Buenos Aires, 10 de abril de 2026-Total News Agency-TNA-. El Banco Central de la República Argentina volvió a pisar fuerte en el mercado cambiario y cerró este viernes su intervención más contundente del año. La entidad compró USD 457 millones en el segmento oficial, encadenó 64 ruedas consecutivas con saldo comprador y llevó el acumulado de 2026 a algo más de USD 5.400 millones, en una jornada que además dejó las reservas brutas en torno de los USD 45.431 millones. Fue, según coincidieron los reportes de mercado, la segunda compra más alta de la era Javier Milei y la mayor en más de dos años en un contexto de dólar oficial todavía calmo y con fuerte oferta de divisas.
El dato político y financiero más interesante es que el Gobierno ya puede mostrar que cumplió más de la mitad del objetivo base de acumulación previsto para este año. El propio BCRA había anunciado en diciembre que su programa de remonetización para 2026 contemplaba compras de USD 10.000 millones en el escenario central y de hasta USD 17.000 millones si la demanda de dinero crecía por encima de lo esperado. Traducido al presente, el stock adquirido hasta ahora ya supera cómodamente el 50% de la meta base, aunque todavía está bastante por debajo del escenario ampliado. Esa diferencia no es menor, porque permite al oficialismo exhibir fortaleza sin sobreactuar un cumplimiento total que todavía no existe.
La otra lectura favorable para la Casa Rosada es que la racha compradora no apareció en medio de un salto del dólar, sino exactamente al revés: con una cotización mayorista que cerró en torno a $1.370 y que acumuló otra baja semanal. Esa combinación es la que más seduce al equipo económico de Luis Caputo y Santiago Bausili: sumar reservas, sostener la calma cambiaria y evitar que el mercado lea necesidad o apuro detrás de la intervención oficial. En la semana, según reportes privados, el BCRA se quedó con casi USD 1.000 millones, una cifra que refuerza la sensación de control en un frente que el Gobierno considera central para defender su programa económico.
Pero el cuadro no es lineal ni completamente limpio. Que el BCRA compre más dólares no significa automáticamente que las reservas crezcan al mismo ritmo. Parte de esas divisas se utiliza para atender obligaciones en moneda extranjera del Tesoro y otros compromisos financieros, por eso el aumento del stock bruto suele ser bastante menor que el saldo acumulado de compras. Ese punto es clave para no confundirse: el Central está comprando mucho, sí, pero una fracción relevante de ese esfuerzo se va por la canaleta de los vencimientos y no queda plenamente consolidada como colchón neto. Esa tensión es la que siguen mirando de cerca tanto el mercado como los organismos internacionales.
De hecho, el Fondo Monetario Internacional ya había marcado en febrero que la acumulación sostenida de reservas era una condición esencial para que la Argentina recupere acceso duradero al crédito privado. El mensaje de Washington fue claro: la mejora del esquema monetario y cambiario es valorada, pero la consistencia del programa se medirá también por la capacidad de seguir reconstruyendo reservas sin desarmarlas enseguida para cubrir baches financieros. En esa lógica, la compra récord de este viernes le da aire al Gobierno, fortalece la narrativa de estabilidad y alimenta la pax cambiaria, pero al mismo tiempo deja una advertencia de fondo: el verdadero desafío no es sólo comprar dólares, sino conseguir que cada vez más de esos dólares se queden.





