Miami – 3 Julio 2026 – Total News Agency – TNA — La Selección Argentina volvió a quedar de pie en una noche cargada de tensión mundialista. En el Hard Rock Stadium de Miami, el equipo de Lionel Scaloni superó a Cabo Verde en un partido mucho más duro de lo esperado y consiguió el pasaje a los octavos de final del Mundial 2026, donde enfrentará a Egipto en la próxima instancia.
El triunfo no fue una simple formalidad ante una selección debutante. Fue, por el contrario, una prueba de carácter para el campeón del mundo, que llegó a los dieciseisavos de final con puntaje ideal en el Grupo J, tras vencer a Argelia, Austria y Jordania, pero se encontró con un rival ordenado, valiente y decidido a transformar su primera participación mundialista en una hazaña histórica.
Argentina inició el encuentro con sus principales figuras. Emiliano “Dibu” Martínez, Cristian Romero, Lisandro Martínez, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister, Rodrigo De Paul, Lautaro Martínez y Lionel Messi integraron una formación pensada para resolver el cruce sin sobresaltos. Sin embargo, Cabo Verde demostró desde el arranque que no había llegado a esta fase por casualidad. La selección africana, dirigida por Pedro Leitão Brito, conocido como Bubista, había avanzado tras empatar sus tres partidos de la fase de grupos ante España, Uruguay y Arabia Saudita, y se había convertido en una de las grandes sorpresas del torneo.
La noche también tuvo un valor estadístico especial para Lionel Messi y para Scaloni. El capitán argentino extendió su récord de presencias mundialistas al ser titular frente a Cabo Verde, mientras que el entrenador alcanzó los 100 partidos al frente de la Selección Argentina, desde su llegada al cargo en 2018.
En lo futbolístico, el partido dejó una advertencia clara: en las fases eliminatorias ya no alcanza con la jerarquía individual ni con la chapa de campeón. Cabo Verde jugó con disciplina, cerró espacios, resistió los momentos de presión argentina y golpeó cuando encontró margen para atacar. Deroy Duarte y Sidny Lopes Cabral fueron protagonistas de una reacción que puso contra las cuerdas a la Albiceleste, mientras el arquero Vozinha sostuvo a su equipo con intervenciones decisivas ante intentos de Messi y otros atacantes argentinos.
Para Argentina, la clasificación tiene varias lecturas. La primera es positiva: el equipo sigue en carrera y dio otro paso en defensa del título obtenido en Qatar 2022. La segunda es futbolística: el partido dejó señales que Scaloni deberá revisar de inmediato, especialmente en la administración de los momentos favorables, la intensidad en el retroceso y la necesidad de cerrar los encuentros cuando el rival queda golpeado.
La tercera lectura es anímica. Los campeones también se construyen en noches incómodas. No todos los partidos de una Copa del Mundo se ganan con brillo. Algunos se ganan con temple, oficio, resistencia emocional y capacidad para no quebrarse cuando el trámite se sale del libreto. En ese terreno, Argentina volvió a mostrar que posee una estructura competitiva acostumbrada a convivir con la presión.
El próximo escollo será Egipto, que eliminó a Australia por penales luego de igualar 1-1 en el tiempo reglamentario y la prórroga. El conjunto africano avanzó con una definición 4-2 desde los doce pasos y espera ahora al equipo argentino en octavos de final.
El cruce ante Egipto aparece, en la previa, como una oportunidad para que Argentina recupere control, volumen de juego y autoridad. Pero el susto frente a Cabo Verde obliga a mirar el cuadro con prudencia. En un Mundial ampliado, con selecciones emergentes y rivales físicamente intensos, las diferencias históricas pesan menos que la concentración durante los 90 o 120 minutos.
Cabo Verde, aun eliminado, se va del torneo con reconocimiento internacional. Su campaña quedará como una de las historias más atractivas del Mundial 2026: un país debutante, con una población reducida, una selección formada en buena parte por futbolistas de la diáspora y un equipo capaz de incomodar seriamente al campeón vigente.
Para Argentina, en cambio, la historia continúa. La Scaloneta sobrevivió a una noche difícil, avanzó de ronda y quedó instalada nuevamente entre los candidatos. Pero el mensaje de Miami fue claro: desde ahora, cada partido será una final anticipada. Y el campeón, si quiere seguir soñando con otra estrella, deberá combinar talento, memoria competitiva y una cuota mayor de contundencia.




