Buenos Aires, 7 de febrero de 2026-Total News Agency-TNA-China ha anunciado un avance tecnológico de alto impacto estratégico en el campo de las armas de energía dirigida, con la creación de lo que medios internacionales describen como el primer arma de microondas de alta potencia compacta del mundo capaz de interferir o potencialmente dañar satélites en órbita terrestre baja, incluidas las constelaciones de comunicaciones como Starlink. Este desarrollo ha sido reportado por varias agencias noticiosas globales con base en información publicada por el South China Morning Post y otros medios que cubren ciencia y defensa.
El sistema, denominado TPG1000Cs, fue desarrollado por científicos del Northwest Institute of Nuclear Technology en Xi’an, provincia de Shaanxi, bajo programas de investigación vinculados con las fuerzas armadas chinas. Este dispositivo es descrito como un generador de microondas de alta potencia (HPM, por sus siglas en inglés) capaz de producir pulsos de hasta 20 gigavatios (GW) de potencia sostenida durante un minuto, una marca sin precedentes en comparación con los sistemas similares conocidos anteriormente, que apenas podían operar de forma continua por unos segundos.
La configuración del TPG1000Cs es relativamente compacta para este tipo de tecnología: mide aproximadamente cuatro metros de largo y pesa cerca de cinco toneladas, lo que abre la puerta a su instalación en camiones terrestres, buques militares, aeronaves e incluso plataformas espaciales. Esa versatilidad de emplazamiento representa un salto significativo respecto a generaciones previas de armas HPM, que eran voluminosas, pesadas y requerían instalaciones fijas.
Los informes destacan que, de concretarse su aplicación operacional, una fuente de microondas de esta potencia podría interferir de manera severa con los sistemas electrónicos de satélites en órbita baja, incluidos los sensores y equipos de comunicaciones que sostienen servicios globales digitales. Las constelaciones satelitales como Starlink —operada por SpaceX—, diseñadas para ofrecer conectividad de banda ancha global, podrían ver sus funciones interrumpidas o sus módulos electrónicos dañados por este tipo de emisión electromagnética dirigida, según estimaciones técnicas citadas por medios especializados.
Analistas de defensa señalan que el potencial militar de este tipo de armas no se limita únicamente a causar fallas técnicas temporales, sino que también plantea implicancias estratégicas más amplias para la seguridad espacial y la dominancia tecnológica. El empleo de fuentes de energía dirigida como microondas puede representar una forma de ataque no cinético —es decir, que no genera desechos físicos como ocurre con misiles antisatélite convencionales—, lo que puede ofrecer ventajas tácticas de sigilo y atribución compleja en escenarios de conflicto.
La iniciativa de Beijing se inscribe dentro de un contexto más amplio de desarrollo de capacidades antisatélite (ASAT) que China ha venido impulsando desde hace décadas, combinando sistemas cinéticos, electrónicos y de energía dirigida para contrarrestar la dependencia estratégica de activos espaciales de actores rivales. Expertos internacionales en seguridad han resaltado que las armas de energía dirigida, como las microondas de alta potencia, son parte de una generación emergente de tecnología militar que podría redefinir la naturaleza de confrontaciones ofensivas y defensivas en el dominio espacial.
Por su parte, el crecimiento exponencial de redes satelitales privadas y gubernamentales ha colocado a plataformas como Starlink en el centro de debates sobre seguridad de infraestructuras críticas, interoperabilidad global y vulnerabilidad ante amenazas de interferencia deliberada. Si bien SpaceX no ha emitido comentarios oficiales inmediatos sobre el arma presentada por científicos chinos, algunas fuentes internacionales señalan que las medidas de protección de constelaciones satelitales continúan siendo prioridad para operadores y agencias espaciales, dado el valor creciente de los datos y comunicaciones que estas redes sostienen.
El anuncio del TPG1000Cs coincide con un momento de intensificación de la competencia tecnológica entre grandes potencias, donde el dominio del espacio exterior y la protección de activos orbitales se han convertido en vectores centrales de las estrategias de defensa nacional. La evolución de estas tecnologías, así como la respuesta de otras potencias globales a estos avances, serán factores clave a seguir en los próximos años en materia de seguridad internacional y regulación del uso militar del espacio.

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