Teherán, 6 de febrero de 2026-Total News Agency-TNA-El régimen de Irán lanzó una nueva advertencia de alto voltaje estratégico al asegurar que uno de sus misiles balísticos más avanzados podría alcanzar territorio de Israel en apenas diez minutos. La amenaza surge tras la difusión de un informe de la agencia iraní Fars, vinculada al aparato de seguridad del Estado, que confirmó el despliegue operativo del misil Khorramshahr-4 en instalaciones subterráneas pertenecientes a la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).
Según la información difundida por medios oficiales iraníes, el misil —también conocido como “Kheiber”— fue emplazado por primera vez en complejos subterráneos denominados por Teherán como “ciudades de misiles”, una red de bases reforzadas diseñadas para proteger el arsenal estratégico del país ante eventuales ataques preventivos. El anuncio forma parte de una escalada retórica y militar que se produce en un contexto de crecientes tensiones regionales y advertencias cruzadas entre Irán, Israel y Estados Unidos.
De acuerdo con el reporte, el Khorramshahr-4 posee capacidades hipersónicas que le permitirían alcanzar velocidades de hasta 16 veces la velocidad del sonido fuera de la atmósfera y alrededor de Mach 8 durante su fase de reingreso. Estas prestaciones reducirían de manera significativa el tiempo de vuelo, situándolo en un rango estimado de entre 10 y 12 minutos desde su lanzamiento hasta un objetivo en territorio israelí, acortando los márgenes de detección y respuesta de los sistemas defensivos.
El misil fue presentado públicamente por primera vez en mayo de 2023 y está clasificado como un misil balístico de alcance medio. Se trata de un vector de una sola etapa, propulsado por combustible líquido, con un alcance declarado cercano a los 2.000 kilómetros, lo que lo coloca en condiciones de impactar objetivos en prácticamente todo Oriente Medio, incluyendo bases militares y centros urbanos estratégicos.
Otra de las características destacadas por las fuentes iraníes es su capacidad para transportar una ojiva de gran tamaño, con un peso estimado de entre 1,5 y 1,8 toneladas. Analistas militares señalan que esta capacidad permitiría al misil portar cargas convencionales de alto poder destructivo o, potencialmente, configuraciones más complejas, un aspecto que genera especial preocupación en Israel y en las potencias occidentales que siguen de cerca el programa misilístico iraní.
El emplazamiento del Khorramshahr-4 en instalaciones subterráneas apunta, según el propio discurso oficial de Teherán, a dotar al CGRI de una capacidad de “segundo ataque”, es decir, la posibilidad de responder incluso después de sufrir un golpe inicial contra sus instalaciones nucleares o de misiles. Esta doctrina refuerza la estrategia de disuasión iraní y busca aumentar la supervivencia de su arsenal frente a eventuales operaciones preventivas.
Especialistas en defensa consideran que el anuncio tiene un fuerte componente político y psicológico, orientado a reforzar la imagen de poderío militar del régimen iraní y a elevar el costo percibido de cualquier acción militar contra sus capacidades estratégicas. Sin embargo, también advierten que la exhibición de estos sistemas incrementa el riesgo de una escalada regional, en un escenario ya marcado por conflictos indirectos, ataques encubiertos y tensiones persistentes entre Irán y Israel.
La amenaza explícita sobre el tiempo de impacto vuelve a colocar el programa de misiles balísticos iraní en el centro de las preocupaciones internacionales, especialmente en momentos en que los equilibrios de disuasión en Medio Oriente se muestran cada vez más frágiles.

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