Juan Pablo Carreira, director nacional de Comunicación Digital de la Presidencia y uno de los principales operadores libertarios en redes sociales, responsabilizó al Partido Comunista Chino por la tragedia ocurrida en Nepal. La Embajada de China rechazó sus afirmaciones, las calificó como “rumores” basados en prejuicios ideológicos y le exigió cambiar inmediatamente de actitud para evitar daños en las relaciones entre Beijing y Buenos Aires.
Buenos Aires – 1 Septiembre 2026 – Total News Agency – TNA – Una publicación en redes sociales de Juan Pablo Carreira, conocido como Juan Doe y actual director nacional de Comunicación Digital de la Presidencia, abrió un inesperado foco de tensión entre el Gobierno de Javier Milei y China, en momentos en que la Casa Rosada intenta consolidar una relación comercial pragmática con Beijing y prepara nuevas negociaciones políticas y económicas con la segunda potencia mundial.
Carreira responsabilizó públicamente al modelo de gestión estatal chino por la catástrofe registrada en la frontera entre Nepal y el Tíbet, donde el colapso de un glaciar y la posterior avalancha de hielo, roca y barro provocaron más de mil muertos y dejaron aproximadamente cuatro mil desaparecidos. El funcionario argentino sostuvo que una empresa estatal china construía una “mega-instalación hidroeléctrica” en las proximidades de un glaciar y atribuyó el desastre a lo que describió como “los típicos fallos de la organización estatal de la actividad industrial”.
El mensaje culminó con una acusación directamente política contra Beijing: “El comunismo mata. El Partido Comunista vestido de ‘empresario’ mata”. La publicación adquirió inmediatamente una dimensión institucional porque Carreira no es solamente un militante digital sino un funcionario nacional designado formalmente por el Poder Ejecutivo mediante el Decreto 482/2024, que lo nombró director nacional de Comunicación Digital de la Presidencia dentro de la Secretaría General. Su área interviene además en la administración y coordinación de activos digitales oficiales de la Casa Rosada.
La reacción de China fue rápida y excepcionalmente dura. La Embajada en Buenos Aires evitó mencionar expresamente a Carreira, pero se refirió a “cierto funcionario argentino” que, “movido por prejuicios ideológicos sesgados”, difundió “maliciosamente rumores para difamar al Partido Comunista de China y manchar la imagen internacional de China”. La representación diplomática aseguró que Beijing “se opone firmemente” a esas acusaciones y reclamó al funcionario argentino que “cambie de actitud de inmediato”.

La respuesta fue todavía más lejos al vincular directamente el incidente con el futuro de la relación bilateral. China exhortó a Carreira a terminar con las “especulaciones malintencionadas carentes de fundamento” y dejar de “politizar o instrumentalizar las catástrofes naturales”, con el objetivo explícito de “evitar daños a las relaciones y las cooperaciones sino-argentinas”.
El punto central del conflicto reside en las causas de la tragedia. Las investigaciones conocidas hasta ahora contradicen la explicación difundida por Carreira. Expertos, imágenes satelitales y organismos especializados determinaron que el desastre fue desencadenado por el desprendimiento de una enorme masa de hielo y roca del glaciar Langtang Lirung, situado en territorio nepalí a más de 5.000 metros de altura.
La avalancha descendió violentamente por la montaña, incorporó roca, sedimentos y agua y terminó transformándose en un enorme flujo de escombros que recorrió más de veinte kilómetros a velocidades estimadas en hasta 50 metros por segundo. El impacto devastó poblaciones, caminos, puentes y centrales hidroeléctricas tanto en Nepal como en territorio chino. Incluso el movimiento sísmico inicialmente interpretado como un terremoto terminó siendo atribuido por especialistas a la propia energía liberada por el colapso glaciar.
Las evaluaciones publicadas por Reuters, Associated Press y especialistas internacionales apuntan además al calentamiento acelerado del Himalaya y a la pérdida de estabilidad de glaciares y terrenos congelados como factores que pueden haber contribuido al desprendimiento. Nepal perdió cerca de un tercio de su hielo de montaña durante las últimas tres décadas y científicos vienen alertando sobre el creciente peligro de inundaciones y avalanchas vinculadas con la degradación de glaciares.
