Por Dario Rosatti
Buenos Aires, 7 de febrero de 2026-Total News Agency-TNA-El Poder Ejecutivo Nacional oficializó la disolución del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA) y la creación de dos nuevas estructuras prestadoras de salud diferenciadas, una decisión presentada como un intento de contener el colapso financiero y operativo del sistema sanitario que asiste a militares y fuerzas federales. Sin embargo, distintos análisis técnicos, sindicales y del propio ámbito castrense advierten que la reestructuración está destinada al fracaso si no se aborda el factor estructural que detonó la crisis: los magros salarios que perciben los efectivos de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas de Seguridad.
La medida fue formalizada mediante decreto y establece la escisión definitiva de IOSFA, con la creación de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) y la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad (OSFFESEG). La decisión se adoptó en un contexto de emergencia, con un pasivo auditado que ronda los 200.000 millones de pesos y un esquema considerado inviable por el propio Gobierno, que atribuyó el colapso a irregularidades de gestiones anteriores y a un desequilibrio estructural que afectó la atención de más de 500.000 beneficiarios en todo el país.
Según la normativa, la OSFA funcionará bajo la órbita del Ministerio de Defensa, mientras que la OSFFESEG quedará bajo jurisdicción del Ministerio de Seguridad, brindando cobertura específica a fuerzas como la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval Argentina. Ambas entidades fueron constituidas como entes autárquicos, con personería jurídica propia y un esquema de financiamiento rígido que destina el 80% de los ingresos a prestaciones médico-asistenciales, hasta un 8% a gastos administrativos y un 12% eventual a otras prestaciones sociales, siempre que la cobertura sanitaria esté garantizada.
El Gobierno también dispuso requisitos de idoneidad técnica para los integrantes de los directorios y un régimen de control permanente a cargo de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), con el objetivo de evitar la repetición de los desvíos y fallas de gobernanza que caracterizaron la etapa final de IOSFA. La transición será supervisada por una comisión especial integrada por representantes de Defensa, Seguridad, Economía y Salud, con la misión de asegurar la continuidad del Programa Médico Obligatorio (PMO) y de los tratamientos en curso.
No obstante, detrás del rediseño administrativo subyace un problema que el decreto no resuelve. La crisis de IOSFA estuvo estrechamente ligada a la situación salarial del personal militar y de seguridad, cuyos haberes figuran entre los más bajos del sector público y, en numerosos casos, por debajo de la línea de pobreza. Esa realidad limitó históricamente la capacidad de aporte de los afiliados, dado que el financiamiento de la obra social depende directamente de los salarios, generando un desfasaje permanente frente al aumento sostenido de los costos sanitarios.
Distintos informes coinciden en que los ingresos aportados por los efectivos nunca alcanzaron para cubrir el costo real de la atención médica. La combinación de salarios deprimidos, inflación y encarecimiento de prestaciones derivó en un déficit crónico que terminó por llevar a IOSFA a una situación de virtual quiebra. En ese contexto, se produjeron ajustes internos, despidos de personal y reducción de prestaciones, lo que profundizó el deterioro del servicio y alimentó el descontento entre afiliados y trabajadores del organismo.
Incluso, durante la fase más aguda de la crisis, se analizaron propuestas para aumentar los aportes de los afiliados como mecanismo de emergencia, una alternativa que generó fuerte rechazo dentro de las fuerzas debido a la imposibilidad material de afrontar mayores descuentos sobre salarios ya deteriorados. Ese antecedente refuerza la advertencia de que ninguna reforma sanitaria será sostenible sin una recomposición estructural de los ingresos del personal.
La situación tuvo además un impacto directo en el clima interno de las instituciones armadas y de seguridad. La combinación de bajos salarios y pérdida de cobertura efectiva de salud impulsó la deserción de personal especializado y debilitó la base de aportantes del sistema, agravando aún más el desequilibrio financiero.
En ese marco, sectores sindicales y fuentes del ámbito militar advierten que la creación de la OSFA y la OSFFESEG podría reproducir los mismos problemas que llevaron al colapso de IOSFA si el Estado no avanza en paralelo con una política salarial que garantice ingresos suficientes para sostener el sistema. Sin una mejora sustancial de los haberes, las nuevas estructuras prestadoras corren el riesgo de convertirse en un cambio de nombre sin solución de fondo para la sanidad de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas de Seguridad.
Fuentes consultadas:
Agencia Noticias Argentinas, Info1, Info2, Clarín, La Nación, Infobae, Ámbito, medios especializados en defensa y seguridad, comunicados sindicales de ATE.

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