El Gobierno nacional anunció la baja definitiva de los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT), la línea de financiamiento que había permanecido congelada durante dos años y que, según investigadores del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) y las universidades era “el sostén” de la investigación en ciencia y tecnología en Argentina. En su reemplazo, y a pesar de que fuentes oficiales prevén sumar nuevos subsidios en 2026, por el momento solo se pondrá en marcha el llamado Apoyo a la Investigación Científica (AIC), un programa de financiamiento estricto para proyectos que se circunscriban a tres rubros específicos: salud, agroindustria, y energía y minería.
Esta decisión de Javier Milei, que excluye a priori a gran parte de la investigación en ciencia básica y a la totalidad de las humanidades y ciencias sociales, ha generado una ola de críticas en la comunidad científica. La nueva línea de apoyo solo contemplará aquellos proyectos que incluyan la colaboración con un privado, un requisito que ya existía en otro programa de financiamiento. El sector científico, que arrastra dos años de desfinanciamiento inédito, ha comenzado a expresar su profundo descontento ante la reorientación de la política estatal.
Consultados por el diario Clarín, en el Gobierno argumentan que los subsidios PICT se entregaban históricamente con demoras cada vez mayores, de “mínimo dos años”, y que además otorgaban una cantidad de dinero “irrisoria”. Sin embargo, tal como dialogó el mismo medio con investigadores de renombre, el sentido de los PICT era mantener la rueda del financiamiento científico “andando”, más allá de los retrasos en las entregas.
Aseguran que pese a que podían mejorarse, los PICT fueron entregados hasta hace dos años, aun cuando la inflación desmedida había reducido montos que originalmente podían alcanzar los 20.000 dólares por año a solo 10.000, asegura el informe.
Ciencia básica sí, paleontología no
El físico Jorge Aliaga, ex decano de la facultad de Ciencias Exactas de la UBA, explicó que la nueva partida de financiamiento, si bien es una “cifra muy buena comparada con lo que era en los últimos años”, establece que “no se va a financiar ciencia de nivel sino proyectos que tengan salida concreta”.
Aliaga, quien fue subsecretario de Evaluación Institucional del ya desaparecido Ministerio de Ciencia y Técnica, consideró que está bien contemplar las áreas jerarquizadas, pero enfatizó que esto “no puede ser lo único” que se financie.
La prensa porteña consultó a fuentes oficiales por el futuro de áreas como la paleontología, que parece innecesaria pero sorprende al mundo con sus hallazgos y estudios sobre los dinosaurios que sorprenden al mundo. La respuesta fue contundente: no habrá líneas de financiamiento específicas para esa rama del conocimiento.
La mirada oficial y “libertaria” apunta a “algunos investigadores preocupados por el financiamiento y terminaron enganchándose con una minera”. Están seguros -dicen en el Gobierno- que “hay mucha gente que se va a adaptar y van a hacer lo que sabían hacer”, aunque con otros objetivos”.

Aliaga no dudó: “No sólo dejaron afuera toda la ciencia básica –toda la física, la química, la matemática, todo lo relativo a materiales y ni hablar de las ciencias sociales y humanidades–, sino que piden que haya una empresa involucrada en cada proyecto”, indicó.
Vale mencionar que este tipo de acuerdos de colaboración con el sector privado ya existía a través del FONTAR (Fondo Tecnológico Argentino), pero no así en los PICT, que se financiaban con recursos del FONCYT (Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica ).
Voceros de Darío Genua, secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, aseguraron a diario al diario Clarín que “ni el BID quería continuar con los PICT”. El Banco Interamericano de Desarrollo, el mismo organismo que otorgaba esos subsidios, es ahora el que, como parte del contrato de Préstamo BID 5293/OC-AR “Programa de Innovación Federal”, dará el nuevo Apoyo a la Investigación Científica (AIC).
Otra de las conclusiones, además del criterio para distribuir los recursos, es que “habrá más dinero que antes, pero estará destinada a muchas menos personas”.
El subsidio será administrado por la Agencia I+D+i (investigación, desarrollo tecnológico e innovación), una oficina manejada por Natalia Avendaño. Jerárquicamente, ese organismo equivale para el Gobierno al ex ministerio.
Más plata para menos científicos
El total para todos los beneficiarios será de hasta 10 millones de dólares, con un plazo máximo de ejecución de dos años. Por proyecto se destinarán hasta 200.000 dólares, de los cuales “la Agencia I+D+i aporta hasta el 80% y el beneficiario junto con la empresa asociada debe financiar el 20% restante”, según un texto oficial que ya empezó a circular.
Aliaga explicó que el nuevo sistema funcionará “a ventanilla abierta”. ¿Qué quiere decir con esto? Que se irán evaluando las presentaciones científicas y asignándoles los fondos “hasta que se acabe la plata”. Calculan que si antes se financiaban mil proyectos, podrían bajar a cien.
Hasta donde pudo averiguar Clarín en las a veces herméticas fuentes oficiales, existe la intención de poner en marcha otras dos o tres líneas de financiamiento. Sin embargo, falta un dato concreto: la fecha y los plazos para implementar cada sistema. Es posible que en enero haya novedades orientadas a la economia del conocimiento, un aspecto en que Mendoza viene apostando en los últimos tiempos. Claro quedó que no hay una coma, por el momento para la ciencia básica ni las ciencias sociales.
Los científicos más enojados son los beneficiarios del los PICT 2022, quienes -dicen- 2ya habían sido seleccionados por un jurado competente y esperaban recibir dinero desde hacía casi dos años”.
Fernando Pitossi, investigador Superior del CONICET y una eminencia en el campo de las células madre, no dudó en expresar su indignación. Comparó la baja de la resolución de los PICT 2022 “ya aprobados” con una decisión de facto. “Este es el certificado de defunción de la investigación científica de la gran mayoría de los grupos de investigación del país”, sentenció el científico.
Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.
Fuente Mendoza Today
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