
Además, con la mayor votación en las primarias, representará al “progresismo” en los comicios que decidirán el sucesor del impopular Iván Duque, quien por ley no podrá optar por la reelección al término de su mandato de cuatro años.
El auge de la izquierda contrasta con el desgaste electoral de la derecha en el poder. Un exguerrillero que combatió al Estado hasta 1990 para luego firmar la paz, llegar al Senado (2006), y saltar a la alcaldía de Bogotá (2011), podría terminar con la tradición.
Congreso
Con 16 escaños en el Senado y 25 en la Cámara Baja, el Pacto Histórico se alzó con la victoria en las legislativas. El resultado “abre un antes y un después para la izquierda”, dijo Juan Carlos Rodríguez, del Observatorio de Democracia de la Universidad de Los Andes.
La coalición opositora cumplió “las expectativas de ser la consulta mas votada”: obtuvo 4,3 millones de votos, 1,9 millones más que la centro-derecha, que eligió al exalcalde de Medellín Federico Gutiérrez, y 3,4 millones por encima del centro, que buscará el poder con el exgobernador Sergio Fajardo, afirmó Cristian Rojas, director de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana. Esto “realmente muestra un crecimiento contundente” para un sector político que, por cuenta del conflicto armado de seis décadas, ha sido asociado con las guerrillas.
Ahora los parlamentarios “necesariamente tienen que hacer alianzas” para ser mayoría en un Congreso de 296 asientos, estimó Daniel García, profesor de la Universidad Nacional.
Sumando a los partidos de centro, los indígenas y los exguerrilleros de las FARC que firmaron la paz en 2016 “de todas maneras quedan por debajo del 50%”, matizó.
Lastre
El gobierno de Duque, que ronda el 70% de desaprobación, arrastró a la derecha al filo del abismo. Para el próximo período legislativo, que irá hasta 2026, el gobernante Centro Democrático, hasta hoy la fuerza parlamentaria más influyente, tendrá solo 30 congresistas, 21 menos que los conseguidos en 2018.
Se trata de “un retroceso importante”, estima Rodríguez. “Son el partido de gobierno y tienen muy poco para mostrar”, ante los estragos económicos de la pandemia y el malestar social que salió a flote con las masivas protestas de los últimos años, duramente reprimidas.
Según Rojas, “es una derrota para Duque y es responsabilidad suya también por el desgaste de su gobierno”.
El Centro Democrático “pierde muchos votos en el Congreso, pero el golpe más contundente es que no es una opción para la presidencia en este momento”.
El influyente expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), impulsor de Duque y quien renunció al Senado por sus problemas con la justicia por presunta manipulación de testigos, deberá decidir si apoya al poco carismático exministro Óscar Iván Zuluaga o se inclina por Federico Gutiérrez.
Agencia AFP
Fuente Ambito