Buenos Aires, 26 de enero de 2026 – Total News Agency-TNA-El escenario militar en Medio Oriente entró en una fase de máxima tensión con la confirmación del despliegue del portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln en el área de operaciones del Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM). La nave insignia de la Armada estadounidense ya se encuentra navegando en aguas del Mar Arábigo, una posición considerada óptima desde el punto de vista táctico para una eventual ofensiva contra Irán.
La presencia del USS Abraham Lincoln, acompañado por su grupo de ataque compuesto por al menos tres destructores, completa un tablero naval que, según fuentes militares, coloca a Teherán bajo un cerco operativo por dos frentes simultáneos. Desde el sur, el portaaviones mantiene a sus escuadrones de cazas F-35C y F/A-18 dentro del radio de acción necesario para alcanzar objetivos estratégicos en territorio iraní, sin exponerse a los riesgos que implicaría internarse en el estrecho y altamente minado Golfo Pérsico.
La decisión de operar desde el Mar Arábigo permite al Lincoln evitar amenazas asimétricas clásicas de la doctrina iraní, como el uso de minas navales, enjambres de lanchas rápidas y ataques costeros de saturación. Al mismo tiempo, conserva plena capacidad de proyección aérea, reforzando la presión militar sobre la República Islámica.
En paralelo, el despliegue estadounidense se completa desde el oeste. Fuentes militares y reportes coincidentes de medios israelíes confirmaron que el Pentágono posicionó un destructor equipado con el sistema de defensa antimisiles Aegis frente a las costas de Israel. Este buque cumple una función defensiva clave: actuar como un “paraguas” flotante para interceptar eventuales misiles balísticos que Irán pudiera lanzar contra territorio israelí o contra activos aliados en la región.
Con este esquema, Washington combina defensa y ataque en una pinza estratégica. Mientras blinda a Israel desde el Mediterráneo oriental, concentra el principal poder ofensivo aeronaval en el flanco sur de Irán. El resultado es un cerco militar que limita severamente el margen de maniobra de Teherán y eleva el nivel de disuasión regional.
De acuerdo con fuentes de la Armada estadounidense, el grupo de ataque del USS Abraham Lincoln abandonó recientemente el Mar de China Meridional y transitó hacia el Océano Índico como parte de un movimiento planificado de reposicionamiento global. Su ingreso al área del CENTCOM no es interpretado como un ejercicio rutinario, sino como una señal política y militar directa en un contexto de creciente confrontación.
Analistas militares destacan que la combinación de un portaaviones nuclear con capacidad de ataque sostenido y un destructor Aegis orientado a la defensa antimisiles configura uno de los despliegues más robustos de Estados Unidos en la región desde los conflictos del Golfo. El mensaje es claro: Washington se prepara tanto para disuadir como para responder con fuerza a cualquier escalada.
Mientras tanto, Irán observa cómo se estrecha el cerco naval y aéreo en torno a su territorio. La presencia simultánea de medios estadounidenses en el sur y el oeste consolida un escenario de máxima presión, en el que cualquier error de cálculo podría derivar en un conflicto de gran escala con impacto regional e internacional.
Fuentes consultadas: reportes de la Armada de Estados Unidos; información del Comando Central (CENTCOM); medios especializados en defensa; fuentes militares israelíes.

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