
“Dejen de culpar a las sanciones. Es el ejército ruso el que está provocando la escasez de alimentos”, insistió Borrell, informó la agencia de noticias AFP. Formuló las declaraciones después de que Oficina de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advirtiera la semana pasada que los precios mundiales de los alimentos alcanzaron un máximo histórico en marzo, tras la invasión de Rusia a Ucrania, una potencia agrícola.
La FAO advirtió sobre los temores de una crisis mundial de hambre como resultado tanto de la invasión del 24 de febrero, como las posteriores sanciones internacionales a Rusia. Las preocupaciones eran especialmente agudas en Oriente Medio y África, donde ya se estaban produciendo efectos colaterales.
Por su parte, Rusia y Ucrania poseen vastas regiones productoras de cereales que se encuentran entre los principales graneros del mundo. Sus cosechas representan una gran parte de las exportaciones mundiales de varios productos básicos importantes, incluidos el trigo, el aceite vegetal y el maíz.
En los últimos tres años, Rusia representó alrededor del 30% de las exportaciones mundiales de trigo y maíz, y Ucrania un 20%, según estimó la FAO.
Por último, la oficina de la ONU también estima que la hambruna en África occidental y las regiones del Sahel -altamente dependientes de los cereales rusos y ucranianos- podría empeorar y afectar a más de 38 millones de personas para junio.
Fuente Ambito





