
“Estamos presentes en todos los ámbitos: la cultura, la ciencia, los desafíos contemporáneos, el bienestar de nuestra sociedad. Intentamos aportar nuestra mirada para contribuir al desarrollo de una sociedad más equitativa, más justa y más inclusiva”.
Y así como son varios los temas de interés, los incendios en corrientes y la crisis climática mundial forma parte de la agenda de los masones, quienes elaboraron un comunicado para exponer y criticar el accionar del Gobierno Nacional.
La grieta y el fuego
El 10% de la provincia de Corrientes se consumió en una serie de incendios.
Una sequía prolongada, sumada a una forma de tratamiento del suelo cuanto menos debatible y una estrategia preventiva que, en todos los niveles de gobierno demostró ser insuficiente, resultaron en una tragedia ambiental.
Cultivos de todo tipo, fauna autóctona y especies reintroducidas se vieron dramáticamente afectadas por el fuego, que transformó varios ecosistemas regionales.
Argumentos improbables como la caída de un rayo en lugares en los que no llueve hace meses abonaron a la perplejidad que produce la destrucción por el fuego.
La reparación llevará años, aunque dentro de pocas semanas la noticia deje de ser atractiva.
El año pasado la Masonería argentina impulsó fuertemente y logró la sanción de la Ley de educación ambiental.
Se trata de una iniciativa que apunta, precisamente, a la creación de conciencia a través de la acción más eficaz: educar, por encima de la discusión partidaria.
La Masonería definió la Ley de educación ambiental como la Ley 1420 del Siglo XXI.
La sociedad asiste atónita a un torneo de responsabilidades mientras el fuego consume el territorio.
Se trata de una imagen que ilustra de manera cabal la necesidad impostergable de contar con un punto de encuentro para que nuestro país pueda encontrar las soluciones que reclaman los problemas que se hacen evidentes cuando ya es tarde.
Fuente Ambito





