Buenos Aires, 5 de mayo de 2025-Total News Agency-TNA- Luis Alberto “Chiche” Peluso, quien ocupara el cargo de interventor del Instituto de Lotería y Casinos de la Provincia de Buenos Aires durante la gestión de Daniel Scioli y cuya salida se produjo en medio de denuncias por presunta corrupción, ha regresado al primer plano de la actividad económica. Su compañía, Linser Sacis, dedicada al rubro de servicios de limpieza, registra un marcado y acelerado incremento en la adjudicación de contratos con el Estado nacional, una tendencia que se ha profundizado de forma coincidente con la asunción de Daniel Scioli como secretario de Turismo, Ambiente y Deportes en el actual gobierno. Su estrecha relación con Scioli es muy concocida en diferentes ambitos.
Linser SA, la empresa de servicios de limpieza que presidía Peluso, fue proveedora del gobierno menemista. Trabajó con María Julia Alsogaray en ENTEL, y Víctor Alderete en el PAMI, -ambos fueron presos por corrupción- y fue denunciado por la Oficina Anticorrupción (OA) por cobrar montos tres veces más alto el que le correspondía.
Las cifras oficiales reflejan este fenómeno. En lo que va de 2024, Linser Sacis ha duplicado la cantidad de licitaciones ganadas en comparación con 2023, alcanzando las 20 adjudicaciones, un número que casi triplica las obtenidas en 2022. El inicio del ejercicio 2025 consolida este impulso, con la obtención de contratos de magnitud multimillonaria.

Luis Peluso lanza la bola
Un punto álgido en esta racha contractual se registró el 6 de febrero del corriente año, cuando la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) otorgó a Linser Sacis cinco contratos por un monto global que asciende a $17.827 millones. Estos acuerdos tienen por objeto la prestación de servicios de limpieza en dependencias de ANSES ubicadas en diversas regiones estratégicas del país, incluyendo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el litoral argentino.
Un dato de particular relevancia es que tres de estas adjudicaciones provienen directamente de organismos que se encuentran bajo la órbita de la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes, cartera encabezada por Daniel Scioli, quien fuera superior político de Peluso durante su gestión provincial. Según consta en los registros oficiales, las ofertas económicas presentadas por Linser Sacis en estos procesos licitatorios no resultaron ser las de menor costo. La justificación oficial para la selección de la empresa se fundamentó en que las propuestas ganadoras cumplían con “mayores exigencias técnicas” en comparación con las de sus competidores. Esta argumentación, según trascendió, se ha repetido en al menos otras ocho licitaciones similares tramitadas en distintos organismos del Estado nacional.
Una fuente con acceso a los detalles de los procesos de evaluación, afirmó que “La Comisión Evaluadora Permanente consideró que Linser había presentado las mejores ofertas técnicas”. Sin embargo, en los pasillos de la administración pública, es ampliamente recordada la estrecha relación de confianza que históricamente unió a Luis Peluso con Daniel Scioli. Esta cercanía fue públicamente señalada por la dirigente de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, quien en su momento describió a Peluso como “recaudador de la campaña electoral 2015” del entonces candidato presidencial. Quienes conocen el vínculo, explican que “Peluso es hombre de Daniel”. De hecho, el propio Scioli llegó a estar involucrado en una causa por presunto delito de acción pública, señalado como responsable del nombramiento de Peluso.
La vinculación entre Peluso y Scioli no se circunscribe únicamente al ámbito político y la función pública. Registros oficiales indican que una de las inmobiliarias propiedad de Luis Peluso, Samarcom, compartió domicilio fiscal con Emprendimientos de Luján SA, una sociedad cuyo titular es Eladio González Rodríguez, padre de la nieta del exgobernador. Si bien desde el entorno de Scioli se han realizado esfuerzos por desvincular al actual secretario del empresario, estas coincidencias persisten y alimentan las especulaciones sobre la naturaleza de su relación.
La familia Peluso posee una trayectoria en el ámbito de los negocios con el Estado en el rubro de limpieza. Norberto Peluso, hermano de Luis, es titular de la firma Limpiolux, la cual en el pasado llegó a competir directamente con Linser en diversos procesos licitatorios. En 2024, Limpiolux obtuvo un desempeño menos favorable, logrando la adjudicación de un único contrato de menor cuantía, aunque mantiene expectativas puestas en una licitación de envergadura para los servicios de limpieza del Ministerio de Economía, cartera a cargo del ministro Luis Caputo.
Limpiolux cuenta con antecedentes judiciales de relevancia. En 2017, su expresidenta, Cecilia Peluso, fue procesada junto al entonces titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray, en una causa que investiga presuntas maniobras de sobreprecios en contrataciones públicas. El expediente, que incluye un contundente informe de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) que cuestiona la transparencia de los procesos, fue elevado a juicio oral en abril de 2019. A seis años de esa decisión, la fecha de inicio del debate aún no ha sido fijada. En el marco de esa investigación, el juez Sergio Torres, actualmente miembro de la Suprema Corte bonaerense, sostuvo que “el direccionamiento en beneficio de Limpiolux implicó un perjuicio económico para el Estado”.
En lo que respecta a Luis Peluso, su paso por la función pública en Lotería y Casinos bonaerense estuvo signado por los escándalos, culminando en su renuncia en medio de denuncias por presunta corrupción. Conocido por ser un hombre adepto al mundo del juego, se lo ha vinculado a la gestión de un “emprendimiento” en un barco casino, operado junto a otro empresario del rubro, Oscar Dato Robinson. Investigaciones periodísticas, como la realizada por TNA, lo señalaron como un funcionario clave en la gestión Sciolista, manejando una recaudación anual de 24 mil millones de pesos y siendo considerado el “operador económico en las sombras” del entonces gobernador.
