Buenos Aires, 26 de diciembre de 2025-Total News Agency-TNA-. El Gobierno nacional intensificó este viernes las negociaciones políticas en el Senado con el objetivo de reunir los 37 votos necesarios para aprobar el capítulo 2 del Presupuesto 2026, el apartado más cuestionado de la iniciativa por su impacto directo sobre el sistema de financiamiento de la educación y la ciencia. Según admitieron voceros parlamentarios del oficialismo, se trata del tramo más sensible del proyecto y el que concentra mayores resistencias incluso entre bloques dialoguistas.
Las tratativas estuvieron encabezadas por la jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta, Patricia Bullrich, quien asumió un rol central para garantizar los apoyos necesarios que permitan “blindar” el capítulo 2, donde se incluye el artículo 30, foco principal de las objeciones opositoras. A las conversaciones se sumó durante la tarde el ministro del Interior, Diego Santilli, en un intento por cerrar acuerdos de último momento.
Desde el oficialismo remarcaron que, para avanzar con la sanción del Presupuesto, La Libertad Avanza necesita construir mayorías capítulo por capítulo. En ese esquema, el segundo apartado del proyecto aparece como el más conflictivo, ya que propone eliminar los pisos legales de inversión en educación y ciencia establecidos en normativas vigentes desde hace años.
Una alta fuente del bloque libertario ratificó ante la prensa que el Gobierno confiaba en alcanzar los 37 votos para aprobar ese tramo clave del Presupuesto. En paralelo, reconoció que también se trabaja sobre un escenario alternativo: propiciar la ausencia de algunos senadores de bloques dialoguistas que adelantaron su rechazo al artículo educativo, con el fin de reducir el número de votos necesarios y evitar un revés en el recinto.
La estrategia de votar por capítulos es considerada central por el oficialismo para evitar que se abra un debate específico sobre el artículo 30, que deroga la obligación de destinar un piso del 6% del Producto Bruto Interno al financiamiento educativo, elimina el esquema de incremento progresivo de la inversión en ciencia y técnica —que preveía alcanzar el 1% del PBI en 2032— y suprime el 0,2% de los gastos corrientes del presupuesto educativo asignado a las escuelas técnicas.
Ese mismo capítulo incluye además el artículo 12, que fija para las universidades nacionales un presupuesto del orden de los 4,8 billones de pesos, aunque introduce una serie de requisitos y condiciones que las casas de estudio deberán cumplir para acceder efectivamente a esos fondos. Este punto también genera preocupación en sectores académicos y en parte de la oposición, que advierten sobre posibles restricciones en la ejecución de los recursos.
En el oficialismo sostienen que la reforma busca otorgar mayor flexibilidad presupuestaria y terminar con esquemas de asignación automática que, a su criterio, no garantizan eficiencia ni resultados. En cambio, desde la oposición y algunos aliados habituales del Gobierno señalan que la eliminación de los pisos de financiamiento implica un retroceso en materia de previsibilidad para el sistema educativo y científico.
Con la sesión del Senado en marcha y el poroteo aún ajustado, el desenlace de la votación del capítulo 2 aparece como una de las claves políticas de la jornada. Su aprobación permitiría al Gobierno avanzar con el núcleo duro del Presupuesto 2026; un traspié, en cambio, obligaría a reabrir negociaciones y podría derivar en modificaciones que devuelvan el proyecto a la Cámara de Diputados.

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