Buenos Aires, 30 de agosto de 2025-Total News Agency-TNA-El escándalo por las grabaciones clandestinas atribuidas a Karina Milei volvió a sacudir a la Casa Rosada y desató un cruce de versiones dentro del propio oficialismo. Según informó C5N, el presidente Javier Milei reunió a su gabinete en Balcarce 50 y exigió a ministros y colaboradores que identifiquen y entreguen al “topo” responsable de las filtraciones. “No voy a permitir esto, no pararemos hasta encontrar al traidor”, habría dicho el mandatario, en un encuentro donde participaron figuras clave como Santiago Caputo, Guillermo Francos, Santiago Viola, con fuerte y extraña presncia dentro de la Aduan y el jefe de la SIDE, Sergio Neiffert.
Una reunión bajo máxima tensión
De acuerdo con lo trascendido, Milei planteó su indignación y ordenó reforzar los controles internos, incluso con la SIDE revisando accesos, dispositivos y sistemas de seguridad. La preocupación presidencial radica en que no se trate de un hecho aislado, sino de una posible red de espionaje que opere dentro de la propia Casa de Gobierno. Si lo sucedido fuera parate de tareas de espionaje, habilitaria a la SIDE a actuar en el asunto. Hasta la aparicion del audio de Karina Milei dentro de Casa Rosada, esto no era posible de forma abierta.
Francos buscó relativizar
Horas más tarde, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, desmintió que se esté buscando a un responsable dentro del gobierno y descartó que algún funcionario haya participado en las grabaciones. En declaraciones radiales, aseguró: “Si usted me dice a mí que gente del Gobierno esté dentro de esto, eso lo descarto”. Una aclaración difícil de conciliar con la presión transmitida por el propio Milei en la reunión de gabinete.
Reacciones y denuncias cruzadas
El clima político se tensó aún más tras los audios difundidos por el canal de streaming Carnaval Stream, que ya había publicado las grabaciones de Diego Spagnuolo, ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad. En los fragmentos atribuidos a Karina Milei, la funcionaria habla de “estar unidos” y de su extensa permanencia en la Casa Rosada, sin aludir a las denuncias de coimas. Aun así, el vocero Manuel Adorni advirtió que, de confirmarse su autenticidad, sería “un escándalo sin precedentes” y acusó a la oposición de montar “una operación orquestada” para desestabilizar en plena campaña electoral.
Desde la oposición, el diputado Diego Santilli reclamó que se “encuentre y meta en cana” a quienes grabaron a la secretaria general de la Presidencia. Paralelamente, la diputada Marcela Pagano acusó a Francos de estar detrás de la maniobra, algo que el jefe de Gabinete calificó de “ridículo” y atribuyó a operaciones políticas.
Un oficialismo a la defensiva
Mientras Milei insiste en que se trata de una “línea roja” y evalúa denunciar a Spagnuolo por los audios que lo comprometen, en la Casa Rosada intentan correr el foco hacia la ilegalidad de las grabaciones y minimizar el peso jurídico de las acusaciones. La contradicción entre la orden de “entregar al traidor” y la posterior desmentida de Francos refleja la creciente descoordinación en la mesa chica del poder libertario, que enfrenta la tormenta más fuerte desde el inicio de su gestión.