “muro” del peronismo se resquebraja y que su gobierno ya no enfrenta un bloque monolítico sino un archipiélago. Para el peronismo, en cambio, el costo es doble: pierde capacidad de veto y, peor aún, pierde el mecanismo de conducción. Sin un liderazgo indiscutido y con gobernadores y legisladores priorizando agendas locales, el kirchnerismo empieza a quedar encapsulado en un núcleo duro que habla fuerte, pero decide menos.
La salida de Moisés, Andrada y Mendoza no agota el fenómeno: abre una compuerta. En los pasillos del Congreso se mencionan otros nombres “sueltos” y bancadas provinciales que observan el movimiento con interés, midiendo costos y beneficios. La política, como siempre, huele poder. Y hoy el poder no parece estar en la lapicera que supo ordenar al peronismo desde el centro, sino en la capacidad de negociar recursos, avales y obras en un país donde la billetera volvió a ser el idioma principal.
Fuentes consultadas: LA NACION; Infobae; iProfesional; Ámbito; El Economista; Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF); comunicados y documentos públicos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Boletín Oficial sobre licitaciones y obras vinculadas al acueducto Albigasta.





