
“El reencuentro con Yuri fue un gran momento”, cuenta Laso. “Su trabajo como arreglador y director musical del disco fue lo que hizo posible la mezcla de estilos que a mí me estaba dando de manera natural y totalmente inesperada. Es que del mismo modo que el tango y la música me buscaron sin que yo me lo propusiera, tampoco nunca había estado en mis planes mudarme a Salta. Yo me crié acá en Boedo, donde el espíritu de los viejos bares tangueros se perdía para el consumo de los turistas. En mi casa se escuchaba un poco de todo pero al mismo tiempo nada en especial. Básicamente música popular de todo tipo, bastante rock, eso es algo generacional; creo que el primer disco que tuve de chica fue uno de Mercedes Sosa. Pero al tango lo conocí de adulta, cuando fui desplazando el teatro por la música y empecé a ir a la famosa milonga de la avenida Independencia.”
El tango, concebido por Laso en una versión urbana y moderna pero fiel a sus fuentes, le valió el premio Gardel por su álbum “Martingala” de 2018, pero entonces su vida personal la llevó a toparse con otro estilo, relacionado con otro más ancestral y para nada urbano: folklore norteño. “Es que conocí a mi actual pareja, Lucrecia Martel (la directora de films como “La ciénaga”), y a la vez me metí cada vez más en el mundo de estilos como la copla, los carnavales y todos los sonidos norteños, todo eso mientras mi relación personal me llevaba tomar una decisión tan inesperada como mudarme y vivir en Salta”.
La influencia de este contacto con la música del norte argentino ya se percibe nítidamente en el documental “Terminal Norte”, de Lucrecia Martel, filmado durante la cuarentena de 2020 en Salta, con Julieta Laso oficiando como maestra de ceremonias de una peña que reunió a artistas tan diversos como la coplera trans Lorena Carpanchay y su colega Mariana Carrizo, mas la trapera B Yami y el dúo feminista Whisky. Casi inmediatamente a esta experiencia surgió el proyecto “Cabeza negra” en el que Laso entendió que podía combinar de modo natural estos dos estilos de música argentina que, en principio, nunca tuvieron que ver entre sí.
“Entre los ensayos, la elección de los temas tanto de artistas tradicionales, ya sea Violeta Parra, Zitarrosa u Horacio Guarany, más el armado del grupo, los ensayos y la grabación en sí misma tomaron todo el año pasado. Y nos organizamos para que en cada uno de mis viajes a Buenos Aires primero ensayemos y luego terminemos las sesiones grabando la versión definitiva de dos de los temas del álbum. Fue un trabajo que requirió disciplina. En vez del formato instrumental típicamente tanguero armamos un sonido a base de percusión norteña, como bombo y caja, a cargo del mismo Yuri, con énfasis en el bandoneón y distintos tipos de contrabajo o bajo eléctrico”.
Al escuchar “Cabeza Negra” queda claro que el concepto fue el indicado: la combinación de estilos y géneros no es forzada, y está a años luz de las típicas fusiones de tango con música electrónica y cosas por el estilo que surgen más del marketing y las modas que de una inspiración genuina. Otra cualidad de este álbum es el talento de Laso para unificar las distintas canciones –que también incluyen covers de Palo Pandolfo o Fito Páez– para su personalísima voz y los climas dramáticos, que se adueñan de estos standards, llegando a momentos culminantes como la versión de “Llamame cuando amanezca” Guarany o “Corazón maldito” de Violeta Parra.
En un mercado donde cada vez se acentúan los singles a ser viralizados en las redes para tener un hit, “Cabeza negra” es un álbum conceptual en todo sentido, empezando por la manera en la que fluyen los tracks, e incluso el arte de la portada a cargo de Alejandro Ros.
El disco se presentará mañana en el Teatro Margarita Xirgu: “Creo que va a ser un momento clave para como artista, sobre todo porque, aunque parezca difícil de creer, en todo este tiempo jamás canté ninguno de estos temas ante el público, ni siquiera en alguna presentación informal” explica Laso sin disimular la lógica emoción y ansiedad. “Y lo más desafiante es lograr que ese mismo sonido del estudio cobre vida en un escenario, sin agregar instrumentos distintos de los de la grabación, por lo cual venimos cuidando hasta el menor detalle técnico del concierto”.





