Buenos Aires, 29 de noviembre de 2025 – Total News Agency-TNA-A una semana del estallido de la protesta popular contra la Asociación del Fútbol Argentino, la crisis en torno a la conducción de Claudio “Chiqui” Tapia continúa ampliándose y mezclando episodios deportivos, tensiones institucionales, escándalos financieros y un creciente repudio social. Lo que comenzó con la cuestionada coronación retroactiva de Rosario Central derivó en una cadena de hechos que dejó al descubierto una desconexión profunda entre los hinchas y la dirigencia del fútbol argentino.
El punto de inflexión fue el pasillo de espaldas realizado por Estudiantes en Arroyito, una escena que se volvió histórica y que marcó el clima de insurrección. A ello siguieron las insólitas sanciones disciplinarias contra futbolistas y autoridades del club platense. En paralelo, se conoció una sucesión de comunicados casi idénticos de clubes del Ascenso y algunos de Primera, expresando una inusual adhesión pública a Tapia. Ese alineamiento, calificado por sectores críticos como un gesto de obediencia política más propio de regímenes cerrados, profundizó el malestar en las tribunas.
En la cancha, la reacción fue inmediata. La hinchada de Lanús entonó cánticos contra Tapia mientras los dirigentes mantenían un tono de sumisión institucional. El contraste entre hinchas y comisiones directivas se convirtió en una constante: el argumento clásico de que “los clubes son de los socios” quedó severamente cuestionado a la luz de comunicados que, en muchos casos, chocaron de frente con el sentimiento de las tribunas.
Tapia, por su parte, mantuvo una postura desafiante, sin admitir errores y sosteniéndose en el respaldo estructural que recibe desde arriba por parte de FIFA y desde abajo por sectores dirigenciales alineados con su gestión. Estudiantes insiste en defender su posición sin retractarse, y continúa sin recibir un gesto solidario de otros clubes o de jugadores suspendidos, un silencio que profundiza la tensión. Desde Futbolistas Argentinos Agremiados, su titular, Sergio Marchi, sostuvo que los sancionados “estaban equivocados”, lo que generó aún más cuestionamientos entre hinchas y profesionales.
Pero mientras la polémica deportiva ocupaba pantallas y redes, emergió una trama paralela que encendió nuevas alarmas: la situación de Sur Finanzas, la empresa que patrocina a la Liga Profesional y mantiene vínculos directos con Tapia. Su titular, Maximiliano Vallejo, pasó de ser monotributista de ingresos modestos a operar movimientos millonarios: entre 2022 y 2025 su billetera virtual canalizó $818.000 millones, con un tercio de usuarios no categorizados y operaciones que despertaron sospechas en los organismos de control.
Sur Finanzas también aparece como patrocinador de Racing, Banfield, Platense y Barracas Central, y como financista de San Lorenzo durante la gestión de Marcelo Moretti. En octubre de 2025, Vallejo creó seis empresas en Miami. Esta semana, el Gobierno lo denunció por lavado de dinero y evasión por más de $3.000 millones. El caso se entrelaza con la investigación por corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), donde Sur Finanzas habría sido utilizada para transferencias irregulares, según surge de los vínculos con el coordinador de pagos Miguel Ángel Calvete y con la firma Profarma.
Las conexiones con el escándalo ANDIS, el movimiento de fondos y el crecimiento acelerado de la empresa refuerzan la sospecha sobre un entramado mayor de dinero negro y relaciones políticas, con ecos del circuito de corrupción asociado al massismo en el último gobierno kirchnerista. Hasta ahora, no se han presentado denuncias judiciales de oficio por esta red más amplia, pese a la magnitud económica y los nexos revelados.
En medio de este clima, reapareció públicamente el expresidente Alberto Fernández, cuyas declaraciones generaron controversia. Desde un canal de streaming, habló de Julio De Vido, minimizó denuncias de violencia de género en su contra, justificó viejas polémicas y defendió su propia gestión. También abordó el desplante que la Selección realizó tras el Mundial, tema que intentó relativizar pero que terminó admitiendo que lo descolocó políticamente. Sin embargo, mantuvo elogios hacia Tapia, ponderando su gestión en la AFA, una valoración que resonó con ironía en un contexto marcado por cuestionamientos crecientes.
La combinación de crisis institucional, escándalos financieros, tensiones políticas y malestar social deja a la AFA en uno de los momentos más delicados de la última década. Las próximas semanas serán clave para determinar si la presión de los hinchas, los avances judiciales y la erosión dirigencial generan una reconfiguración en el poder del fútbol argentino o si el bloque que respalda a Tapia logra sostener su influencia pese al deterioro público.
Fuentes consultadas:
Crónicas deportivas y políticas recientes; investigaciones periodísticas sobre Sur Finanzas y la AFA; archivos vinculados a la causa ANDIS.

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