Brasilia, 2 de abril de 2025Total News Agency-TNA- Un reciente estudio ha lanzado una alarmante advertencia sobre el creciente poder de las organizaciones criminales transnacionales (OCT) en la Amazonía brasileña, donde sus actividades ilícitas están contribuyendo de manera significativa a la deforestación y degradación ambiental. La investigación, titulada Cartografías de la Violencia en la Amazonia, elaborada por el Foro Brasileño de Seguridad Pública en colaboración con el Instituto Mãe Crioula, analizó datos entre 2021 y 2023 y revela que estas organizaciones ocupan más de 25 millones de hectáreas de tierras públicas.
Presencia y control de las OCT
El informe destaca que un tercio de los municipios en la Amazonía Legal brasileña están bajo la influencia de las OCT. De los 772 municipios que conforman la región, 260 presentan la presencia de al menos una facción criminal, y en 176 de ellos, las OCT ejercen un control total. El Comando Vermelho domina 130 municipios, mientras que el Primer Comando de la Capital controla 28, con otros grupos criminales presentes en el resto.
El impacto de esta situación es alarmante: el 59 por ciento de la población, equivalente a 15,4 millones de personas, vive en áreas controladas por estas organizaciones. En total, 19 facciones criminales, que incluyen grupos brasileños, bolivianos, colombianos y venezolanos, operan en la región, lo que ha llevado a una tasa de muertes violentas intencionales de 32,3 por cada 100,000 habitantes, un 41,5 por ciento superior a la media nacional.
Un círculo vicioso de destrucción
El informe Amazon Underworld, desarrollado por InfoAmazonia, Armando.Info y otras ONGs, describe cómo la crisis climática en la Amazonía está intrínsecamente ligada a las economías criminales. Roberto Magno Reis Netto, especialista en relaciones internacionales, señala que la producción de cultivos ilícitos como marihuana y coca está ocupando vastas áreas, afectando gravemente el bioma. Además, las OCT instalan laboratorios de procesamiento de drogas en la selva y construyen infraestructuras para el transporte de productos ilícitos, como pistas de aterrizaje.
Respuestas gubernamentales y cooperación internacional
Frente a esta alarmante situación, los gobiernos regionales han intensificado sus esfuerzos para combatir los delitos ambientales vinculados a las OCT. Recientemente, se estableció en Manaos el Centro de Cooperación Policial Internacional de la Amazonia (CCPI-Amazônia), que reúne a los ocho países de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) y socios de Estados Unidos y la Unión Europea. Este centro busca promover la cooperación y el intercambio de información entre fuerzas de seguridad para enfrentar los delitos ambientales y proteger la biodiversidad.
En julio de 2024, Estados Unidos lanzó una iniciativa en colaboración con Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Surinam, enfocada en combatir las ganancias de delitos contra la naturaleza, como la tala y minería ilegales. La Iniciativa de la Región Amazónica contra la Financiación Ilícita pretende utilizar recursos regionales para hacer frente a las OCT y sus amenazas.
A finales de enero de 2025, el ministro de Justicia y Seguridad Pública de Brasil, Ricardo Lewandowski, presentó una evaluación positiva de las acciones de la Policía Federal (PF) en 2024, que incluyó un aumento del 2,8 por ciento en las incautaciones de cocaína, alcanzando un total de 74,5 toneladas. Además, se reportó una reducción del 30 por ciento en las áreas deforestadas, pasando de 16,500 a 11,500 kilómetros cuadrados.
Andrei Rodrigues, director general de la PF, destacó el compromiso de la institución para fortalecer las operaciones fronterizas integradas, con más de 400 operaciones realizadas y la cooperación internacional en marcha, según informo Diálogo-Américas.
El papel de la cooperación internacional
En Colombia, la Operación Orión, que involucró a 62 países, resultó en la incautación de 1,400 toneladas de droga, valoradas en aproximadamente 8,500 millones de dólares, destacando la importancia de la colaboración internacional en la lucha contra el narcotráfico.
Roberto Magno Reis Netto concluye que, aunque los esfuerzos nacionales son cruciales, la cooperación internacional es indispensable para abordar de manera efectiva el crimen organizado, el narcotráfico y los delitos ambientales en la Amazonía. La situación actual exige una respuesta coordinada y decidida para proteger uno de los ecosistemas más vitales del planeta.