El Gobierno trabajaba desde hace meses en el restablecimiento de las relaciones con Marruecos. Todos los gestos, relevo en el ministerio de Asuntos Exteriores incluido, o la implicación con algunos mensajes públicos de Felipe VI, algo de lo que este Gobierno siempre recela, no fueron suficientes. La corrección en la posición de España sobre el Sahara Occidental ha sido el peaje definitivo y duradero, al menos así lo cree el Gobierno, para dotar de estabilidad la relación con Rabat. La gran preocupación del Gobierno es el control de los flujos migratorios sobre Ceuta, Melilla y las Islas Canarias. El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, aseguró ayer que en Marruecos «se comprometen a colaborar contra las mafias de trata de personas,… Ver Más
Fuente ABC