Buenos Aires, 3 de enero de 2026-Total News Agency-TNA- La confirmación oficial de la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro tras un operativo militar de gran escala en Caracas puso nuevamente en el centro de la escena a una de las unidades más secretas y letales del aparato militar de Estados Unidos: la Delta Force. El anuncio fue realizado por el presidente estadounidense Donald Trump, quien calificó la misión como una “operación brillante” ejecutada tras meses de planificación y despliegue militar en el Caribe.
De acuerdo con información recogida por agencias internacionales y fuentes de defensa occidentales, la detención de Maduro se produjo durante la madrugada del sábado, alrededor de las 02:00 hora local, en el marco de una ofensiva aérea que tuvo como objetivo neutralizar instalaciones estratégicas del régimen chavista en Caracas. En paralelo a los bombardeos sobre complejos militares como Fuerte Tiuna y la base aérea de La Carlota, comandos de Delta Force ejecutaron una operación relámpago en el corazón del poder venezolano, logrando capturar al líder chavista y a su esposa, Cilia Flores, para luego extraerlos del país por vía aérea.
Aunque popularmente conocidos como “Delta Force”, el nombre oficial de la unidad ha cambiado en reiteradas ocasiones como parte de su propio sistema de encubrimiento. Formalmente designada como Primer Destacamento Operacional de Fuerzas Especiales-Delta (1st SFOD-D), la unidad fue identificada durante años como Combat Applications Group y, más recientemente, como Army Compartmented Elements. Estas modificaciones buscan dificultar el seguimiento de sus actividades por parte de servicios de inteligencia extranjeros.
La fuerza fue creada en 1977 por el coronel Charles Beckwith, tras su experiencia con el Special Air Service británico. Beckwith impulsó la conformación de una unidad capaz de ejecutar misiones de “ataque de precisión” en escenarios urbanos complejos, con foco en contraterrorismo, rescate de rehenes y captura de objetivos de alto valor, tareas que excedían las capacidades de las fuerzas convencionales del Ejército estadounidense.
Durante décadas, el Pentágono evitó reconocer oficialmente la existencia de Delta Force. Sus operadores son seleccionados principalmente entre los Rangers y las Fuerzas Especiales conocidas como Green Berets, y atraviesan un proceso de selección considerado uno de los más exigentes del mundo militar. Distintas estimaciones indican que apenas entre el cinco y el diez por ciento de los postulantes logra completar el entrenamiento e incorporarse a la unidad.
En el plano operativo, Delta Force actúa bajo el paraguas del Comando de Operaciones Especiales del Ejército, pero responde directamente al Comando Conjunto de Operaciones Especiales, una estructura que concentra las misiones más sensibles de Estados Unidos. Sus capacidades incluyen acciones directas para capturar o eliminar blancos estratégicos, operaciones encubiertas en cooperación con agencias de inteligencia y protección de dignatarios en zonas de guerra.
Fuentes militares consultadas por medios internacionales señalaron que el éxito del operativo en Caracas se apoyó tanto en la sorpresa como en el uso intensivo de inteligencia electrónica. Los ataques aéreos habrían generado un “apagón sensorial” que desarticuló las defensas del régimen, permitiendo el ingreso de los operadores Delta sin una respuesta inmediata de la Guardia Nacional Bolivariana. La extracción de Maduro se habría producido en cuestión de minutos, antes de que el dispositivo de seguridad chavista pudiera reorganizarse.
A diferencia de otras unidades de élite, como el SEAL Team 6, asociada a la eliminación de objetivos, Delta Force se especializa en capturas complejas que requieren mantener con vida al objetivo para su posterior traslado y eventual procesamiento judicial. Esa característica resultó clave en el caso venezolano, donde Washington busca exhibir la detención de Maduro como un golpe político y estratégico de alcance regional.
La operación en Caracas se suma a una extensa lista de misiones históricas atribuidas a Delta Force, entre ellas la captura de Manuel Noriega en Panamá en 1989, acciones encubiertas durante la Guerra del Golfo, la localización de Saddam Hussein en Irak y operaciones antiterroristas en Medio Oriente. Como es habitual, los operadores involucrados permanecerán en el anonimato, sin reconocimiento público, en línea con la política de secreto absoluto que rodea a la unidad.
Fuentes consultadas:
Agencias internacionales; reportes de defensa y seguridad de Estados Unidos; antecedentes históricos de operaciones militares; declaraciones públicas del presidente estadounidense.

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