Se lo investigó por tener una “mesa de dinero” clandestina y por organizar tours a Las Vegas para apostadores fuertes, siendo acusado de estar de los “dos lados del mostrador” en un negocio polémico y de cifras millonarias. Una investigación determinó una frecuencia de viajes inusual para un funcionario público a destinos sensibles para el negocio del juego: Estados Unidos y Uruguay. En un período de cinco años (previo a 2009), viajó veinte veces a EE.UU. (seis como funcionario y dos en 2009) y treinta y cinco a Uruguay (doce en vuelos privados), además de siete viajes a Chile y cuatro a Italia. También registró salidas a Uruguay en un barco anclado en el Puerto de San Isidro.
La Comisión de Juego del estado norteamericano de Nevada confirmó que su esposa, Carmen Adelardi, fue aceptada en 2008 como “Agente Independiente” para importantes casinos de Las Vegas (Bellagio, Mandalay Bay Restort & Casino, MGM Gran Hotel/Casino y The Mirage), representando a jugadores argentinos que apostaban sumas cercanas al medio millón de dólares por noche. Un documento oficial de abril de 2006, reveló que Peluso mismo estaba habilitado en Nevada para representar jugadores en esos mismos casinos. Empresarios del rubro explicaron que los agentes independientes pueden obtener comisiones significativas (entre el 10 y el 15 por ciento de las pérdidas) que ascenderían a unos 200 mil o 300 mil dólares de ganancia por viaje.
En este contexto, el empresario del juego Oscar Data Robinson, presunto ex socio de Peluso, afirmó haber integrado una “mesa de dinero” en el Casino Buenos Aires en los años 90 junto a Peluso y Miguel Angel Egea, un hombre vinculado a la ex ESMA. Robinson, enfrentado con Peluso por una supuesta sociedad de hecho para prestar millones de dólares en el casino flotante, aseguró que la actividad de juego recaía en Peluso, no en su esposa, quien tenía una agencia de viajes.
El listado de denuncias judiciales contra Peluso incluyó la afirmación de Rubén Curdi, quien dijo haber sido empleado suyo en una supuesta “mesa de dinero” en el casino flotante “Estrella de la Fortuna”, lo que llevó al fiscal Areu Franco a requerir una investigación por evasión agravada. Adicionalmente, existió una denuncia en la Unidad Fiscal de Investigaciones Complejas Nº 8 de La Plata por enriquecimiento ilícito y negociaciones incompatibles con la función. Según esa causa, Peluso poseía con su mujer y su hija Belén la empresa BEPEL, radicada en La Florida, Miami, la cual para el denunciante Enrique Piragini (quien también denunció a Ricardo Jaime) se utilizaba para “blanquear las ganancias obtenidas por el juego”. También se lo acusó de omitir una propiedad en Miami en su declaración jurada.
Pese a la documentación oficial de EE.UU. y las denuncias, Peluso negó “enfáticamente” en su momento que su actividad comercial o profesional tuviera que ver con el juego.
Otro aspecto que generó controversia fue el uso por parte de Peluso de aeronaves privadas vinculadas a figuras bajo escrutinio judicial. Se registró su ingreso al país en un LearJet de Macair Jet SA (la misma firma utilizada por el ex secretario Ricardo Jaime) y en un Cessna de Royal Class SA (empresa vinculada a la familia Yabrán años atras y utilizada en el caso Antonini Wilson) para viajes a Uruguay, con estancias breves (entre seis y siete horas) en territorio uruguayo en vuelos chárter de alto costo. Actualmente, Peluso parece movilizarse en aerolíneas comerciales o embarcaciones particulares. Posee un glamoroso yate amarrado en su propia muelle.
La causa contra Luis Peluso por presunta corrupción en Loterías bonaerenses, que incluía las acusaciones de omisión de la propiedad en Miami y la operación de una supuesta “mesa de dinero” en el casino flotante de Puerto Madero, prescribió en 2017, extinguiendo la acción penal en su contra. Aunque ya sin causas activas en su contra tras la prescripción, el empresario ha demostrado una notable habilidad para moverse en los círculos de poder y los pasillos de la administración pública.
El reciente y marcado incremento en la adjudicación de contratos estatales a Linser Sacis, particularmente desde la reincorporación de Daniel Scioli al gobierno nacional, reafirma su capacidad para mantener un negocio próspero y vigente en el ámbito de las contrataciones públicas. La conjunción de factores como la histórica y persistente relación de Peluso con Scioli, las adjudicaciones obtenidas sin ser la oferta más económica, la justificación recurrente de “exigencias técnicas”, el timing del repunte contractual tras el retorno de Scioli al gobierno, los antecedentes judiciales de empresas vinculadas a la familia (como Limpiolux y su juicio pendiente por sobreprecios), su propio pasado vinculado a denuncias de corrupción y al mundo del juego con nombres asociados como Oscar Robinson y Miguel Egea, plantean serios interrogantes sobre la transparencia y la posible existencia de favoritismo en los procesos de contratación pública que benefician a Linser Sacis. El negocio de la limpieza estatal, lejos de menguar, se consolida para la firma de Peluso, mientras persisten las dudas sobre la equidad en la competencia y la integridad de los procesos de adjudicación.
Ampliaremos





