Por Dario Rosatti
Buenos Aires, 24 de enero de 2026-Total News Agency-TNA-La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil confirmó esta semana el rechazo a una medida cautelar que buscaba impedir el estreno y la difusión de una serie audiovisual inspirada en la vida de Aníbal Gordon, figura emblemática del aparato parapolicial ilegal de la década del setenta. El fallo despejó el camino para la producción que será emitida por Netflix y protagonizada por Rodrigo de la Serna, al considerar que no estaban dados los supuestos legales para avanzar en una censura previa que afectara la libertad de expresión. Imagen, Pasaje Barolo
La resolución fue adoptada por los jueces Guillermo González Zurro, Marcela Pérez Pardo y María Benavente, quienes ratificaron la decisión de primera instancia dictada durante la feria judicial. En esa oportunidad se había rechazado la tutela preventiva solicitada por una de las hijas de Gordon, quien pretendía una “prohibición de innovar” para impedir el estreno, la difusión y la promoción de la serie, bajo el argumento de que la obra abordaría la figura real de su padre y aspectos vinculados a su entorno familiar.
Para la Cámara, la pretensión no cumplía con los requisitos excepcionales que habilitan una restricción anticipada de contenidos, y subrayó que el orden constitucional argentino protege de manera amplia el derecho a la libertad de expresión, incluso cuando las obras refieren a personajes controvertidos o a hechos históricos de extrema sensibilidad.
Sin embargo, más allá del aval judicial, distintas fuentes vinculadas a la historia de los servicios de inteligencia advierten que la producción difícilmente refleje la totalidad del derrotero político y operativo de Aníbal Gordon, cuya trayectoria no se limitó al terrorismo parapolicial previo a 1983. En particular, señalan que rara vez se aborda su posterior vínculo con el gobierno de Raúl Alfonsín, para el cual Gordon logró reinsertarse en tareas vinculadas al área de inteligencia en los primeros años de la democracia.
Según reconstrucciones realizadas por este medio con ex agentes SIDE, pese al discurso público del radicalismo sobre su desconfianza hacia los servicios de inteligencia heredados de la dictadura, el nuevo gobierno comprobó rápidamente su utilidad operativa. En ese contexto, Gordon logró capitalizar esa necesidad y obtuvo oficinas en el Edificio Barolo y Edificio Bencich, un inmueble históricamente asociado a estructuras de la entonces Secretaría de Inteligencia del Estado, desde donde mantuvo actividad regular.

Terraza edificio Bencich donde hubo una de las llamadas “cuevas” Side. Pisos mas abajo funcionaba la agencia Saporiti vinculada a la inteligencia.
Cuenta la leyenda, que uno de los episodios clave que le permitió recuperar confianza política fue la elaboración de un informe de inteligencia en el que simulaba un presunto plan de Montoneros para atentar contra la vida del presidente Alfonsín. Gordon conocía detalles sensibles de la rutina presidencial, incluyendo reuniones muy privadas con su secretaria, Margarita Roco, en el edificio conocido como “el Rulero”, ubicado en Suipacha y Avenida del Libertador, información que utilizó para dotar de verosimilitud al documento.
Ese informe derivó en que se le solicitara un estudio integral de seguridad para el Presidente. A partir de allí, Gordon describió una serie de medidas de protección y requirió equipamiento técnico especializado, lo que habilitó un acuerdo gubernamental para realizar compras en el exterior. Según diversas fuentes, se le asignaron fondos millonarios para adquirir tecnología en plazas como París y Roma, operaciones que habrían generado importantes beneficios económicos personales.
En ese circuito también aparece el área de Contrainteligencia, donde se desempeñaba Horacio Stiuso, quien durante el proceso militar había estado bajo las órdenes del coronel Visuara, responsable de estructuras represivas como Automotores Orletti. Ese entramado de relaciones atravesó tanto la dictadura como los primeros años del período democrático y se proyectó en episodios posteriores de la historia criminal argentina. Quien prestaba servicio a Ordenes de Visuara era el padre de Ricardo Cesar Fabian Grillo, quien asalto el camion blindado de TAB Torres en General Rodriguez en 1994, de la mano del Montonero converso Maximo Nicoletti y otros.
Cuando las irregularidades en las compras y los márgenes económicos obtenidos salieron a la luz, Gordon fue finalmente apartado.
Una figura central en el gobierno de Alfonsi era Enrique Nosiglia, con fuerte influencia en la SIDE quien terminado anticipadamente el gobierno radical, su figura siguió orbitando en los márgenes del poder, con vínculos persistentes en sectores de inteligencia y del ámbito militar retirados y en actividad, algunos de los cuales —según relatan fuentes— continuan visitándolo una vez al mes, en oficinas ubicadas sobre la esquina de Callao y Corrientes.
La serie que ahora fue habilitada judicialmente se inscribe en una narrativa centrada en el pasado represivo de Gordon, pero deja abierto el interrogante sobre cuánto de esta compleja trama posterior, que involucra democracia, servicios de inteligencia y negocios millonarios, llegará efectivamente al relato audiovisual. Para muchos analistas, allí reside una de las zonas más incómodas de la historia reciente, y también una de las menos exploradas. Todo tiene que ver con todo y no todo pasa.

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