Moscú, 16 de diciembre de 2025-Total News Agency-TNA- El Banco Central de Rusia (BCR) presentó una demanda multimillonaria contra el depositario financiero belga Euroclear, en un nuevo capítulo de las consecuencias económicas y jurídicas derivadas de la invasión rusa a Ucrania iniciada en febrero de 2022. La acción judicial, ingresada este lunes ante el Tribunal de Arbitraje de Moscú, reclama una indemnización de 18,17 billones de rublos, equivalentes a unos 195.806 millones de euros, por la inmovilización y administración de activos rusos congelados en el marco de las sanciones internacionales impuestas por la Unión Europea.
Según confirmaron fuentes judiciales rusas, la demanda sostiene que Euroclear utilizó efectivo y valores pertenecientes al Banco Central de Rusia sin el consentimiento del Estado ruso, provocando daños patrimoniales directos y lucro cesante. El monto reclamado incluye no solo los fondos bloqueados, sino también el valor de los instrumentos financieros retenidos y los beneficios que, según Moscú, el regulador dejó de percibir al no poder disponer de esos activos.
La presentación judicial se produce en un contexto de creciente presión del Kremlin frente a los planes europeos de utilizar los activos rusos congelados para financiar la asistencia y futura reconstrucción de Ucrania, devastada por casi cuatro años de guerra. La Unión Europea mantiene inmovilizados de manera indefinida alrededor de 210.000 millones de euros en activos rusos, la mayor parte de ellos depositados en Euroclear, como parte del régimen de sanciones adoptado tras el ataque militar lanzado por Rusia contra territorio ucraniano.
Desde Moscú, el Banco Central, presidido por Elvira Nabiúlina, argumenta que las decisiones de la Comisión Europea y de los Estados miembros constituyen una violación del derecho internacional y del principio de inmunidad soberana. En ese sentido, advirtió que cualquier avance en la utilización de esos fondos será “impugnado de manera incondicional” por todas las vías legales disponibles, tanto en tribunales nacionales como internacionales.
El tribunal moscovita, considerado alineado con los intereses del Kremlin, podría emitir un fallo rápido favorable al Banco Central ruso. De concretarse, Moscú buscaría luego ejecutar esa sentencia en otras jurisdicciones, incluyendo países miembros de la ONU, lo que abre un escenario de alta conflictividad legal y diplomática. En paralelo, el BCR anticipó que evalúa iniciar acciones ante tribunales internacionales y cortes arbitrales, en un intento por frenar o encarecer jurídicamente la estrategia europea.
La disputa refleja uno de los efectos más visibles de la invasión rusa a Ucrania en el plano financiero global. Desde 2022, Rusia enfrenta un aislamiento progresivo del sistema financiero occidental, con activos congelados, restricciones a sus bancos, limitaciones al comercio y una pérdida sostenida de acceso a divisas fuertes. La demanda contra Euroclear busca no solo recuperar recursos, sino también enviar una señal política y disuasoria frente a lo que Moscú considera una apropiación indebida de su patrimonio estatal.
Desde el lado europeo, la inmovilización de los activos rusos se justifica como respuesta directa a la agresión militar contra Ucrania y como una herramienta para que el país invasor asuma parte del costo de la destrucción causada. Los Veintisiete avanzaron recientemente en la decisión de mantener congelados esos fondos de manera indefinida, mientras continúan las discusiones sobre su eventual utilización para financiar la reconstrucción ucraniana, un proceso que demandará cientos de miles de millones de euros.
Euroclear, por su parte, ha manifestado en reiteradas ocasiones su preocupación por una eventual confiscación directa de los activos, advirtiendo que podría desencadenar represalias de Moscú contra bienes europeos en Rusia y generar un precedente riesgoso para la seguridad jurídica internacional. No obstante, la presión política sobre el depositario belga aumentó en paralelo al desgaste económico que la guerra impuso sobre Ucrania y sus aliados.
El reclamo ruso confirma que la invasión a Ucrania no solo derivó en un conflicto militar de alta intensidad, sino también en una guerra económica y legal de alcance global. La disputa por los activos congelados expone el impacto estructural de las sanciones sobre Rusia y, al mismo tiempo, el debate en Occidente sobre hasta dónde avanzar en el uso de esos recursos para reparar los daños causados por la agresión rusa. En ese tablero, el litigio iniciado en Moscú aparece como una nueva maniobra defensiva del Kremlin frente a un escenario internacional cada vez más adverso.

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