Buenos Aires, 30 de agosto de 2025-Total News Agency-TNA-Lo que comenzó como la llegada de un gigante chino dispuesto a transformar la infraestructura regional terminó convertido en un catálogo de incumplimientos, retrasos y pérdidas millonarias. La constructora estatal China Gezhouba Group Company Limited, responsable de la emblemática represa de las Tres Gargantas, acumula en América Latina denuncias por fallas estructurales, sanciones internacionales y reclamos de comunidades afectadas.
De símbolo global a sanciones internacionales
Fundada en los años 70, Gezhouba se posicionó entre los 50 contratistas más grandes del mundo. Sin embargo, en 2015 el Banco Mundial inhabilitó a cuatro de sus filiales por “mala conducta” en obras de conservación y recuperación de desastres, sanción que se replicó en otros organismos multilaterales como el BID. Pese a esas alertas, los gobiernos latinoamericanos continuaron adjudicándole proyectos de alto impacto.
Ecuador: centrales defectuosas y obras inútiles
En el país andino, la represa Sopladora acumuló más de 400 fallas técnicas y multas por USD 305 millones. Apenas dos años después de su inauguración, sufrió una avería mayor que obligó a importar piezas desde China. El plan de control de inundaciones Bulubulu, prometido para proteger a 65.000 personas, fracasó al año de entregado, mientras que en la Ciudad del Conocimiento Yachay Tech varios edificios quedaron inconclusos, afectando la vida académica.
Argentina: represas inconclusas en Santa Cruz
El caso más oneroso se registra en Argentina. El proyecto de las represas Cóndor Cliff y La Barrancosa, adjudicado en 2013 por USD 4.714 millones, debía terminar en 2020. Tras rediseños, conflictos políticos y renegociaciones financieras, el avance es inferior al 30% y las obras están paralizadas desde diciembre de 2023. La suspensión dejó 2.500 obreros sin empleo y abrió un frente de reclamos cruzados: Gezhouba exige USD 400 millones a ENARSA, mientras la estatal argentina reclama por modificaciones en el proyecto. La fecha de finalización se corrió ahora a 2027.
Perú: el “Club Chino de la Construcción”
En Perú, Gezhouba heredó espacios dejados por Odebrecht y terminó envuelta en conflictos similares. Más de 70 proveedores denuncian deudas por S/ 44 millones. En Tacna se adjudicó un contrato de S/ 600 millones, mientras en Cusco la Vía Expresa enfrenta pedidos de adendas por S/ 12 millones. En Moquegua, un consorcio encabezado por Gezhouba dejó impagos a 46 proveedores locales.
Un patrón global de fallas
El historial latinoamericano replica problemas en Asia y África. En Pakistán, la hidroeléctrica Neelum-Jhelum debió cerrarse por grietas en sus túneles, y en África, auditorías detectaron cimientos defectuosos y cableado sin protección en escuelas construidas por firmas chinas.
Dependencia y advertencias internacionales
En marzo de 2023, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU exhortó a China a garantizar estándares de derechos humanos en sus obras internacionales. Sin embargo, países como Ecuador, Argentina y Bolivia permanecen atados a compromisos financieros con bancos chinos, lo que limita sus márgenes de respuesta.
Balance de una década
El paso de Gezhouba por América Latina deja un saldo de proyectos paralizados, daños ambientales, sobrecostos y oportunidades perdidas. Como resume el académico Enrique Dussel Peters, de la UNAM, el problema es estructural: empresas que priorizan la velocidad sobre la calidad y gobiernos que, por necesidad financiera o cálculo geopolítico, relegan los intereses de sus pueblos.
La lección que deja el caso es clara: sin controles estrictos, supervisión técnica robusta y estándares transparentes, la promesa de desarrollo puede transformarse en un legado de fracaso.