Washington/La Habana, 17 de mayo de 2026–Total News Agency–TNA- La tensión entre Estados Unidos y Cuba volvió a escalar de manera abrupta luego de que trascendiera un informe de inteligencia citado por el portal , según el cual el régimen cubano habría adquirido más de 300 drones militares de ataque de origen ruso e iraní, mientras analiza escenarios de utilización contra la base naval estadounidense de Guantánamo, embarcaciones militares norteamericanas e incluso objetivos ubicados en Key West, en el extremo sur de la Florida.
La información, basada en reportes clasificados compartidos por funcionarios de la administración estadounidense, sacudió a los sectores de defensa y seguridad hemisférica, especialmente por el contexto geopolítico actual marcado por el avance de la guerra de drones, la creciente influencia de Irán y Rusia en América Latina y la decisión de la administración de Donald Trump de endurecer su postura hacia La Habana.
De acuerdo con el reporte, los drones fueron incorporados progresivamente desde 2023 y almacenados en distintos puntos estratégicos de la isla. La inteligencia estadounidense sostiene además que en el último mes funcionarios cubanos habrían solicitado más equipamiento militar a Moscú y Teherán, mientras intentan absorber experiencia iraní sobre guerra asimétrica y resistencia frente a sanciones y operaciones occidentales.
“La inteligencia cubana está tratando de aprender cómo Irán nos ha resistido”, señaló una de las fuentes citadas en el informe, reflejando la preocupación creciente de Washington sobre una eventual transformación de Cuba en una plataforma operativa de actores hostiles a escasas 90 millas del territorio continental estadounidense.
El tema adquirió una dimensión todavía más delicada tras la visita secreta a La Habana del director de la CIA, John Ratcliffe, el jueves pasado. Se trató de la primera visita de un jefe de la agencia en más de una década y, según trascendió, el mensaje fue directo: Estados Unidos no tolerará que el régimen cubano funcione como base avanzada de intereses militares iraníes o rusos en el hemisferio occidental.
Funcionarios norteamericanos señalaron que Ratcliffe advirtió personalmente a autoridades cubanas sobre las consecuencias de cualquier acción hostil y reclamó cambios estructurales en el sistema político cubano como condición para aliviar sanciones económicas.
“El hemisferio occidental no puede convertirse en el patio de juegos de nuestros adversarios”, habría transmitido el funcionario estadounidense durante los encuentros.
En paralelo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, también elevó el tono durante una audiencia en el Congreso al afirmar que Washington sigue “desde hace mucho tiempo” con extrema preocupación la posibilidad de que potencias rivales utilicen la ubicación estratégica de Cuba para proyectar capacidades ofensivas cerca de las costas estadounidenses.
El escenario genera alarma adicional debido al creciente vínculo militar entre La Habana, Moscú y Teherán. Fuentes de inteligencia estiman que miles de ciudadanos cubanos habrían participado como combatientes en apoyo de las fuerzas rusas en la guerra de Ucrania. Según las mismas versiones, varios de ellos habrían recibido entrenamiento específico en tácticas de drones y guerra electrónica, conocimientos luego transferidos a mandos militares cubanos.
“Son parte de la trituradora de carne de Putin. Están aprendiendo tácticas iraníes. Tenemos que prepararnos para eso”, afirmó uno de los altos funcionarios citados en el informe.
La situación podría convertirse en un nuevo detonante regional. Dentro de sectores republicanos crece la idea de que la amenaza de drones iraníes o rusos operando desde Cuba podría justificar medidas militares preventivas o un incremento significativo de la presión estratégica sobre el régimen castrista.
No obstante, funcionarios estadounidenses aclararon que por el momento no consideran que Cuba esté preparando un ataque inminente. Incluso relativizaron la capacidad aérea convencional del régimen. “Nadie está preocupado por aviones de combate cubanos. Ni siquiera está claro que tengan uno que pueda volar”, ironizó un funcionario citado en el informe, aunque inmediatamente remarcó que la preocupación real reside en la proximidad geográfica y el uso de tecnología asimétrica de bajo costo y alto impacto.
En Washington también existe temor a que organizaciones criminales, grupos terroristas o redes vinculadas al narcotráfico puedan eventualmente acceder a capacidades similares mediante cooperación indirecta con actores estatales hostiles.
El trasfondo político es igualmente explosivo. Esta misma semana el Departamento de Justicia estadounidense avanzaría con una acusación formal contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate ocurrido el 24 de febrero de 1996, episodio en el que murieron cuatro personas y que durante décadas permaneció como una de las heridas abiertas más profundas entre Washington y La Habana.
Analistas estadounidenses consideran que la administración Trump parece decidida a incrementar la presión sobre el régimen cubano utilizando simultáneamente herramientas judiciales, económicas, diplomáticas y de inteligencia, en un contexto internacional donde la presencia iraní y rusa en América Latina vuelve a instalarse como prioridad de seguridad nacional para Estados Unidos.