China sostuvo una explicación coincidente. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, declaró el 31 de agosto que las evaluaciones efectuadas por organismos oficiales y expertos chinos y nepaleses indican que el desastre fue provocado por “el colapso de un glaciar de gran altitud en Nepal” y rechazó las especulaciones sin respaldo fáctico sobre responsabilidades industriales.
La gravedad política del episodio aparece además por el momento en que se produce. La relación entre el Gobierno libertario y Beijing atravesó una transformación profunda desde los primeros meses de la presidencia de Milei. Durante la campaña electoral de 2023, el entonces candidato había expresado una posición duramente crítica hacia China y prometido no desarrollar relaciones políticas con gobiernos comunistas. Una vez en la Casa Rosada, sin embargo, la necesidad de mantener el comercio, inversiones y mecanismos financieros llevó al Gobierno argentino a adoptar una estrategia mucho más pragmática.
China es uno de los principales socios comerciales de la Argentina y desempeña un papel relevante en exportaciones agroindustriales, inversiones energéticas, minería e infraestructura. También permanece vigente el vínculo entre el Banco Central de la República Argentina y el Banco Popular de China mediante el acuerdo de swap de monedas, una herramienta financiera que durante distintos períodos resultó significativa para las reservas argentinas.
Esa relación pragmática había avanzado al punto de que el canciller Pablo Quirno confirmó recientemente que el Gobierno analizaba un viaje a China junto con Karina Milei y funcionarios del equipo económico para profundizar negociaciones comerciales. Quirno había definido entonces la relación con Beijing como buena y anticipó que la visita podría concretarse durante 2026.
El conflicto provocado por Carreira introduce ahora una interferencia inesperada dentro de ese proceso. El funcionario forma parte del dispositivo comunicacional libertario y responde políticamente al área presidencial, por lo que Beijing eligió no tratar el episodio como la opinión privada de un usuario de redes sociales. La Embajada reaccionó institucionalmente y puso expresamente sobre la mesa la posibilidad de que declaraciones de este tipo terminen afectando la cooperación bilateral.
Carreira es además una figura de peso dentro del ecosistema digital oficialista. Antes de ingresar formalmente al Gobierno estuvo vinculado con medios y espacios de militancia libertaria y posteriormente se convirtió en uno de los referentes de la estrategia digital presidencial. También quedó asociado a la denominada Oficina de Respuesta Oficial, creada para intervenir en redes frente a informaciones que el Gobierno considera falsas o distorsionadas, circunstancia que agregó ironía política al episodio: el responsable de un dispositivo destinado precisamente a combatir desinformación terminó cuestionado por una embajada extranjera por divulgar una explicación no respaldada hasta ahora por las investigaciones científicas conocidas.
La Casa Rosada no había difundido hasta este martes una respuesta institucional al reclamo chino ni aclarado si las expresiones de Carreira representan una posición del Gobierno argentino. Esa definición puede resultar determinante porque Beijing convirtió deliberadamente una controversia originada en X en una cuestión diplomática al advertir sobre posibles consecuencias para la cooperación entre los dos países.
El episodio enfrenta así al Gobierno con una contradicción que viene administrando desde el comienzo de la gestión: mantener una retórica ideológica fuertemente anticomunista para consumo político interno mientras desarrolla simultáneamente una relación económica indispensable con China. La respuesta de Beijing demuestra que esa convivencia tiene límites y que, cuando quien escribe no es simplemente un militante sino un funcionario de la Presidencia, un mensaje publicado en redes puede dejar de ser una controversia digital para convertirse directamente en un problema de política exterior.
Fuentes consultadas: Embajada de la República Popular China en Argentina; Ministerio de Relaciones Exteriores de China; Reuters; Associated Press; Chinese Academy of Sciences; Boletín Oficial de la República Argentina y Decreto 482/2024; TN; La Nación; declaraciones del canciller Pablo Quirno y antecedentes de las relaciones económicas y diplomáticas entre Argentina y China.
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