Ciudad de Buenos Aires, 4 de febrero de 2026 – Total News Agency-TNA- Un episodio de fuerte impacto institucional se registró este martes frente a la Casa Rosada , cuando un suboficial de la Policia Federal se esposó a la reja del edificio presidencial en señal de protesta por corrupción, los bajos salarios, la falta de equipamiento operativo y el deterioro de la obra social que cubre al personal en actividad y retirado. La escena sintetizó un malestar acumulado desde hace años dentro de la fuerza, con la gestion Bullrrich y que,según fuentes internas, se profundizó durante la actual gestión conducida por Monteoliva.

La protesta no fue un hecho aislado. En paralelo, grupos de efectivos activos y retirados se concentraron en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires para visibilizar reclamos que, aseguran, vienen arrastrándose desde la gestión de al frente del Ministerio de Seguridad y que, lejos de resolverse, se agravaron en el último año. Los manifestantes denunciaron que los ingresos no acompañan el costo de vida, que los insumos básicos para el servicio cotidiano son insuficientes y que la obra social policial presenta demoras, recortes de prestaciones y dificultades para acceder a tratamientos médicos de complejidad.
El gesto extremo del suboficial esposado frente a la sede del Poder Ejecutivo buscó, según explicaron sus compañeros, “romper el silencio” y llamar la atención de las autoridades nacionales. La imagen generó preocupación tanto en el ámbito político como en el sindical policial informal, dado que la Policía Federal no cuenta con un régimen gremial tradicional. Voceros del personal señalaron que el descontento se extiende a distintas jerarquías, aunque golpea con mayor dureza a los escalafones inferiores. Las demas fuerzas se encuentran en situacion similar.

De acuerdo con el esquema salarial vigente a partir del 1° de diciembre de 2025, un comisario general percibe un haber mensual cercano a los 3 millones de pesos, mientras que un cabo —uno de los rangos con mayor exposición operativa— cobra poco menos de un millón de pesos. La brecha entre la cúpula y la base de la pirámide salarial es uno de los puntos más cuestionados por los efectivos, que sostienen que los sueldos más bajos quedan rápidamente licuados por la inflación y no alcanzan para cubrir gastos esenciales, especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
El listado oficial de haberes muestra que un comisario general percibe $ 2.955.560,26, un comisario mayor $ 2.686.872,96 y un comisario inspector $ 2.369.012,48. En los rangos intermedios, un comisario cobra $ 1.889.190,90 y un subcomisario $ 1.547.083,52. En la escala inferior, un cabo percibe $ 985.237,73, un agente $ 895.670,66 y un aspirante apenas $ 684.845,02, cifras que, según los manifestantes, resultan insuficientes frente al aumento sostenido de alquileres, transporte y alimentos.
A la cuestión salarial se suma la falta de equipamiento. Efectivos consultados describieron móviles fuera de servicio, chalecos antibalas vencidos o en mal estado y escasez de munición para entrenamiento. “Se nos exige profesionalismo y presencia en la calle, pero muchas veces trabajamos con recursos mínimos”, afirmó un suboficial retirado que acompañó la protesta.
La situación de la obra social policial aparece como otro eje crítico. Denuncian atrasos en reintegros, dificultades para acceder a turnos médicos y reducción de convenios con clínicas y especialistas. Para muchos efectivos, la cobertura de salud se convirtió en un problema tan grave como el salario, especialmente para quienes tienen familiares a cargo o padecen enfermedades crónicas.
Hasta el cierre de este cable, no se había informado oficialmente la apertura de una mesa de diálogo formal con los manifestantes. Sin embargo, fuentes del área de Seguridad admitieron que el episodio frente a la Casa Rosada encendió alertas internas y expuso un conflicto latente que podría escalar si no se adoptan medidas de fondo. La protesta dejó al descubierto una tensión creciente dentro de una de las fuerzas federales más emblemáticas del país y reabrió el debate sobre las condiciones laborales de quienes tienen a su cargo la seguridad pública.
Fuentes consultadas:
Voceros de la Policía Federal Argentina; documentación salarial oficial; testimonios de efectivos activos y retirados; registros audiovisuales de la protesta.

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