
Eso explicaría la rapidez con la que se acordó el encuentro entre Sullivan y Yang en la capital italiana. “El motivo del coloquio era expresar de forma clara nuestras preocupaciones respecto a que ellos se involucren” en la guerra en Ucrania, y reafirmarle a China “que cualquier tipo de apoyo a Moscú, militar o económico, tendrá consecuencias”, dijo el portavoz del departamento de Estado, Ned Price.
El encuentro no parece haber tranquilizado a Washington, ya que después del mismo fuentes diplomáticas aseguraron que Estados Unidos sigue con una “profunda preocupación” por el alineamiento de China con Rusia.
Para los estadounidenses, Pekín no rechazó un pedido de Moscú, sino que se mostró dispuesto a hacerle llegar una ayuda. El Financial Times citó ayer lo que aseguró eran cablegramas enviados por el departamento de Estado a los aliados en Europa y Asia, que no precisan ni el nivel ni el momento de la asistencia que China le habría hecho llegar a Rusia. En Pekín, el rechazo de la cancillería fue tajante: “Pura desinformación”.
En Washington, el portavoz de la embajada china, Liu Pengyu, aseguró que “nunca he sentido hablar” de una ayuda a los rusos.
Frente a la actitud de Putin que, para la Casa Blanca no da ninguna señal de pensar en detener la invasión, el encuentro entre Sullivan y el “Tigre” Yang, como apodan al ex canciller por su actitud resolutiva, apunta a convencer a China a evitar un paso que marcaría un punto de no retorno, inclusive frente al rol crucial que el gigante asiático puede tener “para ayudar a poner fin a la guerra”.
Por eso el comunicado de la Casa Blanca puso el acento en el hecho de que Sullivan y el enviado de Xi “subrayaron la importancia de mantener abiertas las líneas de comunicación entre Estados Unidos y China” y definió la discusión sobre la guerra como “sustancial y de alto nivel”.
En las últimas semanas, funcionarios de Estados Unidos y otros países trataron de advertir que China podría ponerse del lado de Rusia y que ello tendría consecuencias en los lazos comerciales, el desarrollo de nuevas tecnologías, exponiendo a Pekín a otra serie de sanciones económicas.
Las empresas chinas que desafían las restricciones estadounidenses a las exportaciones a Rusia podrían verse privadas de equipos y el softwares estadounidenses necesarios para fabricar sus productos, dijo la semana pasada la secretaria de Comercio de Estados Unidos, Gina Raimondo.
China es el exportador más grande del mundo, el socio comercial más importante de la Unión Europea y el principal proveedor externo de bienes a Estados Unidos. Cualquier presión sobre el comercio chino podría tener efectos económicos para Estados Unidos y sus aliados.
Funcionarios estadounidenses dijeron el domingo que Rusia había pedido a China equipos militares después de su invasión, lo que generó temor en el Gobierno del presidente Joe Biden respecto de que Pekín pueda socavar los esfuerzos de Occidente por respaldar a Ucrania. Rusia también estaba sopesando girar todas sus reservas en moneda y oro a los yuanes de su aliado chino, de acuerdo con servicios de prensa internacional.
Rusia niega haber pedido asistencia militar a China y dijo que tiene suficiente poderío para cumplir todos sus objetivos.
Fuente Ambito