Moscú, 29 de diciembre de 2025 – Total News Agency-TNA-Irán dio un nuevo paso en la consolidación de su programa espacial y de inteligencia al poner en órbita tres satélites desde territorio ruso, en una operación que refuerza la cooperación estratégica entre Teherán y Moscú y vuelve a encender alertas en Occidente por el potencial uso militar y de espionaje de estos dispositivos.
El lanzamiento se concretó desde el cosmódromo ruso de Vostochny mediante un cohete Soyuz, y marcó una nueva etapa en la creciente interdependencia tecnológica entre ambos países, que se profundizó desde el inicio de la guerra en Ucrania y el endurecimiento de las sanciones internacionales. Según confirmaron autoridades iraníes y medios rusos, los satélites fueron desarrollados por la industria espacial iraní y puestos en órbita baja con apoyo logístico y técnico de Rusia.
De acuerdo con la información oficial difundida por Teherán, los tres satélites tienen capacidades de observación terrestre, monitoreo de comunicaciones y seguimiento de tráfico aéreo en Medio Oriente. Si bien el régimen iraní los presenta como instrumentos de uso civil y científico, analistas internacionales subrayan su claro carácter de “uso dual”, con aplicaciones directas en inteligencia estratégica y vigilancia militar.
Uno de los satélites está destinado a la obtención de imágenes de alta resolución, con capacidad para identificar movimientos en superficie y cambios en infraestructuras críticas. Otro cumple funciones de retransmisión de datos y comunicaciones, mientras que el tercero está orientado al seguimiento de vuelos y actividad aérea regional, un aspecto sensible en un contexto de alta tensión con Israel, Estados Unidos y países del Golfo.
Este lanzamiento se produce en un momento clave para Irán, que busca fortalecer su autonomía tecnológica frente a las restricciones impuestas por sanciones internacionales, pero que al mismo tiempo depende crecientemente de Rusia para acceder a plataformas de lanzamiento confiables. Para Moscú, el acuerdo representa una forma de profundizar su red de alianzas con actores enfrentados a Occidente y de obtener contrapartidas políticas, económicas y militares.
La cooperación espacial entre ambos países no es nueva. En los últimos años, Rusia ya había asistido a Irán en el envío de satélites de observación, generando preocupación en Washington y en capitales europeas por el posible intercambio de información sensible y el fortalecimiento de las capacidades de vigilancia iraníes en zonas de conflicto. En este caso, el hecho de que el lanzamiento se haya realizado íntegramente desde suelo ruso refuerza la lectura de una alianza cada vez más estructural.
Desde el punto de vista geopolítico, el despliegue de estos satélites amplía la capacidad de Irán para monitorear el espacio aéreo y terrestre de Medio Oriente, incluyendo rutas comerciales, movimientos militares y actividad en países considerados adversarios. Especialistas en defensa señalan que incluso sistemas presentados como civiles pueden aportar inteligencia clave en escenarios de guerra híbrida, planificación de ataques o seguimiento de objetivos estratégicos.
En Israel y Estados Unidos, el lanzamiento fue seguido con atención. Funcionarios occidentales han advertido en reiteradas oportunidades que el desarrollo del programa espacial iraní está estrechamente vinculado al avance de tecnologías aplicables a misiles balísticos y a sistemas de vigilancia militar. La posibilidad de que Rusia facilite conocimientos, plataformas y experiencia en este campo agrava esas preocupaciones.
Para Irán, en tanto, el mensaje es político y simbólico: pese a las sanciones y al aislamiento, el régimen demuestra que puede acceder al espacio, sostener un programa tecnológico propio y apoyarse en alianzas con potencias enfrentadas a Occidente. El lanzamiento de estos tres satélites refuerza la narrativa oficial de autosuficiencia, pero también expone el grado de dependencia de Moscú para proyectos estratégicos.
Con este movimiento, Teherán no solo amplía su presencia en órbita, sino que consolida un eje con Rusia que trasciende lo militar y lo energético, y se proyecta ahora al terreno de la inteligencia espacial, un factor clave en la disputa de poder en Medio Oriente y en el tablero geopolítico global.
Fuentes consultadas: Associated Press; The Moscow Times; medios estatales rusos; comunicados oficiales del gobierno iraní; análisis de especialistas en seguridad y defensa internacional.

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