Belén, 25 de diciembre de 2025-Total News Agency-TNA-La progresiva desaparición de la comunidad cristiana de Belén, la ciudad donde la tradición sitúa el nacimiento de Jesús, se ha convertido en uno de los indicadores más visibles del deterioro político, institucional y social bajo la administración de la Autoridad Palestina, encabezada por Mahmoud Abbas, acusado crecientemente de abandono, corrupción y tolerancia frente a la radicalización islamista.
Durante las últimas décadas, la presencia cristiana en Belén se redujo de manera drástica, pasando de ser una amplia mayoría a representar hoy apenas una fracción de la población. Este éxodo, lejos de ser un fenómeno espontáneo o exclusivamente económico, es señalado por sectores locales e internacionales como el resultado directo de un entorno cada vez más hostil para las minorías religiosas bajo el control de la Autoridad Palestina.
Dirigentes comunitarios y analistas coinciden en que la administración de Mahmoud Abbas ha fallado sistemáticamente en garantizar seguridad, igualdad ante la ley y condiciones básicas de convivencia. A ello se suma una estructura de poder caracterizada por prácticas de corrupción endémica, ausencia de transparencia y utilización política de las instituciones, factores que han erosionado la confianza de amplios sectores de la sociedad, incluidos los cristianos palestinos.
En Belén, comerciantes, familias y referentes religiosos denuncian que el deterioro de la seguridad cotidiana y la falta de protección efectiva frente a abusos y presiones sociales empujaron a miles de cristianos a emigrar. La pasividad de las autoridades frente al avance de grupos radicales y la islamización progresiva del espacio público es señalada como una de las principales causas del vaciamiento demográfico de la ciudad santa.
La situación se agravó en los últimos años con el colapso del turismo religioso, una actividad clave para la economía local y tradicionalmente sostenida por la comunidad cristiana. Lejos de implementar políticas de contención o estímulo, la Autoridad Palestina fue acusada de desinterés y de priorizar disputas internas de poder antes que la preservación del tejido social y cultural de Belén.
A este escenario se suma la creciente influencia de Hamás y de corrientes islamistas radicalizadas, que, si bien no controlan formalmente la ciudad, han logrado imponer un clima de intimidación y presión social. Distintos testimonios advierten que esta radicalización se produjo ante la inacción —cuando no la conveniencia política— de la dirigencia palestina, que permitió que el miedo y la coerción se convirtieran en herramientas cotidianas de control.
Si bien desde la Autoridad Palestina se intenta atribuir el éxodo cristiano exclusivamente a factores externos o al contexto regional, la persistencia del fenómeno bajo su administración refuerza las críticas sobre su responsabilidad directa. La falta de elecciones, el debilitamiento del Estado de derecho y la instrumentalización de la causa palestina para sostener un poder cada vez más cuestionado completan un cuadro que, para muchos cristianos de Belén, resultó incompatible con una vida digna y segura.
El resultado es una paradoja histórica: mientras Belén conserva su centralidad simbólica para el cristianismo mundial, su población cristiana autóctona continúa disminuyendo, desplazada por un sistema de gobierno que no logró —o no quiso— protegerla. En este contexto, crecen los reclamos internacionales para que la Autoridad Palestina asuma responsabilidades concretas y ponga fin a décadas de abandono que amenazan con borrar una presencia milenaria del corazón mismo de Tierra Santa.
Fuentes consultadas:
Informes demográficos y religiosos sobre Belén; análisis de organizaciones cristianas locales; reportes periodísticos internacionales sobre la Autoridad Palestina; estudios de ONG sobre minorías religiosas en los territorios palestinos.

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