Moscú, 23 de diciembre de 2025-Total News Agency-TNA-Un alto mando militar ruso murió este lunes por la mañana en Moscú tras la detonación de un artefacto explosivo colocado debajo de su vehículo, en un atentado que las autoridades rusas investigan como un posible ataque orquestado por los servicios de inteligencia de Ucrania. Se trata del tercer asesinato de un general de alto rango en el último año, en el marco de la guerra que enfrenta a Moscú y Kiev desde febrero de 2022.
La víctima fue el teniente general Fanil Sarvarov, jefe de la Dirección de Entrenamiento Operacional del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia. Según informó el Comité de Investigación, Sarvarov murió a causa de las graves heridas sufridas cuando una bomba explotó bajo su automóvil, un Kia Sorento blanco, al momento de salir de un estacionamiento en el sur de la capital rusa. La explosión se produjo a las 6.55, hora local.
La portavoz del organismo investigador, Svetlana Petrenko, confirmó el fallecimiento y señaló que los peritos trabajan sobre varias hipótesis. “Una de las líneas de investigación es que el crimen haya sido organizado por los servicios especiales ucranianos”, afirmó. El Comité difundió imágenes del vehículo completamente destruido, con una de sus puertas arrancada y rastros de sangre visibles en el asiento del conductor.
De acuerdo con las autoridades, en el lugar del atentado se desplegaron equipos forenses para recolectar pruebas, mientras se toman declaraciones a testigos y se analizan grabaciones de cámaras de seguridad de la zona. Hasta el momento no se informó sobre detenidos ni se precisaron detalles técnicos sobre el tipo de explosivo utilizado.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, indicó que el presidente Vladimir Putin fue informado de inmediato sobre el asesinato. Desde el gobierno ruso evitaron, por ahora, atribuir formalmente la autoría del ataque, aunque el episodio se suma a una serie de atentados selectivos que Moscú viene vinculando a operaciones encubiertas de Kiev.
Desde Ucrania no hubo comentarios oficiales. Sin embargo, el sitio web ucraniano Myrotvorets, una base de datos no oficial que enumera a personas calificadas como “criminales de guerra” o “enemigos de Ucrania”, actualizó la ficha de Sarvarov para indicar que el general había sido “eliminado”, un gesto que en Moscú fue interpretado como una señal política.
Sarvarov, de 56 años, contaba con una extensa carrera militar. Según su biografía oficial publicada por el Ministerio de Defensa ruso, participó en las campañas del ejército en el Cáucaso Norte, incluida la guerra de Chechenia en la década de 1990, y comandó fuerzas rusas en Siria durante los años 2015 y 2016, en el marco de la intervención militar de Moscú en apoyo al régimen de Bashar al Assad.
El atentado se inscribe en una secuencia de asesinatos que han golpeado a figuras militares y a partidarios destacados de la ofensiva rusa en Ucrania. El 17 de diciembre de 2024, el teniente general Igor Kirillov, jefe de las fuerzas de defensa nuclear, biológica y química del ejército ruso, murió junto a su asistente tras la explosión de una bomba oculta en un scooter frente a su edificio en Moscú. En ese caso, el servicio de seguridad de Ucrania se atribuyó la responsabilidad.
Meses después, en abril de este año, otro mando relevante, el teniente general Yaroslav Moskalik, subjefe del Estado Mayor, fue asesinado por un artefacto explosivo colocado en su automóvil cerca de su residencia en las afueras de Moscú. Un sospechoso fue arrestado, mientras que las autoridades rusas volvieron a señalar a Ucrania como responsable.
Estos ataques se producen en un contexto de intensificación de las acciones asimétricas de Kiev, que busca compensar la superioridad numérica y material del ejército ruso con operaciones inesperadas y de alto impacto. En el último año, Ucrania lanzó incursiones transfronterizas, ataques con drones contra bases aéreas rusas y ofensivas contra la flota del mar Negro, obligando a Moscú a redistribuir recursos y reforzar su seguridad interna.
El asesinato de Sarvarov ocurrió además en un momento políticamente sensible, tras varios días de contactos diplomáticos en Estados Unidos orientados a explorar una salida negociada al conflicto. Funcionarios ucranianos y estadounidenses elogiaron avances preliminares en las conversaciones, mientras persisten fuertes desacuerdos sobre el control territorial en el este de Ucrania, en particular en la región de Donetsk.
Desde Kiev, el presidente Volodimir Zelensky ha expresado en reiteradas ocasiones su escepticismo sobre la voluntad real de Moscú de poner fin a la guerra, que ya provocó decenas de miles de muertos y una devastación masiva en amplias zonas del país. El Kremlin, por su parte, volvió a negar que busque expandirse más allá de los territorios que considera estratégicos.
Mientras continúan las negociaciones diplomáticas y los combates en el frente, el atentado en Moscú refuerza la percepción de que el conflicto se libra cada vez más lejos del campo de batalla tradicional, con operaciones encubiertas, sabotajes y asesinatos selectivos que elevan el nivel de tensión y complejizan cualquier intento de desescalada.
Fuentes consultadas:
Comité de Investigación de Rusia; Kremlin; Ministerio de Defensa de Rusia; reportes de agencias internacionales; antecedentes públicos del conflicto ruso-ucraniano.

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