Buenos Aires-1 de Marzo de 2026-Total News Agency-TNA – La esposa del gendarme argentino Nahuel Gallo, María Alexandra Gómez, confirmó este domingo que el suboficial de Gendarmería Nacional Argentina fue liberado por las autoridades de Venezuela y que ya se encuentra en viaje de regreso hacia Argentina, luego de permanecer detenido desde el 8 de diciembre de 2024. La noticia desató alivio y una fuerte conmoción en el entorno familiar y en ámbitos oficiales que venían reclamando su liberación desde hace más de un año, en un caso que organizaciones de derechos humanos y espacios internacionales habían calificado como detención arbitraria y “preso político”.
La confirmación llegó después de una jornada marcada por rumores, traslados y versiones cruzadas. Durante la mañana, familiares de detenidos en el penal El Rodeo I habían difundido videos y testimonios que indicaban que Gallo ya no estaba en el lugar o que había sido removido con destino desconocido. Esas señales reactivaron la expectativa, pero también el temor: en antecedentes similares, movimientos internos del sistema penitenciario venezolano fueron utilizados para profundizar el hermetismo o dificultar el seguimiento del paradero de detenidos. Esta vez, sin embargo, el escenario cambió con el mensaje de Gómez, quien aseguró haber tomado contacto con su esposo y dio por confirmada la liberación y el retorno.
El caso de Gallo se había convertido en un punto de fricción sensible entre Buenos Aires y Caracas. El gendarme fue detenido al ingresar a Venezuela desde la frontera con Colombia, en un viaje que, según su familia, tenía como objetivo reunirse con su pareja y su hijo. Desde entonces, el expediente estuvo rodeado de opacidad: acusaciones públicas difusas, falta de acceso consular pleno y largos períodos de incomunicación. En Argentina, el reclamo se sostuvo como prioridad diplomática en distintas instancias y se instaló también como tema político interno, por el impacto emocional y por la lectura de que se trató de un caso de presión o arbitrariedad por parte del aparato de seguridad venezolano.
En las últimas semanas, el cuadro había sumado señales que alimentaban la esperanza. Nahuel Gallo logró comunicarse con su familia por primera vez tras un período prolongado de incomunicación, un episodio que se volvió público y que fue interpretado como una ventana, aunque mínima, en una detención que parecía congelada. Paralelamente, en Venezuela se aceleraron excarcelaciones vinculadas a un proceso de amnistía y a reacomodamientos políticos internos, con liberaciones que en algunos casos incluyeron a detenidos extranjeros. En ese contexto, el nombre de Gallo reapareció con fuerza en listados informales, versiones desde el penal y gestiones diplomáticas reservadas.
Si bien el dato central de la jornada es la liberación y el regreso, todavía quedan puntos por esclarecer. Entre ellos, el marco exacto bajo el cual se produjo la salida (excarcelación plena, medidas condicionadas o liberación administrativa), el itinerario del traslado y la logística que permitió concretar el retorno. En ámbitos oficiales argentinos predomina un criterio de prudencia: confirmar cada tramo con información verificable, evitar filtraciones que compliquen el operativo y priorizar la seguridad del gendarme hasta su arribo al país.
Para la familia, el impacto es directo y humano. Tras más de 400 días de angustia, incertidumbre y reclamo público, la noticia abre un cierre que parecía lejano. En el entorno de Gómez describen el momento como una mezcla de alivio y desborde emocional: la liberación no borra el tiempo de encierro, pero devuelve una certeza que durante meses fue negada: que Gallo está vivo, que sale de la cárcel y que vuelve a casa.




