Buenos Aires, 13 diciembre 2025-Total News Agency-TNA-La relación bilateral entre Estados Unidos y Venezuela escaló dramáticamente esta semana tras las reiteradas declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la posible inminencia de operaciones “terrestres” dirigidas oficialmente a combatir el narcotráfico, generando preocupación por un potencial conflicto armado en América Latina. La creciente tensión se da en un contexto de operaciones militares ampliadas en el Caribe, sanciones económicas y acciones directas que Caracas ha calificado como agresiones unilaterales.
Trump afirmó públicamente que, tras una reducción “significativa” del tráfico de drogas por vía marítima hacia Estados Unidos, su Gobierno está listo para pasar a la fase terrestre de su ofensiva contra narcotraficantes vinculados supuestamente a Venezuela y otros países de la región. En sus declaraciones, el mandatario enfatizó que los ataques se dirigirán a “personas horribles” implicadas en el tráfico de drogas y no constituyen, en su visión, una invasión militar tradicional contra Venezuela como Estado soberano.
“No son solo ataques terrestres en Venezuela. Son ataques terrestres contra personas horribles que traen drogas y matan a nuestra gente”, insistió Trump, subrayando que se trata de una campaña en evolución que busca frenar la llegada de estupefacientes a territorio estadounidense. Estas afirmaciones, sin embargo, han encendido alarmas diplomáticas en Caracas y en gobiernos regionales, que advierten sobre el riesgo de una escalada que podría trascender más allá del combate al narcotráfico.
La Casa Blanca ha defendido esta estrategia como parte de una operación militar más amplia denominada Operation Southern Spear, orientada a combatir redes criminales transnacionales. Esta campaña, lanzada oficialmente a mediados de noviembre y que ha incluido ataques aéreos y marítimos contra embarcaciones sospechadas de transportar drogas, representa el despliegue militar estadounidense más significativo en el Caribe desde la crisis de los misiles en Cuba en 1962.
Causa y efecto de la escalada militar
Expertos en geopolítica sugieren que el Gobierno estadounidense ha venido justificando estos movimientos bajo la narrativa de la lucha contra el narcotráfico, mientras que la oposición venezolana y analistas internacionales interpretan que el verdadero objetivo podría incluir presionar por un cambio de régimen y debilitar la influencia de Nicolás Maduro. Esta percepción se intensificó con medidas recientes como la designación del supuesto “Cartel de los Soles” como organización terrorista extranjera y un aumento sustancial de sanciones económicas contra allegados de Maduro y entidades vinculadas al sector petrolero venezolano.
Además, el despliegue militar estadounidense en la región ha incluido la llegada de buques de guerra, aeronaves de combate modernas y fuerzas especiales a bases aliadas en el Caribe, según reportes de medios internacionales, un movimiento que analistas consideran parte de la preparación logística para operaciones más complejas.
En paralelo, Estados Unidos ha intensificado la presión diplomática y política sobre Caracas. Recientemente, la administración Trump suspendió unilateralmente vuelos de repatriación de migrantes venezolanos y ha realizado capturas e incautaciones de activos, como el caso de un buque petrolero venezolano sancionado, lo que aumentó la tensión bilateral y fue catalogado por el gobierno venezolano como un acto de “piratería internacional”.
Reacción de Caracas y aliados
El gobierno narcoterrorista de Nicolás Maduro ha respondido con un llamado a la “serenidad absoluta” y a la defensa de la soberanía nacional, movilizando ejercicios militares y declarando que cualquier agresión será enfrentada con contundencia. Caracas ha denunciado que Washington utiliza el discurso antidrogas como pretexto para intervenir en los asuntos internos del país y ha solicitado reuniones urgentes en foros internacionales como el Consejo de Seguridad de la ONU.
Asimismo, el régimen ha fortalecido lazos con potencias como Rusia, cuyo presidente Vladímir Putin ha reiterado su apoyo al régimen de Maduro en este contexto de crisis, recalibrando alianzas estratégicas frente a la presión estadounidense.
Repercusiones regionales y globales
La posibilidad de incursiones terrestres, aunque todavía sin detalles precisos de cómo y cuándo podrían ocurrir, ha generado un fuerte lobby que se traduce en inquietudes en países vecinos y organizaciones regionales, así como entre legisladores estadounidenses, incluidos miembros del propio Congreso que han pedido mayor transparencia sobre las acciones militares recientes contra embarcaciones sospechadas de narcotráfico.
Organismos internacionales, gobiernos de la región y analistas advierten que una escalada militar podría tener consecuencias humanitarias, políticas y económicas de gran alcance, afectando la estabilidad del continente en un momento ya marcado por crisis migratorias y tensiones geopolíticas crecientes, pero no realizaron ninguna propuesta para terminar con el régimen narcoterrorista venezezolano que asola la región hace décadas.





