Buenos Aires-15 de Marzo de 2026-Total News Agency-TNA-. Con el receso veraniego ya atrás y las tensiones internas nuevamente a la vista, Karina Milei comenzó a moverse con mayor decisión sobre áreas que hasta ahora aparecían bajo la órbita de influencia de Santiago Caputo, en un proceso que dentro del oficialismo ya se lee como una nueva etapa en la disputa silenciosa por el control real del poder. La salida de Mariano Cúneo Libarona del Ministerio de Justicia, la llegada de Juan Bautista Mahiques y la designación de Santiago Viola terminaron de consolidar a la secretaria general de la Presidencia en una posición dominante dentro del esquema libertario, con ascendencia política directa o indirecta sobre áreas sensibles del Gobierno.
En ese reordenamiento, el avance sobre Justicia no aparece como un episodio aislado sino como una señal de algo más amplio. Cerca del karinismo sostienen que la hermana presidencial “está atenta a todas las áreas”, una definición que en los pasillos oficiales se repite con insistencia y que hoy se traduce en una vigilancia creciente sobre organismos clave, entre ellos ARCA, la Aduana y sectores del sistema de inteligencia. El nuevo armado dejó a Karina Milei con influencia marcada sobre Interior, Justicia, Seguridad y Defensa, mientras Caputo conserva peso en áreas de Economía, en Salud y en segmentos relevantes del aparato estratégico del Gobierno.
El caso de Justicia fue el movimiento más visible. La llegada de Mahiques fue impulsada por el entorno de Karina Milei, y el nuevo ministro ya empezó a trabajar con los primos Menem en la estrategia para cubrir vacantes judiciales. A su vez, Viola, hombre de confianza del karinismo y apoderado de La Libertad Avanza, quedó formalmente al frente de la secretaría del área, mientras Sebastián Amerio, hasta ahora identificado como una de las terminales de Caputo, pasó a la Procuración del Tesoro. En la práctica, el rediseño significó una poda del poder caputista dentro de un ministerio decisivo para la arquitectura institucional del oficialismo.
Pero la pulseada no se agotaría allí. En el universo libertario crecieron en las últimas horas las versiones de nuevos movimientos en la ex AFI, hoy SIDE, y también en ARCA, donde el director ejecutivo Andrés Vázquez es identificado por distintas fuentes políticas como un funcionario cercano al asesor presidencial. En despachos oficiales aseguran que la mirada de Karina Milei está especialmente puesta sobre ese organismo y sobre la cadena que conecta recaudación, fiscalización y control aduanero. No se trata de un dato menor: donde se mueve ARCA, también se mueve la Aduana, y allí los cambios suelen tener impacto político, económico y territorial al mismo tiempo. Santiago Viola ya viene entendiendo en asuntos vinculados a la Aduana y es probable que aporte el nombre indicado.
En esa trama reaparecen, además, apellidos de fuerte resonancia noventista. En el oficialismo algunos leen la posible avanzada sobre la SIDE como una suerte de reedición de la genética del menemismo más eficaz en materia de construcción de poder, con el nombre de Lule Menem orbitando cada vez con más peso en el tablero y con versiones que incluso vuelven a poner en circulación apellidos históricos ligados a los años de mayor centralización del aparato de inteligencia. Por ahora no hay confirmaciones formales, pero el solo hecho de que apellidos como Anzorreguy, en este caso seria un hijo del mítico señor 5 vuelvan a mencionarse, revela el tipo de clima que domina la cocina del poder.
En paralelo, el llamado “efecto Adorni” agregó otro foco de tensión. Tras la polémica por el viaje con su esposa en el avión presidencial, el Gobierno cerró filas en respaldo del jefe de Gabinete y vocero, una figura que dentro del esquema libertario es vista cada vez más como brazo ejecutor del poder de Karina Milei. A eso se sumó una decisión de alto voltaje político: la incorporación de la firma de Adorni en las erogaciones del Estado, un gesto leído en la Casa Rosada como una nueva centralización del control. Al mismo tiempo, en sectores del oficialismo comenzaron a apuntar sus sospechas sobre la Policía de Seguridad Aeroportuaria, en medio de versiones cruzadas sobre filtraciones y fuego amigo.
Así, el mapa libertario ingresa en una nueva fase. La idea de un “Triángulo de Hierro” equilibrado aparece cada vez más desmentida por los hechos. Dentro del propio Gobierno ya se habla, con ironía y resignación, de un triángulo invertido. Y en ese dibujo, hoy, el vértice que más crece parece ser el de Karina Milei, con la mira puesta no sólo en ordenar lo que ya domina, sino en avanzar sobre las últimas cajas, resortes y terminales de poder que todavía conservan autonomía.




