Washington, 7 de enero de 2026 – Total News Agency-TNA- La Casa Blanca aseguró este miércoles que Estados Unidos mantiene “la máxima influencia” sobre el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez en Venezuela y que las decisiones clave de la transición política y económica del país caribeño estarán condicionadas por Washington. En paralelo, el gobierno de Donald Trump confirmó que ya comenzó a comercializar petróleo venezolano incautado por Estados Unidos y que existe un plan definido para el escenario posterior a la captura de Nicolás Maduro.
La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, afirmó en conferencia de prensa que la administración republicana tiene hoy una capacidad de presión inédita sobre las autoridades venezolanas. Según sostuvo, el presidente Trump dejó en claro que Venezuela “ya no enviará drogas ilegales a Estados Unidos”, ni participará en redes de tráfico de personas o vínculos con organizaciones criminales que atenten contra ciudadanos estadounidenses.
Leavitt explicó que la operación militar que derivó el sábado en la captura de Maduro y su traslado a un tribunal federal de Nueva York, donde enfrenta cargos por narcoterrorismo, se encuadra plenamente en la política exterior prometida por Trump. “No hay nada más ‘Estados Unidos primero’ que esta operación”, afirmó la funcionaria, al destacar que se trata de una acción orientada a proteger la seguridad nacional y a reconfigurar la relación con Caracas.
En ese marco, la portavoz fue explícita al señalar que las decisiones del nuevo gobierno venezolano estarán “dictadas” por Washington. Indicó que Estados Unidos mantiene una coordinación estrecha con las autoridades interinas y que la capacidad de presión actual permite orientar el rumbo político y económico de la transición. Además, anticipó que Trump recibirá este viernes a representantes de las principales petroleras estadounidenses para avanzar en la estrategia energética sobre Venezuela.
Uno de los ejes centrales de esa estrategia es el control de las ventas de crudo venezolano. Leavitt sostuvo que Washington busca, por un lado, garantizar el abastecimiento de petróleo para el mercado estadounidense y, por otro, bloquear el comercio clandestino que durante años permitió a Caracas vender crudo a precios reducidos en el mercado negro, principalmente con destino a China, el principal comprador del petróleo venezolano bajo sanciones.
La portavoz confirmó que el gobierno estadounidense ya inició la comercialización de petróleo crudo venezolano en el mercado global “en beneficio de Estados Unidos” y que para ello contrató a grandes comercializadores internacionales de materias primas y a bancos clave que brindan apoyo financiero a esas operaciones. Las declaraciones se produjeron luego de que fuerzas estadounidenses incautaran otros dos petroleros sancionados vinculados a Venezuela, uno de ellos con una carga estimada en unos dos millones de barriles en aguas del Caribe.
En ese contexto, Trump había anunciado días atrás un acuerdo con Caracas para comercializar entre 30 y 50 millones de barriles de crudo venezolano. Leavitt precisó que se trata de petróleo sancionado que se encontraba almacenado en tanques y a bordo de buques, y que el gobierno interino venezolano aceptó liberar esos volúmenes. Según la Casa Blanca, ese crudo llegará a Estados Unidos en el corto plazo, aunque Caracas aún no confirmó públicamente el marco del entendimiento.
Washington también exigió al nuevo gobierno venezolano acceso pleno a la explotación de las vastas reservas de hidrocarburos del país. Delcy Rodríguez, quien asumió como presidenta interina tras la captura de Maduro, manifestó disposición a cooperar con Estados Unidos, pero rechazó que su administración sea dirigida desde el exterior, marcando un límite político a las presiones de la Casa Blanca.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, reforzó el mensaje de que la administración Trump cuenta con una hoja de ruta definida para Venezuela. Tras una sesión informativa a puertas cerradas con senadores en el Capitolio, Rubio afirmó que Estados Unidos no está improvisando y que los planes fueron detallados al Congreso. El funcionario respondió así a cuestionamientos de legisladores demócratas que reclamaron mayor claridad sobre el rumbo de la política hacia Caracas.
Las declaraciones oficiales confirman que Washington busca consolidar un control político, económico y energético sobre la transición venezolana, en un escenario regional marcado por la reconfiguración del poder tras la caída de Maduro y por una ofensiva estadounidense que combina presión militar, financiera y diplomática para redefinir el futuro del país caribeño.
Fuentes consultadas: Casa Blanca, Departamento de Estado de EE.UU., agencias internacionales, declaraciones oficiales en Washington.

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