Jerusalén, 2 de febrero de 2026 – Total News Agency-TNA-La inflación en Israel mostró en 2025 una clara desaceleración y cerró el año en torno al 2,6% interanual, ubicándose dentro del rango objetivo fijado por las autoridades monetarias. El dato consolidó un escenario de mayor estabilidad macroeconómica tras años marcados por presiones externas, volatilidad cambiaria y tensiones geopolíticas que impactaron en los precios internos. La apreciación del shekel, junto con condiciones financieras más favorables, fue uno de los factores centrales que contribuyeron a moderar el avance inflacionario, aunque sus efectos no se reflejaron de manera homogénea en todos los rubros de consumo.
Durante el año se observaron descensos o estancamientos de precios en sectores particularmente sensibles al tipo de cambio, como indumentaria, calzado, muebles y electrodomésticos. En estos segmentos, la mayor fortaleza de la moneda local permitió reducir el costo de los productos importados o de los insumos adquiridos en el exterior, generando un alivio parcial en el gasto de los hogares urbanos. Sin embargo, este proceso fue más lento de lo esperado y no logró compensar plenamente los incrementos registrados en otros bienes esenciales.
El caso de los alimentos resultó especialmente significativo. A contramano de la tendencia general, los precios del rubro continuaron mostrando aumentos, lo que limitó la percepción de mejora en el poder adquisitivo. Analistas locales advierten que Israel se encuentra entre los países donde los alimentos reaccionan con mayor lentitud a los cambios cambiarios, debido a la fuerte presencia de producción local, contratos de suministro de largo plazo y una estructura de mercado con escasa flexibilidad para trasladar reducciones de costos en el corto plazo.
Uno de los principales factores que explica el rezago en la baja de precios es el desfasaje de inventarios. Importadores y grandes cadenas minoristas suelen adquirir mercadería con varios meses de anticipación y fijar o cubrir el tipo de cambio al momento de realizar los pedidos. Como resultado, la apreciación del shekel tarda en trasladarse a las góndolas. En el segmento de electrodomésticos, por ejemplo, buena parte de los productos comercializados durante 2025 había sido comprada entre cuatro y seis meses antes, cuando el tipo de cambio era menos favorable.
A este fenómeno se suma la elevada concentración del mercado en determinados rubros y una estructura de costos que limita la competencia. En ese contexto, la reducción de precios mayoristas no siempre se traduce de manera inmediata en menores precios finales para el consumidor. Economistas advierten que esta rigidez contribuye a prolongar la sensación de carestía, aun en un escenario macroeconómico más estable.
De cara al corto plazo, no se anticipan subas significativas, pero tampoco una baja abrupta del costo de vida. La percepción de alivio en los hogares continúa siendo gradual y desigual, especialmente entre los sectores de ingresos medios y bajos, donde el peso del gasto en alimentos sigue siendo determinante. Así, aunque la inflación contenida representa una señal positiva para la economía de Israel, el desafío pendiente pasa por acelerar la transmisión de la estabilidad macroeconómica a los precios cotidianos y al bolsillo de los consumidores.
Fuentes consultadas:
Banco Central de Israel; Oficina Central de Estadísticas de Israel; informes de analistas económicos locales; prensa económica israelí.





