Buenos Aires, 4 de febrero de 2026 – Total News Agency-TNA- La publicación de más de tres millones de documentos vinculados al caso del financista y pederasta Jeffrey Epstein provocó un impacto político y diplomático de alto voltaje al revelar presuntas conexiones directas entre la red internacional de trata sexual y Earl Anthony Wayne, exembajador de Estados Unidos en Argentina durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, entre 2006 y 2009.
La información surge de archivos recientemente desclasificados en Estados Unidos, que incluyen correos electrónicos, formularios internos y reportes atribuidos a un supuesto agente del FBI, Kenneth Darrell Turner, quien vincula de manera explícita a Wayne con actividades ilegales relacionadas con Epstein, especialmente durante el período en el que el diplomático se desempeñó como embajador estadounidense en México, entre 2011 y 2015.
Según la documentación, Turner remitió en julio de 2019 un correo electrónico al detective Walter Harkins, del Departamento de Policía de Nueva York, en el que detalló una presunta conspiración que involucraría a Jeffrey Epstein, a Earl Anthony Wayne y al excomandante de los Navy SEAL, Richard Marcinko. En ese mensaje, Turner sugirió interrogar directamente al exembajador por su presunta participación en una fiesta con menores de edad, vinculada a la red de Epstein, que habría tenido lugar en 2014 en Ciudad Juárez, en un centro de alojamiento bajo control del consulado de Estados Unidos.
El núcleo más grave de la acusación sostiene que Wayne habría sido condenado en México en 2017 a cadena perpetua por haber embarazado a una niña de 11 años, y que la evidencia de ADN habría demostrado una coincidencia del 100% con el entonces exembajador. De acuerdo con Turner, Wayne logró evitar el cumplimiento efectivo de la condena mediante un acuerdo irregular que permitió que Richard Marcinko asumiera la pena en su lugar.
Ese supuesto acuerdo, siempre según los documentos, habría sido facilitado por el Departamento de Estado de Estados Unidos y por un juez mexicano, tras el pago de un soborno de gran magnitud. Turner asegura además que Wayne tendría una orden de arresto vigente en México por haber evadido la sentencia, extremo que hasta el momento no pudo ser confirmado por vías oficiales.
Los correos electrónicos describen un contexto de extrema gravedad y violencia. En uno de ellos, Turner afirma que él y otros investigadores sufrieron ataques armados mientras indagaban sobre la red de trata, y que agentes estadounidenses habrían participado en tareas de seguimiento e intimidación. En un pasaje particularmente alarmante, el remitente sostiene que su compañero mató a dos agentes estadounidenses y que otro colaborador perdió un brazo durante un ataque, atribuyendo estos hechos a intentos de encubrimiento de la trama.
En los documentos también se afirma que el entonces presidente de México, Enrique Peña Nieto, habría estado al tanto del acuerdo en 2017, cuando se habría producido la supuesta condena encubierta. Más tarde, ya bajo la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, el caso habría vuelto a ser conocido a nivel político, sin que se avanzara en una reapertura judicial visible.
Otro archivo incorporado a los denominados Archivos Epstein muestra un formulario de admisión del FBI en el que Turner declara haber entregado información recopilada entre 2000 y 2017 sobre presunto tráfico sexual de menores, señalando específicamente a Wayne y Marcinko como partícipes. Esa documentación, según el propio Turner, fue entregada a autoridades federales estadounidenses en 2018, un año antes de la muerte de Epstein en una cárcel de Nueva York, en 2019.
El caso adquiere una dimensión política aún mayor por la trayectoria posterior de Earl Anthony Wayne. Tras dejar la embajada en México en 2015, se retiró formalmente de la carrera diplomática a los 65 años, pero continuó ocupando cargos de influencia en Washington. En 2017 fue director del Wilson Institute, hasta que el entonces presidente Donald Trump bloqueó fondos a ese centro de pensamiento como parte de su política de recortes. Actualmente, Wayne figura como senior fellow del Atlantic Council y asesor senior del Center for Strategic and International Studies (CSIS), dos de los think tanks más influyentes de la política exterior estadounidense.
Los medios intentaron obtener la versión del exembajador a través de esas instituciones, sin éxito. Tampoco hubo respuestas oficiales del Departamento de Estado, pese a que los documentos lo mencionan como presunto actor clave en el acuerdo que habría permitido eludir una condena penal en México.
El nombre de Wayne se suma así a una extensa lista de figuras de alto perfil que aparecen mencionadas en los archivos del caso Epstein, con distintos niveles de presunta implicación. Entre ellos figuran Bill Clinton, Bill Gates, Donald Trump, Steve Bannon, el príncipe Andrés de Inglaterra, Noam Chomsky y Elon Musk, entre otros, lo que refuerza la dimensión sistémica y transnacional de la red que operó durante años con protección política y financiera.
Para Argentina, el impacto institucional no es menor. Earl Anthony Wayne fue el principal representante diplomático de Estados Unidos en Buenos Aires durante una etapa clave de la relación bilateral, y mantuvo contacto directo con las máximas autoridades del país. Las revelaciones reabren interrogantes sobre el grado de conocimiento que pudo haber existido en ámbitos diplomáticos y sobre el alcance real de la red de Epstein en América Latina.
Las acusaciones, aún no probadas judicialmente, colocan a la diplomacia estadounidense frente a uno de los mayores escándalos de su historia reciente y refuerzan la presión internacional para que los Archivos Epstein sean investigados en profundidad, sin excepciones ni privilegios, y con especial atención al rol de funcionarios de alto rango que habrían operado bajo cobertura institucional.
Fuentes consultadas:
Clarín
Associated Press
Documentos desclasificados del FBI
Archivos judiciales de Estados Unidos
Medios estadounidenses y mexicanos

Argentina
España
USA
Israel













