Bogotá, 31 de diciembre de 2025-Total News Agency-TNA-El presidente de Colombia, Gustavo Petro, aseguró que Estados Unidos llevó a cabo un bombardeo contra una presunta fábrica de cocaína ubicada en territorio venezolano, una afirmación que volvió a sacudir el escenario regional y abrió un nuevo frente de tensión política y diplomática en América Latina. Según el mandatario colombiano, el ataque habría tenido como objetivo una instalación utilizada para el procesamiento de droga y vinculada a grupos armados irregulares, aunque hasta el momento no se presentaron pruebas públicas que confirmen su versión.
Las declaraciones de Petro se produjeron a través de mensajes difundidos en redes sociales y en intervenciones públicas, donde sostuvo que el blanco del ataque estaría situado en la zona de Maracaibo, en el occidente de Venezuela. En ese marco, el jefe de Estado colombiano señaló que en el lugar supuestamente se mezclaba pasta base de coca para transformarla en cocaína, y sugirió la presencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en esa estructura, un grupo guerrillero de origen colombiano con histórica presencia en áreas fronterizas.
La afirmación de Petro se conoció pocos días después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconociera de manera indirecta una operación militar contra una “gran instalación” utilizada por redes de narcotráfico, sin precisar la localización exacta ni confirmar si el ataque se produjo efectivamente en suelo venezolano. Trump se limitó a señalar que la acción había representado “un golpe muy duro” contra una estructura clave para la salida de droga por vía marítima, en el marco de la ofensiva antidrogas impulsada por su administración.
Desde el gobierno colombiano, las palabras de Petro fueron interpretadas como una advertencia sobre el riesgo de una escalada militar en la región. El mandatario afirmó que la presencia de grupos armados y narcotraficantes colombianos en territorio venezolano podría servir como justificación para acciones unilaterales de Estados Unidos, algo que —según su visión— incrementa la inestabilidad y el riesgo de un conflicto de mayor alcance. Al mismo tiempo, Petro buscó despegar al régimen de Nicolás Maduro de las acusaciones directas de narcotráfico, diferenciando al Estado venezolano de las organizaciones criminales que operan en su territorio.
En Caracas, la reacción oficial fue de silencio. El gobierno venezolano no confirmó ni desmintió de manera explícita la existencia de un bombardeo sobre una fábrica de cocaína, ni tampoco la versión de un ataque estadounidense en tierra firme. La falta de un pronunciamiento claro alimentó la incertidumbre y dejó el episodio en un terreno de versiones contrapuestas, sin verificación independiente concluyente.
Distintos informes periodísticos internacionales señalaron que la operación mencionada por Trump podría haber estado dirigida contra una instalación portuaria o un muelle utilizado para la carga de embarcaciones vinculadas al tráfico de drogas, más que contra una planta industrial en funcionamiento. En ese sentido, analistas de seguridad subrayaron que Estados Unidos viene intensificando sus acciones contra rutas marítimas del narcotráfico en el Caribe, especialmente aquellas que Washington atribuye a redes con protección o tolerancia del régimen venezolano.
La eventualidad de una acción militar estadounidense directa en Venezuela, incluso limitada y focalizada, genera inquietud en la región. Para Colombia, país con una extensa frontera con Venezuela y con vínculos históricos, sociales y económicos profundos, cualquier escalada tiene impacto inmediato. Petro insistió en que la mezcla entre narcotráfico, grupos armados y disputas geopolíticas puede convertir al territorio venezolano en un escenario de conflicto indirecto entre potencias, con consecuencias imprevisibles.
Mientras tanto, la administración estadounidense no amplió la información sobre la naturaleza exacta del objetivo atacado ni sobre el alcance de la operación, manteniendo una estrategia de ambigüedad que refuerza las especulaciones. La combinación de declaraciones políticas, silencios oficiales y versiones periodísticas deja abierto un interrogante central: si se trató de un ataque puntual contra logística del narcotráfico o del primer paso de una campaña más amplia en suelo venezolano.
En un contexto regional ya marcado por tensiones políticas, crisis económicas y disputas ideológicas, las palabras de Petro introducen un nuevo elemento de incertidumbre. Sin confirmaciones independientes ni pruebas públicas, el episodio se mueve entre la denuncia política, la estrategia discursiva y la posibilidad real de una acción militar encubierta, con un denominador común: el narcotráfico como excusa y como factor desestabilizador en el tablero latinoamericano.
Fuentes consultadas:
Reuters; Associated Press; El País; Univisión; Telemundo; Yahoo Noticias; declaraciones públicas del presidente Gustavo Petro; declaraciones del presidente Donald Trump.

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