
El presidente Javier Milei continúa con sus aspiraciones de renovar el Gabinete, y con ello, darle oxígeno a un Gobierno que en lo social encuentra amplio respaldo en contrapartida a una serie de señalamientos y causas judiciales por supuestos hechos de corrupción.
Es así que, luego de designar a Diego Santilli al frente del Ministerio del Interior y a Manuel Adorni como jefe de Gabinete, sumó dos aliados más: Alejandra Monteoliva en Seguridad y Carlos Presti en Defensa.
Se trata de dos personas con amplias trayectorias en sus respectivas áreas, con perfiles técnicos fuertes y cuyos nombres son bien vistos dentro de las carteras que ahora pasarán a comandar.
Esto abrió una vieja herida en el corazón del círculo libertario, ya que con ambos nombramientos Milei dejó a la vista la irremediable distancia que mantiene con la vicepresidenta Victoria Villarruel.
Es que el principio de la ruptura de la relación entre el presidente y su compañera de fórmula se dio a finales del 2023 cuando el primero le ofreció a Patricia Bullrich y a Luis Petri, contrincantes hasta las elecciones generales, ambas áreas.
Lejos de reorganizar los Ministerios con gente de Villarruel, Milei primó la relación con los ex candidatos de Juntos por el Cambio y envió a la senadora electa a mantener reuniones con la presidenta del Senado.
Bullrich ocupará la presidencia del bloque oficialista en el Senado luego del 10 de diciembre y tendrá, además, la labor de controlar la labor de Villarruel, a quien le pidió que ayude a la aprobación de proyecto del Gobierno Nacional y que “no boicotee” la agenda oficialista.
Sus dichos no fueron casuales, se trató de un pedido expreso de parte del Ejecutivo Nacional que ve en la vicepresidenta una “traidora” tal como repitió en varias oportunidades el propio jefe de Estado.
Hoy Milei se encuentra fortalecido. Con una elección que fue superadora, un Gabinete aireado y un conjunto parlamentario que sigue sumando adhesiones, no cree tener que volver a encauzar la relación con su vice.
Hoy su agenda política pasa por mejorar la relación con los gobernadores y conseguir la aprobación de proyectos que ayuden a aplicar lo que denomina como “reformas de segunda generación”.
Se trata de un segundo capítulo del Gobierno que viene atras del ajuste fiscal y la estabilización de las cuentas públicas: Entre ellas se encuentran la reforma laboral y una mayor apertura económica.
Ya con una veintena de senadores propios y el acompañamiento de sectores dialoguistas como el PRO, la injerencia de Villarruel sobre la gestión de la Casa Rosada se verá reducida, lo que alimentará indudablemente en la confrontación del primer mandatario con su vice.
Es un plus con el que contará Adorni. El ex jefe de Gabinete, Guillermo Francos, tuvo que mantener contactos con Villarruel en el marco de la agenda legislativa del Gobierno Nacional.
Su sucesor podrá eludir esa responsabilidad y tendrá un trabajo mucho más sencillo en lo que a proyectos del Ejecutivo se refiere. El ministro coordinador podrá no necesitar generar puentes con la presidenta del Senado.
Fuente Mendoza Today

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