Dos vendedores a los que Martiño Ramos Soto compraba habitualmente fruta y viandas lo vieron todo desde la esquina: una patrulla con tres agentes de emigración de la policía cubana, vestidos de verde, llamó a la puerta de su apartamento y, poco después, bajaron con él, maletas en mano, para introducirlo en el vehículo. Se abortaba así una fuga de cinco meses y una vida tranquila en Cuba que el prófugo quería culminar con un matrimonio de conveniencia pagado para regularizar su situación en la isla por la vía rápida.En julio, Martiño puso tierra de por medio para evitar cumplir una pena de más de 13 años de prisión que la Audiencia Provincial de Orense le impuso por violar de forma sádica y durante años a una alumna menor de edad. Desde entonces y hasta el viernes 21 de noviembre, cuando fue detenido, el profesor trató de llevar en La Habana una vida «lo más discreta posible», según apuntan a ABC fuentes de Interpol España. Se hacía pasar por un empresario que estaba allí para «desconectar» una temporada. Sin embargo, bajo ese disfraz, se escondían actitudes que llamaron la atención en los círculos por los que se movía.Actitudes sospechosasNo era el caso de los vendedores que ese viernes lo vieron, por última vez, subir al coche policial. Ellos describen a Martiño como una persona «muy amable, tranquila», que acostumbraba ir con su cámara a un parque cercano al piso que tenía alquilado en el barrio habanero de El Vedado, informa Camila Acosta. Testimonios de personas que lo conocieron de cerca, sin embargo, apuntan a maneras de actuar que despertaban suspicacias entre los grupos que frecuentaba.Iré Lázara Goitizolo Rodríguez, escritora y artista visual cubana, lo conoció en octubre durante un certamen de poesía en el centro cultural Nodo Habana, frecuentado por artistas. El «español», como tantos otros, estaba allí tomando fotos a quienes recitaban. Al día siguiente, Iré volvió al Nodo Habana con una amiga y, estando en el bar, Martiño se les acercó. Les tomó una fotografía y conversó con ellas: «Me dijo que me había visto en el evento anterior, que le gustó mi poesía y la música que hago», explica a ABC en una conversación por redes sociales. Martiño le pidió su correo electrónico y su cuenta de Instagram para enviarle las imágenes: «Me envió la foto de ese día y solo una del día anterior».Una de las imágenes que Martiño tomó de las dos chicas CEDIDAVolvieron a encontrarse unas semanas después, ya en noviembre, en una exposición colectiva de fotografía. Allí insistió en que fueran a tomar algo y las invitó a un ‘listening’ del disco que Rosalía acababa de publicar. Pero había algo extraño en todo aquello: «Se preocupaba por nosotras en exceso, y a mí prácticamente me acababa de conocer», relata Iré. Martiño «se comportaba como un adolescente, tratando de encajar con grupos de jóvenes». Las chicas con las que acudía a los eventos eran veinteañeras, cuando él ya ronda los 50 años.Con un ojo encimaCuando todo esto sucedía, entre octubre y noviembre, la Policía Nacional Revolucionaria de Cuba ya tenía a Martiño controlado, explican a ABC fuentes de Interpol España. Después de que la unidad de Fugitivos de la Policía Nacional descubriera el enrevesado itinerario aéreo que el prófugo orensano siguió como maniobra de despiste —Portugal, Brasil, Perú y Cuba—, todo apuntaba a que se escondía en la isla. Mientras entre España y las autoridades cubanas se tramitaba la documentación para detenerlo, los agentes no le quitaron el ojo de encima para evitar que saliera del país caribeño.La detención se practicó, como se ha dicho, el 21 de noviembre. ¿Cómo reaccionó? «Mantiene una actitud pacífica, pero se muestra sorprendido, diciendo que debe de tratarse de un error», añaden fuentes de Interpol. No es hasta que los agentes lo llevan a comisaría —ese momento en el que los vendedores de la esquina lo ven bajar con sus maletas— cuando admite que tiene pendiente una condena por violar de forma reiterada a una alumna del instituto. La detención se precipita, según las mismas fuentes, porque los investigadores se dan cuenta de que estaba «iniciando gestiones» para pagarse un matrimonio de conveniencia y conseguir un permiso de residencia en Cuba por la vía rápida.Otra de las imágenes tomadas por Martiño CEDIDALlegar al país caribeño —con el que España no tiene ningún acuerdo marco de extradición, aunque ello no impedirá su entrega— era el objetivo de Martiño cuando emprendió su huida. La intuición no falló a los agentes de la unidad de Fugitivos cuando asumieron la investigación: como vecino de Orense, era probable que escapara a través de Portugal. Y así fue. Con la colaboración de sus homólogos portugueses, la Policía detectó que había tomado un vuelo de Lisboa a Brasil. De allí pasó a Lima, y de la capital peruana a La Habana. Los investigadores, según relatan a ABC, tienen claro que su plan siempre fue llegar a Cuba. Las escalas, todas ellas de muy pocos días, solo pretendían despistar.Perfil de Instagram abiertoTodas estas maniobras desembocaron en la invención de una vida en La Habana que, como queda dicho, mostraba muchas lagunas. La prudencia que exhibía en unas cosas se la saltaba en otras, especialmente en las redes, donde llegó a abrirse un perfil de Instagram —activo hasta hace pocos días— en el que colgaba parte de las fotografías que hacía a modelos y artistas en distintos eventos. Era un perfil abierto, de acceso público, aunque para camuflar ligeramente su identidad había castellanizado su nombre y recurrido a su segundo apellido: Martín Soto. Con ese nombre se presentaba también en los círculos que frecuentaba en la ciudad.MÁS INFORMACIÓN estandar No Los fugitivos más buscados de España: un profesor que abusó de una alumna, jefes del narco y asesinosPese a la fuga y la nueva vida que intentó construirse en Cuba, tarde o temprano Martiño acabará siendo entregado a los tribunales españoles para cumplir la pena de más de 13 años de cárcel a la que fue sentenciado. En julio de 2024, la Audiencia Provincial de Orense dio por probado que este profesor de música, que había militado en la formación política En Marea, había violado de forma reiterada a una alumna desde los 12 hasta los 16 años. Lo hacía, tal y como certificó después un auto del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), de manera sádica. Había contactado con ella de forma anónima por Instagram. Ahora, con su captura, tanto la joven —ya mayor de edad— como su familia pueden empezar a ver un poco de luz.La entrega no será inmediata pese a la disposición de Cuba Cuba «tiene muy buena predisposición» para entregar a Martiño a las autoridades españolas aunque no exista un convenio de extradición entre ambos países, explican a ABC fuentes de Interpol. Pero no será, como dijo con exceso de optimismo el delegado del Gobierno en Galicia, una cuestión ni de horas ni de días. La burocracia es compleja y a varias bandas. Los plazos podrían acortarse, eso sí, si el propio Martiño acepta la entrega y no trata de demorarlo. En caso contrario, tendría que abrirse en Cuba un proceso judicial que podría prolongarse meses. «Cuando Cuba lo resuelva, se lo comunicará al Ministerio de Justicia; este, a nosotros, y nosotros organizaremos su viaje a España», detalla a ABC Interpol.
Fuente ABC

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