Ciudad de México, 1 de abril de 2025-Total News Agency-TNA- Las autoridades estadounidenses han emitido una alerta sobre la creciente sofisticación en las operaciones de los cárteles mexicanos, que han dejado de importar drones y ahora optan por fabricar aeronaves teledirigidas a medida, capaces de transportar hasta 100 kilogramos de drogas, incluyendo fentanilo y metanfetamina, hacia territorio estadounidense.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos ha informado a la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) en su informe 2024 que, a diferencia de los modelos de corto alcance y baja capacidad que solían utilizar, los grupos criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa están desarrollando sistemas locales con mayor capacidad de carga.
Desde 2010, cuando se alertó por primera vez sobre el uso de drones por parte de los cárteles, la situación ha evolucionado. Las primeras aeronaves detectadas eran importadas, pero ahora se han adaptado a las necesidades específicas del tráfico de drogas. Entre 2012 y 2014, se registraron aproximadamente 150 incursiones de drones cruzando la frontera con paquetes de drogas, aunque en 2022 esta cifra se disparó a al menos 10,000 incursiones en la zona del Río Grande, un corredor clave para el tráfico hacia Estados Unidos.
Los drones utilizados por los cárteles están equipados con tecnología de sistemas de navegación por satélite, lo que les permite programar con precisión los puntos de aterrizaje, garantizando así una entrega más efectiva de los estupefacientes en el territorio estadounidense. A pesar del aumento en el uso de estas aeronaves, la JIFE aclara que las cantidades transportadas siguen siendo “insignificantes” en comparación con otros métodos de tráfico más tradicionales, como el transporte marítimo y terrestre.
Sin embargo, la JIFE advierte que la combinación de avances tecnológicos y estrategias operativas más eficientes podría resultar en un incremento futuro en las cantidades de drogas traficadas mediante drones. En respuesta a esta amenaza, se recomienda a los gobiernos de México, Estados Unidos y Colombia implementar nuevas medidas legislativas y tecnológicas, como sistemas de detección por radar y geovallas, para interceptar estos dispositivos.
Además, el informe de la JIFE también señala un aumento en el uso de “narcosubmarinos” por parte de los cárteles, que han intensificado su uso en la última década para el tráfico de estupefacientes por mar. Estos cárteles controlan el tráfico de cocaína desde América del Sur hacia México y Estados Unidos, utilizando diversas rutas clandestinas.
La situación refleja la adaptabilidad y la innovación de los cárteles en su búsqueda por mantener y expandir sus operaciones en un entorno cada vez más vigilado por las autoridades.